martes, 7 de septiembre de 2010

Una aproximación a la mitología báltica

Divinidades bálticas, según el escultor letón contemporáneo
Roberts Diners (1999).



Por Pietro U. Dini, Università di Pisa

Ya en la prehistoria, el grupo etnolingüístico báltico incluía, además de a los prusianos, los lituanos y los letones, a otros pueblos (curios o curonios, jotvinguianos o sudavianos, semigalios, selios...), de los que han quedado testimonios onomásticos. La extensión del territorio de los baltos era entonces mucho mayor –llegaba desde el curso alto del río Dniéper, al este de la actual Moscú, hasta el sur del río Seim, que discurre entre Rusia y Ucrania– que el reconocido históricamente después del año 1000. Por otra parte, la lingüística histórico-comparativa ha permitido distinguir entre un “báltico oriental” (que comprendería las lenguas lituana y letona) y un “báltico occidental” (correspondiente al prusiano). Un tercer grupo lingüístico, el “báltico del Dniéper”, no está documentado.


Se puede intuir la existencia, antes de los acontecimientos que contribuyeron a modificar radicalmente las características del espacio báltico (la Baltia) en los siglos XII y XIII –protagonizados por la Orden Teutónica y las cruzadas que ésta llevó a cabo–, de cierta unidad del mundo báltico como comunidad de pueblos paganos. Ello no significa, sin embargo, que los pueblos bálticos, los “últimos paganos de Europa”, quedaran completamente al margen de algunas influencias cristianas, ni que el paganismo desapareciera de repente; todo lo contrario: éste persistió, con manifestaciones diversas, durante los siglos posteriores.


Distribución de las tribus bálticas alrededor del año 1200
según Marija Gimbutas (1963).

Los problemas principales, cuando se estudia la religión báltica, son las fuentes escritas y el valor que éstas tienen. Desde un punto de vista cronológico hay que distinguir las fuentes primarias (atestiguadas como más antiguas) de las secundarias (más recientes). Entre las primeras están las noticias transmitidas por los geógrafos antiguos, como Tácito, por viajeros, como Wulfstan de Hedeby, y por cronistas de los siglos IX al XII, como Pedro de Dusburgo y otros. Entre las fuentes secundarias están los textos de los historiadores renacentistas. No hay que olvidar, por otra parte, un buen número de elementos precristianos del folklore y las canciones populares, considerados convencionalmente fuentes secundarias, aunque no del todo fiables, ya que se recopilaron en épocas relativamente recientes.


Por lo que respecta a la mitología en sí, nada atestigua que se pueda considerar común a todos los pueblos bálticos. Muchos elementos de la mitología báltica (o baltoeslava) exigen una reconstrucción de la que no está exenta la comparación lingüística, que no ha sido tenida en cuenta por muchos de quienes se han ocupado del tema con obras de escaso valor científico, que a menudo entran en contradicción con los estudios más fiables.


Si se prescinde de la siempre útil recopilación de materiales de Wilhelm Mannhardt y de algunos textos divulgativos, las mejores obras de referencia sobre el tema son las de los investigadores rusos Viacheslav V. Ivanov y Vladímir N. Toporov. A ellos hay que añadir a Norbertas Vėlius y la escuela mitológica lituana, y al continuador de la obra de éste, Gintaras Beresnevičius. Jaan Puhvel, por su parte, ha englobado los mitos bálticos en el contexto de la mitología comparada indoeuropea, y más recientemente Nikolái Mijailov ha escrito sobre el arte y las perspectivas que ofrece la investigación en este sector.


El panteón báltico


A partir de las fuentes medievales y renacentistas ha sido posible hacer un inventario de las divinidades bálticas propias de cada una de las tradiciones mitológicas. Comparando las tres mencionadas, que ya fueron diferenciadas anteriormente, y sobre todo el material lingüístico correspondiente a cada grupo, se consigue hallar algunas características homogéneas y comunes, en función de las cuales se ha intentado reconstruir una serie de bases léxicas e hipóstasis mitológicas comunes a la totalidad de las antiguas estirpes bálticas, y que se pueden atribuir fácilmente a una fase anterior a la expansión y división del mundo báltico. Ello permite delinear a grandes rasgos las características de la estructura jerárquica del panteón báltico, al cual pertenecen los dioses supremos de todos los pueblos bálticos, en cuya cima se encuentra “el dios del cielo luminoso” (diẽvas en lituano, Dièvs en letón, deiws o deiwys en prusiano; denominaciones que pasaron a las poblaciones finesas colindantes: tõvas en livonio, taewas en estonio, taivas en finés). De éste parece proceder el epíteto Okopirms, “el primero de todos”. Además, hallamos al poderoso Perkūn- (Perkūnas en lituano, Pērkons en letón, Percunis en prusiano), señor del trueno y del rayo, que representa la función guerrera e, indirectamente, también la económica, estrechamente relacionada con la fertilidad.


Perkūnas, Pērkons o Percunis,
según una ilustración rusa moderna.


Estas dos divinidades bálticas tienen sus correspondencias en las mitologías de los eslavos (Perunъ), de los pueblos germánicos (Thōr) y tambien en las clásicas (Ζευς en griego, Iuppiter en latín). Junto a ellas, sin embargo, encontramos a una divinidad negativa –al menos entre los bálticos orientales–: Vel-in- (welinas en lituano antiguo, vélnias en lituano moderno, vel̃ns en letón), protectora de los videntes y los adivinos, denominada “Diablo” en la interpretación cristiana. Otra divinidad común a todos los pueblos bálticos es la diosa del destino (Laima, tanto en letón como en lituano), y es probable que se pueda atribuir al panteón panbáltico también una “diosa madre” a partir de la Zemes māte de los letones y la Žemyna de los lituanos.

Vėlius ha intentado interpretar la cosmovisión báltica pagana en el sentido de que el mundo se correspondería con la imagen del árbol cósmico, constituido por tres esferas verticales: el subsuelo, la tierra y el cielo, correspondientes en parte a las regiones horizontales del mundo según el esquema subsuelo/occidente, cielo/oriente y norte. La famosa arqueóloga lituano-estadounidense Marija Gimbutas, en cambio, hizo una investigación original partiendo del supuesto que la Baltia era un estrato preindoeuropeo (que ella denominó Old Europe en el sentido de “antiguo estrato europeo”) anterior al estrato indoeuropeo posterior. Según su interpretación, aquel estrato se habría caracterizado por una sociedad matriarcal y gineocrática, mientras que el estrato indoeuropeo subsiguiente habría “importado” una concepción de la sociedad patriarcal y androcrática.


Simbología que aparece en
los motivos decorativos de
los antiguos pueblos bálticos.
De arriba abajo: Sol, Luna,
estrella, luz, fuego, cielo, tierra,
tiempo, lluvia, vientos.

(Fuente: Global Lithuanian Net)

Los datos obtenidos del folklore han proporcionado también fragmentos de los motivos mitológicos más recurrentes en la tradición báltica. El llamado “mito fundamental” trata de las nupcias celestes entre el Sol (la parte femenina: saulė en lituano, saule en letón y prusiano) y la Luna (la parte masculina: Mėnulis en lituano, mēness en letón, menins en prusiano); el motivo del Sol que se casa con la Luna está presente en muchas variantes del folklore letón y lituano, pero la versión principal dice que Perkūn-, airado, atraviesa el astro lunar con su espada, porque se había enamorado de la Aurora (Aušrinė en lituano, Austra en letón) y había sido infiel al Sol.

Es conocida la presencia difusa en el territorio báltico de templos y santuarios para el culto pagano. En ellos, un sacerdote denominado Žinys celebraba ciertos rituales. El santuario más célebre fue el de Romowe, en la Nadruvia prusiana, donde ardía el fuego sagrado. Durante el Renacimiento ese nombre se relacionó con Roma basándose en una teoría popular según la cual las estirpes de los prusianos y los lituanos tenían su origen en los antiguos romanos.

Símbolos que representan el Sol, la Luna y una entrella,
grabados en un guijarro hallado en el distrito de Molėtai (Lituania).

(Fuente: Global Lithuanian Net)


La mitología de los prusianos


Los primeros testimonios ya muestran una multitud de divinidades prusianas, que ha sido objeto de numerosos y a veces contradictorios análisis. Es imposible, incluso, establecer la forma gráfica exacta de los teónimos (optaremos aquí por la más habitual) y definir los atributos y las funciones de los distintos dioses; tampoco se conocen a ciencia cierta las relaciones que había entre ellos ni sus paralelismos con divinidades del mundo clásico.

Distribución de las tribus prusianas en el siglo XIII.
(Fuente: Wikipedia)

En el siglo XVI, Simon Grunau estableció una tríada de divinidades prusianas principales, que puede considerarse un buen punto de partida: Perkunos o Percunis (dios panbáltico del trueno); Patrimps (o Natrimps), dios de los ríos, las fuentes y la fertilidad; y Autrimps, dios del mar. Patols, dios del mundo subterráneo y de la muerte, era representado con una larga barba cana, por lo que fue asimilado al dios de la navegación, Bardoyts (literalmente, ‘el barbudo’). La pareja de divinidades formada por Patrimps y Patols/Bardoyts, protectores de los marineros, se representan, respectivamente, como un joven imberbe (relacionado con el nacimiento) y un viejo (relacionado con la muerte), de manera que algunas fuentes los comparan a los Dióscuros (Cástor y Pólux).


La tríada de las divinidades
prusianas principales, según
un grabado de la Preussische
Chronik
, de Simon Grunau.





Completan
el panteón prusiano personificaciones de fenómenos naturales y acontecimientos del mundo agrícola: Pergrubius, por ejemplo, suele relacionarse con la vegetación y la exuberancia primaveral; Auschauts, dios de los enfermos, velaba por la continuidad y la conservación de la especie humana; Pilvyts era el dios de la riqueza y la abundancia; Svaikstiks, por su parte, era el dios de la luz solar y ha sido comparado con Apolo; Pusch(k)aits, que vivía bajo un saúco sagrado, era el dios protector de las tierras y las cosechas, y se ha querido identificar con Pan. Etcétera.


Uno de los montículos históricos de Kernavė, al noroeste
de Vilnius, conocidos por los arqueólogos del siglo XIX
como la "Troya lituana", donde se presume que hubo
un santuario pagano en el que se celebraban sacrificios.
(Foto
© IFG2010)


La mitología de los lituanos

Además de las mencionadas divinidades comunes (Perkūnas, Dievas, Laima), la religión de los lituanos presenta algunas diferencias propias de los principales grupos étnicos: los samogitios, en la Baja Lituania, y los aukštaitijanos (o aukštaitianos), en la Alta Lituania.


En Samogitia tuvo mayor influencia la mitología ctonia (subterránea), vinculada al culto de la tierra, el subsuelo y el pasado. Sus características fueron bastante bien establecidas durante el Renacimiento por fuentes que reflejan la decadencia del paganismo. Por eso predominan divinidades menores, entre las que se encuentran
Žemepatis (en lituano, žẽmė significa ‘tierra’); Lauksargis, guardián de los campos; Bangpūtys, “soplador de las olas”; Ežerinis, protector de los lagos, etc. Entre las divinidades femeninas, más numerosas que las masculinas, hallamos a Auxtheias Vissagistis o Aukštiejas Visagy(r)stis, la divinidad principal de los samogitios (“el Altísimo que todo lo oye”, una repaganización del Dios cristiano, según la interpretación de Algirdas J. Greimas) y a Žemyna, diosa de la tierra.

Representación moderna,
espulpida en ámbar,
del dios
Bangpūtys.
(Foto © test.svs.lt)

En Aukštaitija, en cambio, prevaleció la mitología celeste, relacionada con motivos del cielo y vinculada al futuro. La divinidad mayor, de la que se tiene información fidedigna desde el siglo XIII, era Nunadievis, a cuyo lado aparece Teliavelis/Kalavelis, el herrero que forjó el Sol, una figura a la que se atribuían poderes mágicos. Medeina (del lituano mẽdis, ‘árbol’) era la diosa de los bosques, y Žvorūnė, probablemente, la de la caza. Los aukštaitijanos practicaban también el culto a los elementos naturales (el fuego, el agua, las piedras, los árboles, las serpientes…).

Medeina, diosa aukštaitijana
de los bosques, según el artista
contemporáneo Šva
žas Algimantas.

En todo el territorio etnográfico lituano hubo otras muchas divinidades y numerosos ritos
, según se desprende de las fuentes conocidas. Entre las divinidades domésticas destacan Gabija, que protegía el fuego del hogar, y la Ugunsmāte de los letones (una especie de Hestia griega o Vesta romana). Austeja, representada como mujer y abeja a la vez, velaba por el bienestar familiar y las mujeres fértiles en edad de buscar marido: confirma la importancia que tenía la apicultura en la economía y en la concepción de la sociedad de los antiguos pueblos bálticos.

Representación moderna, sobre
vidrio, de la diosa Austeja.

(Fuente: Romuva)

No hay que olvidar ritos como el del cambio de estación, el ciclo de los trabajos agrícolas y la trilla del lino, por ejemplo, los cuales eran objeto de rituales específicos. La interpretación del dios Vaižgantas, sin embargo, no está muy clara: para algunos autores se trata del dios del lino, y para otros, el de la fertilidad (en lituano, vaisà significa ‘fecundidad’ y ganà, ‘medida suficiente'; pero -gantas podría identificarse como ‘falo’, y Gondus podría ser otra divinidad específica para la fertilidad, un equivalente del Dioniso de la mitología clásica). También Laima, diosa de la fortuna, se identificaba con la fertilidad, y en ese caso se la representaba como una osa. Divinidades menores de aspecto femenino, como Ragana y Laumė, medio brujas y medio hadas, controlaban la exuberancia de la naturaleza y garantizaban la regeneración cíclica de la naturaleza. Giltinė, por su parte, era la diosa de la muerte, y se decía que tocaba con su lengua a los predestinados al mundo de ultratumba.


La gruta de Gutmanala, cerca de Sigulda (Letonia), donde
se cree que se celebraban sacrificios en honor a los dioses paganos.

(Foto © RDS_lv)

La mitología de los letones

La fuente principal de la tradición mitológica de los letones son las dainas (cantos populares), que proporcionan, por una parte, abundante material, pero que por otra lo hacen poco fiable, ya que resulta imposible (o muy arbitrario) distinguir los hechos recientes de los más antiguos.

El Dainu skapis (‘Gabinete de las dainas’),
conservado en los Archivos del Folklore
Letón, que contiene cerca de 150.000
dainas recopiladas por Krišjānis
Barons (1835-1923) a partir de 1894.
Desde 2001 este tesoro del folklore
está inscrito en el Registro de la
Memoria del Mundo de la UNESCO.

(Foto © Latviešu folkloras krātuves)


Además del ya mencionado Pērkons (a veces acompañado de sus cinco hijos), en las dainas aparece con frecuencia una importante pareja de divinidades: Debestēvs y Zemesmāte, el “padre celestial” y la “Madre Tierra”, respectivamente (presente también en otras tradiciones). Las numerosas hipóstasis mitológicas de Zemesmāte caracterizan la tradición letona, según la cual tenía setenta hermanas, a cada una de las cuales se atribuía una función específica. Se trata de las Madres, que personificaban divinidades naturales: Vējamāte (Madre del viento), Ūdensmāte (Madre del agua), Ugunsmāte (Madre del fuego), Mežamāte (Madre del bosque), Laukumāte (Madre de los campos), Jūrasmāte (Madre del mar), etc. Algunas de ellas, con el tiempo, han tenido una “interpretación” cristiana, convirtiéndose en protectoras de actividades humanas: Jūrasmāte, protectora de los marineros; Celamāte (‘Madre del camino’), de los transeúntes; Bišu māte (‘Madre de las abejas’), de los apicultores...


Cubierta de un disco del grupo
de
heavy metal letón Kurbads,
que basa su música en temas
mitológicos.



El culto de las Madres, en la mitología letona, es una cuestión bastante controvertida: algunos lo consideran un fenómeno báltico (oriental), y más concretamente, letón; otros creen, en cambio, que se trata de un fenómeno relativamente tardío, que tuvo lugar después de la cristianización por influencia del culto a la Virgen María.

Entre los espíritus o dioses menores, que se ocupaban de los intereses humanos, están Ūsinš, protector de los animales domésticos, especialmente de los caballos y las abejas; Ceroklis, que favorecía la abundancia de las cosechas; o Jumis, espíritu del bienestar y de la fertilidad, que residía en todo aquello que era doble (etimológicamente, su nombre procedería de la antigua palabra sánscrita yamá-, que significa ‘pareja’ o ‘gemelos’).


La tradición también atribuye a los letones tres divinidades del destino (Trīs Laimes), aunque también aquí hay que distinguir los elementos paganos de los cristianos. Laima, la diosa de la fortuna, que establecía el nacimiento de los niños, es pagana, pero su evolución posterior la convierte también en Kārta (del letón kārt, ‘colgar’) y Dēkla (nótese la similitud con santa Tecla), lo cual demuestra la afinidad de funciones de las tres diosas, a diferencia de las Moiras griegas. El destino de cada persona, de su familia, de su ganado, dependía de la benevolencia de Laima, que recibía el alma del muerto en el más allá. También se la reconoce como Māra, cuyos epítetos presentes en las dainas la aproximan al cristianismo (por ejemplo: Māras jumpraviņa, ‘María Virgen’; mīla Māra Madaliena, ‘querida Mara Magdalena’; etc.). La función originaria de la Mara podría relacionarse con palabras de otras lenguas indoeuropeas en las que aparece de algún modo partícula mar/mor: cauchemar y nightmare (‘pesadilla’, en francés y en inglés, respectivamente); kikimore (‘bruja’, en ruso).


Laima, según una representación de la artista letona
contemporánea Inga Skuji
ņa.

Las dainas se refieren también a divinidades de la luz, como Mēness (la Luna) y Saule (el Sol), así como a los Deiva Dēli (“Hijos de Dievs”; en lituano Dievo sūneliai) –muy relacionados con los Dióscuros griegos (Cástor y Pólux) y con los Aśvini indios– y a las Saules meitas (“hijas del Sol”; en lituano dieva dukrytės): su recíproco coqueteo simboliza el matrimonio celeste.


Este texto es una versión abreviada del artículo publicado en italiano, con el título “Elementi di mitologia baltica”, en la revista
Polifemo (Messina), núm. 10 (2010).
Traducción y adaptación (con el consentimiento del autor) de Albert Lázaro-Tinaut.


Hacer clic sobre las imágenes para ampliarlas.

viernes, 20 de agosto de 2010

El cine albanés

Fachada de los estudios de rodaje “Shqipëria e Re” (Kinostudio) de Tirana.
(Foto © alsaagency / flickr)
La cinematografía albanesa, muy poco conocida más allá de la propia Albania y los países albanófonos vecinos, tiene la curiosa característica de ser una de las más antiguas de Europa, ya que las primeras noticias que se tienen de proyecciones cinematográficas son de 1897, apenas dos años después de que los hermanos Auguste y Louis Lumière comercializaran el cinematógrafo, esa invención de un olvidado Léon Bouly patentada en 1892. Conviene tener en cuenta, sin embargo, que el concepto de “albanés”, en aquella época, superaba los límites de la actual República de Albania, por lo que esos incipientes intentos deben relacionarse con una región más amplia, mayoritariamente albanófona, sometida hasta la segunda década del siglo XX al Imperio otomano.

Los hermanos Manaki.

Fueron dos inquietos hermanos de origen greco-arumano, Janaq (1878-1954) y Milto (1882-1964) Manaki*, quienes, instalados en Manastir [o Monastir] (nombre por el que era conocida en aquel entonces la actual ciudad macedonia de Bitola), consiguieron durante un viaje a Londres una primitiva cámara con la que filmaron, además de los paisajes de la región, el primer documental que se incluye en la historia (oficiosa u oficial) de la cinematografía de Albania, Tjerrëset (literalmente, ‘Hilandero’, 1905, atribuido a Milto), y un importante acontecimiento histórico para la cultura albanesa, el Congreso de Manastir (noviembre de 1908), en el que se estandarizó el alfabeto albanés a partir de numerosas variantes del mismo. (Ved aquí algunas secuencias de los filmes de los hermanos Manaki, presentadas desde el punto de vista griego.)


Sin embargo, otras fuentes sitúan las primeras proyecciones de imágenes en movimiento dentro del actual territorio albanés en la ciudad septentrional de Shkodër, donde el destacado pintor, fotógrafo y arquitecto Kolë Idromeno (1860-1939) montó en 1912 la infraestructura necesaria en un centro cultural (por su parte, la ciudad de Korçë reivindica la primicia y la sitúa un año antes, en 1911).

Podrían establecerse cuatro momentos en el cine albanés:


- Las primeras proyecciones públicas y los intentos iniciales de realización de filmes desde la última década del siglo XIX hasta la breve y parcial primera independencia moderna de Albania (1912-1914).


El célebre actor Aleksander Moisiu.

- El desarrollo de la primera cinematografía nacional albanesa, desde la recuperación de la independencia del país (de hecho, como protectorado italiano), en 1918, hasta que su territorio fue ocupado militarmente por la Italia fascista, en abril de 1939. En esta etapa se multiplicaron en Albania las salas cinematográficas, en las que se proyectaba sobre todo cine extranjero (italiano, francés y estadounidense), mientras que la industria nacional se limitó casi exclusivamente a producir documentales. Se hizo célebre en aquellos años el actor Aleksander Moisiu (Trieste, 1879 – Viena, 1935), de origen albanés pero de nacionalidad austriaca.

- La normalización de la industria cinematográfica, desde la instauración del nuevo Estado comunista albanés (11 de enero de 1946), aunque de hecho desde 1947, cuando la Agencia Albanesa del Cine se convirtió en Sociedad Cinematográfica Nacional de Albania y se crearon, en 1952, de los primeros estudios de rodaje, el Kino-Studio Shqipëria e Re (‘Albania Nueva’) –conocidos popularmente como Kinostudio–, hasta la caída definitiva del régimen estalinista establecido por Enver Hoxha, en 1992. El primer largometraje digno de tal nombre fue la coproducción sovietocoalbanesa Skënderbeu (1953, ver aquí la secuencia inicial), dirigida por el realizador ruso Serguéi Yutkevich y basada en la vida y las gestas del héroe nacional albanés Gjergj Kastrioti, conocido en Occidente como Skanderbeg. Los primeros filmes dirigidos por realizadores albaneses fueron el cortometraje melodramático Fëmijët e saj (‘Sus hijos’, 1957; ver aquí la primera secuencia), de Hysen Hakani (n. en 1932), y el largometraje Tana (1958), de Kristaq Dhamo (n. en 1933), basado en la novela del mismo título del escritor Fatmir Gjata (1922-1989).


Fachada del Centro Nacional
de Cinematografía (Qendra
Kombëtare e Kinematografisë),
inaugurado el 29 de abril de 1996
en Tirana





- El nacimiento del cine albanés libre de censura en la nueva República de Albania, a partir de 1992 y sobre todo desde que se fundó el Centro Nacional de Cinematografía (Qendra Kombëtare e Kinematografisë, QKK), que dio un nuevo impulso al séptimo arte en el país. Filmes como las coproducciones francoalbanesas Parullat (‘Slogans’, 2001; ver aquí unas secuencias), del realizador Gjergj Xhuvani (n. en 1963), y Tirana viti zero (‘Tirana año cero’; ver aquí un tráiler subtitulado en francés), del mismo año, dirigida por Fatmir Koçi (n. en 1959), abrían puertas prometedoras al nuevo cine albanés.


No se trata aquí de entrar en más pormenores de cada una de estas etapas, muy dispares entre sí, porque lo que presentamos, de hecho, es una entrevista a una de las personas que mejor han conocido la cinematografía de su país –y universal– durante más de cincuenta años: Abaz Hoxha. Aunque él no se refiere explícitamente a ello, hay que tener en cuenta que en la época del totalitarismo comunista sólo se realizaron en la República Popular de Albania filmes que respondían a los postulados del realismo socialista, estrictamente controlados por el poder.

Albert Lázaro-Tinaut


* Se les menciona aquí por sus nombres albanizados: los auténticos, en lengua arumana, eran Ianaki y Milto, mientras que los macedonios utilizan las denominaciones de Yanaki y Milton (Јанаки y Милтон) y los griegos los conocen como Guiannakis y Miltiadis Manákias (Γιαννάκης y Μιλτιάδης Μανάκιας).



Sala de la Academia del Filme y Multimedia “Marubi” de Tirana.
(Foto © theClockworkKcirbuk's photostream / flickr)


Historia del Archivo del Filme
de Albania

Entrevista a Abaz Hoxha, fundador y primer director
del Archivo y uno de los mayores expertos albaneses en cine


Por Jorida Pasku


Abaz Hoxha, que entre 1973 y 1990 dirigió el Archivo Central del Filme de Albania (Arkivi Qendror Shqiptar i Filmit), nos explica, a sus ochenta años, detalles de la historia de aquella institución que fundó en 1973 y que nadie conoce mejor que él.

–Su compromiso con el cine está estrechamente vinculado a la dirección del Archivo Central del Filme. Explíquenos algo de esa experiencia.

–Cuando llegué al Kinostudio, el archivo parecía más bien un almacén de películas. Había pocas, porque en buena parte fueron quemadas en 1947. Eran, sobre todo, películas extranjeras que nosotros considerábamos “trofeos de guerra”, ya que habían sido capturadas al enemigo. Por otra parte, los rusos se llevaron, de buena fe, una gran cantidad de filmes, pero no nos los han devuelto. En fin, aquello, más que un archivo, era una especie de filmoteca en la que se catalogaban y se conservaban las películas que se habían empezado a producir en Albania a partir de 1947.


En 1962 planteé la necesidad de que el archivo se adhiriera a la Federación Internacional de Archivos Fílmicos, pues no teníamos ninguna experiencia. Después de muchas vicisitudes, al cabo de un año se aprobó la solicitud, y desde 1963 somos miembros de esa organización.
Necesitábamos formación, porque no sabíamos cómo había que conservar los filmes, ni qué se tenía que hacer para su mantenimiento, ni siquiera cómo había que organizar un órgano científico responsable de esas tareas y de futuros estudios. Hasta 1966 fui jefe de ingeniería, y luego me transfirieron al sector cinematográfico, donde me ocupaba de la importación y exportación de películas y de seleccionar los filmes extranjeros. Con ese trabajo adquirí mucha experiencia, porque me permitió conocer la cinematografía mundial.

La verdad es que en aquella época se proyectaban pocas películas en los cines, pero acudía mucha gente a verlas. Yo tenía que visionarlas todas para poderlas seleccionar. Trabajé en aquel sector durante siete años. En 1972 estaba muy preocupado por el Archivo, porque sus condiciones eran muy precarias y corría un serio riesgo de incendiarse en cualquier momento.

–¿Cómo se llegó a transformar ese Archivo hasta convertirlo en el que conocemos hoy?

Abaz Hoxha en la primavera de 2010.

–Publiqué un artículo en el diario Zëri i Popullit [‘La Voz del Pueblo’, el órgano oficial del régimen] en el que decía que aquel Archivo nos podía ser muy útil. Mi idea era que debía concebirse como una institución científica y, a la vez, como una escuela para jóvenes realizadores, ya que el Archivo les permitiría conocer la cinematografía albanesa y extranjera. A raíz de aquel artículo surgió la propuesta de crear un Archivo Nacional con un reglamento permanente aprobado por el ministro. Se instituyó en 1973 y se me nombró director del mismo. Ocupé el cargo hasta 1990.


En aquel artículo, además, proponía que en el archivo no debían trabajar personas normales y corrientes, sino gente apasionada por el estudio, críticos que pudieran juzgar los filmes, la creatividad de los realizadores y el trabajo de los actores. Eso no lo conseguí porque, como siempre, quien manda más decide a quiénes recomienda para trabajar donde convenga.


–¿Qué películas extranjeras se conservan en el Archivo?


–Todas las del neorrealismo italiano llegaron a Albania. Ese movimiento surgido en la postguerra, el neorrealismo, era la continuación del realismo poético francés de finales de la década de 1930. Y puesto que narra la situación en la Italia de la segunda posguerra, destruida, empobrecida, con el pueblo destrozado física y mentalmente, esas películas fueron autorizadas para su exhibición en Albania para que los espectadores tuvieran una evidencia de las lacras que afectaban a la sociedad capitalista.


Entre ellas hay películas de Michelangelo Antonioni, Vittorio De Sica, y de todos los grandes nombres del neorrealismo italiano. Hay filmes como Roma ore 11 (‘Roma a las 11’), de De Santis, Ladri di biciclette (‘Ladrón de bicicletas’), de De Sica, que ganó un Oscar... De este director también hay otra gran película, Il tetto (‘El techo’), de 1956. Recuerdo, además, Non c'è pace tra gli ulivi (‘No hay paz entre los olivos’, 1950), de Giuseppe De Santis, interpretada por una de las grandes actrices de aquella época, Lucia Bosè, y otra realización de De Santis, Riso amaro (‘Arroz amargo’, 1949), con la que se dio a conocer otra de las estrellas del cine italiano, Silvana Mangano. El neorrealismo se caracteriza por su sencillez, y muchas de las películas de este movimiento se rodaron en plena naturaleza y con actores no profesionales. En aquella época se hicieron famosas actrices como Gina Lollobrigida, Silvana Pampanini y Sophia Loren.


Por lo que respecta a la importación de películas, al principio nos limitábamos a Italia, Francia e Inglaterra, porque el cine de esos países se aproximaba más a nuestra psicología. Del cine francés llegaron los filmes de algunos representantes de la Nouvelle Vague, y del inglés, sobre todo películas basadas en obras de los grandes escritores británicos que por aquel entonces no estaban censurados, sobre todo Otello y Enrique V de Shakespeare. Llegaron también filmes interpretados por el gran actor inglés Lawrence Olivier.


–¿Y en cuanto al Este, considerando la imposición del cine de aquellos países?


–Al principio se importaban películas rusas: el 90% del cine que llegaba procedía de la Unión Soviética. La ruptura de relaciones con la URSS produjo un vacío en el cine y la vida artística sufrió un gran bajón. Eso suponía un problema político, de modo se que nos obligó a importar nuevamente de Rusia. Primero fueron filmes inspirados en obras de escritores y compositores famosos. Los había del realizador ruso Grigori Chujrái, muy conocido también en Occidente por sus películas La balada de un soldado (1959) y El cuarenta y uno (1956). También se importaron películas de otro director, Mijaíl Kalatozov, y varias realizaciones de famosos compositores rusos. La mayoría de películas importadas procedía de Checoslovaquia y de la Alemania Democrática, países a los que seguían Rumanía, Polonia y Hungría.


–¿Con qué problemas se enfrenta actualnente el Archivo?


–No tenemos un museo del cine, que debería crearse con los trajes, los decorados y otros elementos. Sólo podrían conseguir montarlo personas apasionadas por el estudio, auténticos investigadores, y no gente que considere el Archivo un mero empleo que les proporciona un salario. Además, faltan publicaciones. Deben recopilarse y publicarse todos los materiales relacionados con el cine. Convendría organizar programas mensuales, como por ejemplo “La semana del cine francés”. Las películas no han de quedar encerradas en los almacenes, sino que deberían ponerse a disposición de estudiantes, investigadores y amantes del cine. Sería necesario montar exposiciones con fotografías, carteles, aparatos usados para la realización de las películas, etc. Las posibilidades son infinitas.


Cartel del 7.º Festival Internacional de Cine de Tirana
(27 de noviembre – 6 de diciembre de 2009).


El entrevistado


Abaz Hoxha nació en Vlorë el 14 de abril de 1930. Hijo de una familia antifascista, participó con trece años, junto a sus hermanos, en la resistencia partisana. En 1954 se licenció en ingeniería electrónica en Checoslovaquia y se especializó en técnicas de óptica y acústica para la radio, la televisión y el cine.

Empezó a trabajar como ingeniero de sonido, pero al cabo de poco tiempo fue nombrado jefe de ingeniería del Kinostudio, cargo que ocupó durante diez años. Entre 1965 y 1972 dirigió la sección de cine, traducción y distribución de películas del Kinostudio, y entre 1973 y 1990 fue director del Archivo Nacional del Filme de Albania, fundado por él mismo.


Ha sido profesor de la Academia de las Artes de Tirana, de la Academia del Filme y Multimedia “Marubi”, y ha investigado en el ámbito de la cinematografía, la técnica y la archivología. Por otra parte, ha dirigido la primera Enciclopedia de las Artes publicada en Albania y es autor de más de veinte libros sobre cinematografía albanesa y extranjera, entre los que hay que destacar Filmi Artistik Shqiptar 1957-1984 (‘El filme artístico albanés, 1957-1984’,1987), el primer tomo (1900-1944 ) de Arti i Shtatë në Shqipëri (‘El Séptimo Arte en Albania’, 1994), la Enciklopedi e Kinematografisë Shqiptare (‘Enciclopedia de la cinematografía albanesa’, 1999), 100 vjet kinema në trevat shqiptare (‘100 años de cine en el territorio albanés’, 1999), Kinematografia e vendeve skandinave (‘La cinematografía de los países escandinavos’, 2002), Ne u shkolluam në Pragë (‘Nos hemos formado en Praga’, 2003), el primer tomo (1985-2005) de Kinematografia shqiptare 1985-2005 (‘La cinematografía albanesa, 1985-2005’, en albanés e inglés, 2004), el primer tomo de la Historia e kinematografisë botërore 1895-1945 (‘Historia de la cinematografía mundial, 1895-1945’, 2005), el primer tomo (1897-1944) de la Historia e kinemasë në Shqipëri (‘Historia del cine en Albania’, 2007) y Shqiptarët në kinematografinë botërore (‘Los albaneses en la cinematografía mundial’, 2008).



Esta entrevista se publicó originalmente, en albanés, en el diario Shekulli de Tirana el 15 de abril de 2010, con el título “Arkivi i mbyllur”.

Fue traducida al italiano por Lejdi Dervishi para AlbaniaNews.

Esta versión castellana, ligeramente adaptada, es de Albert Lázaro-Tinaut.


lunes, 9 de agosto de 2010

El difícil camino de los iraníes hacia la libertad


Por Mohsen Emadi

Antes del 12 de junio de 2009, algunos de nosotros habíamos previsto ya el golpe, pero no esperábamos que el gobierno llegase en su imprudencia a jugar con nuestras esperanzas y nuestro entusiasmo. Antes del 12 de junio yo escribí en alguna parte que los iraníes teníamos “Che Guevaras”, pero nos faltaban los “Martin Luther King”, y sería cuando tuviésemos un profesor King que podríamos encontrar el camino a la libertad. Después del golpe, aunque teníamos ya millones de “Martin Luther King”, nos quedaba todavía un largo camino hacia la libertad.

Me di cuenta de esto en la calle de la Libertad, el 15 de junio, después de dos días de carreras, persecuciones, gases lacrimógenos, balas y fuego. Después de dos días de incredulidad, bajo el impacto terrible de la mentira, un viejo escritor de los años setenta se puso en contacto conmigo para decirme: “Chicos, quiero unirme a vosotros en la protesta, a mí no me harán daño por lo del respeto a las canas”. Yo sabía que él había visto la brutalidad del Shah, que había vivido las masacres políticas de principios de los ochenta y que respiraba aún el recuerdo de la matanza de 1989, pero aun así insistió en venir con nosotros a la calle. La única excusa que le pude dar era que nos iba a retrasar, por viejo.

Al día siguiente me di cuenta de que los golpistas eran más descarados que ningún otro tirano de nuestra historia anterior. No sólo no mostraban consideración alguna hacia los ancianos, sino que tampoco les daba vergüenza matar niños. En la calle de la Libertad, tres millones de “Martin Luther King”, unidos, corearon: “Tengo un sueño”. Nuestro color era el verde; todos éramos verdes. La gente agitaba las manos desde lo alto de los edificios. Había cintas verdes, risas coloridas de mujeres hermosas y un entusiasmo extraordinario por parte de los hombres.

Llegó la puesta de sol. Enlazados como habíamos quedado por las ataduras verdes de nuestros sueños comunes, nos íbamos de vuelta a casa. Y entonces se oyó el ruido de las balas, se vio el color de la sangre, justo en el momento de volver de regreso.

Llegué a un callejón cubierto de humo y fuego. Estaban retirando a los heridos. Alguien disparó desde las alturas de su cólera. Recogí una piedra y quise tirarla a la misma altura en la que estaba su ira…, pero no pude. Llevé de nuevo, poco a poco, la piedra hacia abajo. El trozo de roca me quedó atorado en la garganta, como un pesar. Aquella noche, en aquel mismo callejón, mataron a siete personas. Las ambulancias tuvieron que llevarse a los heridos a los hospitales, sin que pudiésemos sospechar que sus sirenas eran las de la muerte. La mayoría de los heridos fueron trasladados directamente a la cárcel; muchos murieron.

El día en que habíamos sido “Che Guevara”, al llegar la noche nos mataron y nos enterraron en fosas comunes. Nadie supo de nuestras tumbas arrasadas, o que habían construido carreteras encima de nuestro recuerdo. Y el día en que en la calle nos convertimos todos en “Martin Luther King”, frente a los ojos mismos de la historia y la memoria, ante la mirada misma de las cámaras, dispararon contra nosotros.

Traducción del farsi por Manuel Llinás



پیش از دوازدهم جولای گروهی از ما کودتا را پیش‌بینی می‌کردیم، گروهی هنوز نمی‌دانستیم که وقاحت حاکمیت چطور می‌تواند با شور و امیدمان بازی کند. پیش از دوازدهم جولای، جایی نوشته‌بودم که ما چه‌گوارا داریم، اما مارتین لوتر کینگ نداریم و روزی که مارتین لوتر کینگ داشته باشیم می‌توانیم راه آزادی را پیدا کنیم. پس از
کودتا، ما میلیون‌ها مارتین لوتر کینگ داریم، اما تا آزادی هنوز راه درازی درپیش است.
این را در خیابان آزادی فهمیدم، روز پانزدهم جولای، پس از دو روز تعقیب و گریز،‌گاز اشک آور، گلوله و آتش. پس از دو روز ناباوری و ضربه‌ی هولناک دروغ. نویسنده‌‌ی هفتاد ساله‌ای با من تماس می‌گیرد که من هم با شما به راهپیمایی می‌آیم، آن‌ها به موی سفید و پیری من کاری ندارند. می‌دانستم که او وقاحت شاه را دیده‌بود، کشتار سیاسی اوایل سال‌های هشتاد را زندگی کرده‌بود و قتل عام سال هشتاد و نه در خاطراتش نفس می‌کشید و با این حال هنوز اصرار می‌کرد که با ما به خیابان بیاید. تنها بهانه‌ای که برای او داشتم این بود که سن و سالش سرعت همه‌ی ما را در تعقیب و گریز کند می‌کند. فردای آن روز فهمیدیم که کودتاچیان، از جباران همه‌ی تاریخمان وقیح‌ترند. نه برای پیرزنان و پیرمردان حرمتی قائلند و نه از کشتن کودکان ابایی دارند. در خیابان آزادی اما، سه میلیون مارتین لوترکینگ به هم پیوستند و همه یکصدا می‌گفتند که من رویایی دارم. سبز رنگ ما بود، همه سبز بودیم. مردم از بالای خانه‌ها برایمان دست تکان می‌دادند، روبان‌های سبز، خنده‌های رنگی دخترکان زیبا، اشتیاق پرشکوه پسران. غروب بود، یکصدا نخ‌های سبز رویاهایمان را به هم گره زده بودیم و سرخوش قصد خانه می‌کردیم. صدای گلوله بود، رنگ خون بود، درست در لحظه‌ای که همه به خانه‌هایشان بر می‌گشتند. به کوچه‌ای می‌رسم که پر از دود و آتش است. زخمی‌ها را می‌برند. یک نفر از بلندای خشم‌اش شلیک می‌کند. تکه سنگی را بر می‌دارم، می‌خواهم سنگ را تا اوج خشمش پرتاب کنم و نمی‌توانم. سنگ را آرام بر زمین می‌گذارم. این سنگ چون بغضی در گلوی من گیر کرده‌است. آن غروب، هفت نفر کشته شدند و بسیاری زخمی. آمبولانس‌ها باید زخمی‌ها را به بیمارستان می‌بردند،‌نمی‌دانستیم که آن‌ها آژیر مرگ می‌کشند. زخمی‌های بسیاری یک‌راست راهی زندان شدند،‌گروهی کشته شدند. روزی که همه‌ی ما چه‌گوارا بودیم، ما شبانه می‌کشتند، در گورهای دسته‌جمعی دفن می‌کردند. هیچ‌کس خبر نداشت، مزارمان را ویران می‌کردند و بزرگراه‌ها بر خاطره‌ی ما احداث می‌شد. روزی که همه مارتین لوتر کینگ شدیم، در خیابان‌ها،‌ پیش چشم خاطره و تاریخ، خیره در نگاه دوربین‌ها بر ما آتش گشودند. هنوز تا آزادی راه درازی در پیش داریم.


Sobre el autor

El poeta, escritor y traductor Mohsen Emadi (محسن عمادی) nació en Sári, capital de la provincia de Mazandarán, en el norte de Irán, cerca de las orillas del mar Caspio, el 29 de octubre de 1976. Escribe poesía desde su infancia y ya en su juventud publicó poemas en varias revistas de su país, aunque éstas no fueron recogidas en un libro hasta que Clara Janés publicó en España su primer poemario bilingüe, en farsi y castellano: La flor de los renglones (Lola Editorial, Zaragoza, 2003). En 2007 publicó en su país una antología de sus poemas, No hablamos de sus ojos (از چشمهایش نمی‌گفتیم).

Mohsen Emadi leyendo uno de sus poemas
en el Museo del Vino del Monasterio de
Veruela (Aragón) durante el IX Festival
Internacional de Poesía del Moncayo
(31 de julio de 2010).

(Foto: Albert Lázaro-Tinaut)


Estudió informática y cine, y se considera discípulo y seguidor de otro importante poeta y escritor iraní, Ahmad Shamlou (احمد شاملو, 1925-2000), gran estudioso del folklore autóctono. Creó y dirigió varios sitios web iraníes, como el sitio oficial de Ahmad Shamlou y The House of World Poets, y editó una antología en farsi, La casa de los poetas del mundo (خانه شاعران جهان, 2007), que recoge poemas de más de cien poetas modernos de diversos países, y otra de mujeres poetas afganas, Canciones de amor y guerra (آوازهای عشق و مرگ, 2008). Prepara una antología de poesía finlandesa en farsi con una beca de la fundación finesa para la literatura FILI.

Como traductor, ha vertido al farsi, sobre todo, poetas eslavos, entre los que figuran los checos Vladimir Holan y Vítězslav Nezval, la polaca Anna Świrszczyńska, la rusa Katia Kapovich y el serbio Vasko Popa. También ha traducido a su lengua poemas de Clara Janés, del rumano Nichita Stănescu, el turco İlhan Berk, la palestina Nathalie Handal y los estadounidenses Denise Levertov y Mark Strand.

Se considera anarquista y ateo, y es miembro del Movimiento Verde iraní, enfrentado con el régimen teocrático y totalitario instaurado en Irán. Actualmente trabaja en su tesis doctoral en el departamento de Cultura Digital de la Universidad de Jyväskylä (Finlandia).

Albert Lázaro-Tinaut

lunes, 26 de julio de 2010

La Palabra Viva de la escritora Hilda Hilst

Hilda Hilst (a la izquierda) con la actriz y poeta Beatriz Azevedo.

Hilda Hilst es uno de los protagonistas fundamentales
del paisaje literario brasileño y de lengua portuguesa
del siglo XX


Por Cristiane Grando*
Te prometo, muerte,
La vida de un poeta. La mía:
Palabras vivas, fuego, fuente.
Hilda Hilst

“Leer es como pensar, como rezar, como hablar con un amigo, como exponer ideas, como escuchar música, como contemplar un paisaje, como salir a dar un paseo por la playa”: estas palabras del escritor chileno Roberto Bolaño, sintonizan perfectamente con esta presentación de Hilda Hilst (1930-2004). Traducida al francés y al inglés desde la década del ‘70, al italiano y al alemán desde la década del ‘90 del siglo XX, la obra de la escritora brasileña Hilda Hilst ha seguido abriendo caminos en Chile. Prueba de eso es el interés de algunas editoras en publicar su obra traducida al español, además de las traducciones iniciadas el 2002 en CAMAC, Francia, por el poeta Leo Lobos (Santiago 1966) y del texto firmado por el poeta Francisco Véjar (Valparaíso, 1967) –“Hilda Hilst (1930-2004): La poeta del erotismo”– publicado en “Revista de Libros” del diario El Mercurio del 6 de agosto de 2004: “La existencia de Hilda Hilst osciló entre el delirio, la soledad y el amor. Fue desenfadada y precoz para su época. [...] No es casual que se manifestara en público a favor de la libertad femenina, en el ámbito profesional, artístico, amoroso y erótico.”

Hilda Hilst es uno de los protagonistas fundamentales del paisaje literario brasileño y de lengua portuguesa del siglo XX. Con más de cuarenta libros escritos en verso, prosa poética, dramaturgia y crónica, publicados entre 1950 y 2000, Hilda Hilst es una poeta consciente de sus acciones y palabras, lúcida, culta, con fervoroso amor por la originalidad, toda su obra registra un intenso trabajo del lenguaje y de musicalidad, un imaginario poético donde cuestionamientos metafísicos se mezclan con sucesos de su cotidiano.

En 1983, cuando colaboraba regularmente con el diario Le Monde, el historiador de arte Jorge Coli escribió un texto sobre la actualidad de la literatura brasileña y sobre los escritores de mayor expresión del momento. Refiriéndose a la lectura del libro Da morte. Odes mínimas, concluye: “Se trata de la más alta poesía. Busqué otros libros del mismo autor: todos revelaban esa calidad intensa de los grandes escritores”.

Hilda Hilst.
(Foto cortesía del Centro de Documentación
Cultural Alexandre Eulalio de la Universidad
de Campinas UNICAMP).


Valiente, libre, apasionada por la vida, los seres humanos y los animales, Hilda Hilst tocó sin pudor temas tabúes como la muerte, el sexo y Dios, con una franqueza pocas veces vista. A partir de 1966, Hilda Hilst decide vivir en la Casa do Sol, a 11 kilómetros de Campinas –Estado de São Paulo–, donde en la actualidad funciona la Institución Hilda Hilst. Innumerables artistas en las décadas del ‘70 y ‘80, entre ellos José Luís Mora Fuentes, Olga Bilenky y Caio Fernando Abreu, vivieron y crearon en ese espacio donde tuve el privilegio de ser recibida varias veces por su sonrisa alegre y al mismo tiempo desenfadada e irónica, por ojos que aún guardaban trazos de la belleza deslumbrante de la juventud.

En ninguna de sus antologías Hilda Hilst incluye sus versos de principiante –Presságio (1950), Balada de Alzira (1955) y Balada do festival (1956)–. “No hablemos. / Y que las voluntades primeras / permanezcan / gigantes y sin forma / sin ningún camino / para el mundo de los hombres.” La escritora considera su mejor producción las obras publicadas a partir de Roteiro do silêncio (1959). “Nave / Ave / Molino / Y más todo seré / Para que sea leve / Mi paso / En vuestro camino.” (1960). Después de más de veinte años escribiendo poesía, produce ocho piezas de teatro entre 1967 y 1969. “[...] Hilda Hilst, en este año de 1967, interrumpe su producción poética, retomándola solo en 1974. Fueron siete años de silencio en poesía que corresponderán a una gran explosión creativa en forma de teatro y de novela, absolutamente originales”, afirma la catedrática de la Universidad de São Paulo la Dra. Nelly Novaes Coelho. Hilda Hilst se dedica a lo largo de algunos años enteramente a la dramaturgia: crea piezas de teatro con el deseo de comunicarse con urgencia, en un período en que se vivía en el Brasil la represión implantada por la dictadura militar. Publica en 1970 su primera obra en prosa: Fluxo-floema. Según la investigadora alemana Mechthild Blumberg (Universidad de Bremen), la prosa de Hilda Hilst se caracteriza por la “inquietud metafísica y la invención literaria”. Luego de una larga experiencia como poeta y una fase de intensa creación de textos dramáticos, sus primeros textos en prosa son compuestos con un lenguaje trabajado intensamente, con atención semejante al de la creación de poemas; novelista y poeta se juntan en una misma experiencia creativa.


Cartel diseñado por Dado Motta
para el espectáculo poético

Hilda Hilst. O Espírito da Coisa
,

concebido y realizado por Rosaly

Papadopol bajo la dirección de
Rui
Cortez, y
presentado en el Teatro
do Centro
da Terra de Sumaré (São
Paulo)
en mayo y junio de 2009.

Hilda Hilst retorna a la creación de poesía cuando escribe Júbilo, memória, noviciado da paixão (1974): “Ámame. Es tiempo aún. Interrógame. / Y yo te diré que nuestro tiempo es ahora. / Espléndida avidez, basta ventura / Porque es más vasto el sueño que elabora // Hace tanto tiempo su propia tesitura.” En este momento, la escritora escribe textos que conquistarán el valor de verdaderas obras-primas: no abandonará la escritura de poesía y de prosa hasta el final de la década de 1990. Publica en prosa: Ficções (1977), Tu não te moves de ti (1980) y A obscena senhora D (1982); y en versos: Cantares de perda e predileção (1983) y Poemas malditos, gozosos e devotos (1984), Sobre a tua grande face (1986), Amavisse (1989), Alcoólicas (1990), Do desejo (1992) y Cantares do sem nome e de partidas (1995): “Que las barcazas del Tiempo me devuelvan / La primitiva urna de palabras.” Algunas características de los últimos libros de Hilda Hilst son responsables por la riqueza en la combinación de sonidos y palabras: estrofas irregulares; uso de vocablos raros, de palabras y expresiones extranjeras; paralelismos complejos; densidad en el tratamiento de los temas relacionada a un ritmo creado por rimas imperfectas, rimas internas, versos libres, blancos y largos, además de pausas en medio de los versos. Desde los primeros hasta los últimos libros de poesía, Hilda Hilst va abandonando formas simples y abriendo un espacio cada vez mayor para estructuras complejas. Observando toda su trayectoria, se nota que en prácticamente todos sus poemas encontramos algunos puntos en común: la letra mayúscula en el inicio de todos los versos, la ausencia de títulos y la numeración de los poemas.

En la contraportada de su libro Amavisse (1989), Hilda Hilst anuncia un “adiós a la literatura seria” y desarrolla una escritura erótica: O caderno rosa de Lori Lamby (1990), Contos grotescos/Textos d’escárnio (1990) y Cartas de um sedutor (1991) en prosa, y los poemas satíricos de Bufólicas (1992). La escritora apenas llevó al extremo un tipo de lenguaje que ya frecuentaba su obra, dejando claro su proyecto de conseguir un número mayor de lectores. Sólo más tarde, con la reedición de sus Obras Reunidas por la Editorial Globo, la escritora se sintió satisfecha con la cantidad de lectores. En 1990, el éxito fue conseguido por la vía del escándalo; la escritora chocó con gran parte del público por lo escrito en estos libros, especialmente en O caderno rosa. La transgresión es considerada por Georges Bataille, en su obra L’érotisme, como una experiencia extremamente necesaria para el ser humano. Para Bataille, y para Hilda Hilst también, la transgresión no es la negación de lo interdicto: ella lo ultrapasa y lo completa.


Carátula del CD Ode descontínua e remota para flauta
e oboé - de Ariana para Dionísio
, con diez poemas
de Hilda Hilst musicados por Zeca Baleiro e interpretados
por las cantantes brasileñas Rita Ribeiro, Verônica Sabino,
Maria Bethânia, Jussara Silveira, Ângela Ro Ro, Ná Ozzetti,
Zélia Duncan, Olívia Byington, Mônica Salmaso e Ângela Maria.
Empezado a grabar en 2003, se editó en 2006.
El diseño
de esta carátula es obra de la artista paulista Olga Bilenky.


Los manuscritos de Hilda Hilst, adquiridos por la Universidad Estadual de Campinas en 1995 y 2003, están archivados en el Centro de Documentación Cultural “Alexandre Eulalio” (CEDAE) del Instituto de Estudios del Lenguaje (IEL-UNICAMP), donde he tenido la oportunidad de analizarlos desde el punto de vista de la crítica genética, campo de la teoría literaria que se dedica a la interpretación de los procesos creativos de escritores a partir del estudio de sus manuscritos. La crítica genética es desarrollada en Francia desde la década del ‘60 y fue introducida en Brasil el año 1985 por el Prof. Dr. Philippe Willemart (Universidad de São Paulo - USP).

Leer a Hilda Hilst es como sumergirse en un universo literario complejo y laberíntico. Es una experiencia semejante a la lectura de un palíndromo: su obra, para ser comprendida, exige un ir y venir –leer del inicio al fin en un primer momento, pero principalmente releer, desde el final hasta el comienzo, buscando comprender ciertas imágenes y temas, en un trabajo de atar cabos de un texto y al mismo tiempo de varios otros– de la propia Hilda y de la tradición literaria universal. Leer a Hilda Hilst significa entrar en contacto con la dinámica de la vida, con la complejidad humana y del propio texto, en una combinación refinada de sonidos, palabras e imágenes: “No me busques ahí / Donde los vivos visitan / A los llamados muertos. / Búscame / Dentro de las grandes aguas / En las plazas / En el fuego corazón / Entre caballos, perros, / En los arrozales, en el arroyo / O junto a los pájaros / O en el reflejo / De otro alguien, / Subiendo un duro camino // Piedra, semilla, sal / Pasos de la vida. Búscame ahí./ Viva.”


Traducción al castellano por Leo Lobos


Artículo publicado originalmente en la Revista Rocinante, Santiago de Chile, Año VIII, Núm. 83 (Septiembre de 2005).


* Cristiane Grando (Cerquilho, São Paulo, Brasil 1974). Poetisa brasileña. Autora de Fluxus,Caminantes, Titã e Gardens (poesía en portugués, francés, español, catalán e inglés). Laureada UNESCO-Aschberg de Literatura 2002. Doctora en Literatura (USP, São Paulo) con posdoctorado en Traducción (UNICAMP, Campinas), Brasil, sobre las obras y manuscritos de Hilda Hilst. Profesora de Lengua Portuguesa y Cultura Brasileña invitada por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, desde 2007. Directora-fundadora del espacio cultural Jardim das Artes (Cerquilho-SP, Brasil, 2004) y del Centro Cultural Brasil–República Dominicana (Santo Domingo, 2009).

E-mail contacto: crisgrando@yahoo.com.br

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Cinco poemas de Hilda Hilst


Traducidos al castellano por Leo Lobos*



De Balada de Alzira (1951)


XVI

O que nós vemos das coisas são as coisas.
(Fernando Pessoa)

Las cosas no existen.

Lo que existe es la idea
melancólica y suave


que hacemos de las cosas.


La mesa de escribir es hecha de amor

y de sumisión.
En tanto

nadie la ve

como yo la veo.

Para los hombres

es hecha de madera

y está cubierta de tinta.

Para mí también
mas la madera
protege su interior
pues su interior es humano.


Los libros son criaturas.

Cada página un año de vida,

cada lectura un poco de alegría

y esta alegría

es igual al consuelo de los hombres
cuando inquietos permanecemos
en respuesta a sus inquietudes.


Las cosas no existen.
La idea, sí.


La idea es infinita

igual que el sueño de los niños.

As coisas não existem. / O que existe é a idéia / melancólica e suave // que fazemos das coisas. // A mesa de escrever é feita de amor / e de submissão. / No entanto / ninguém a vê /
como eu a vejo. / Para os homens / é feita de madeira / e coberta de tinta. / Para mim também / mas a madeira / somente lhe protege o interior / e o interior é humano. // Os livros são criaturas. / Cada página um ano de vida, / cada leitura um pouco de alegria / e esta alegria / é igual ao consolo dos homens / quando permanecemos inquietos / em resposta às suas inquietudes. // As coisas não existem. / A idéia, sim. // A idéia é infinita / igual ao sonho das crianças.


De Balada do Festival (1955)

IV [fragmento]


A Vinicius de Moraes

En la hora de mi muerte

estarán a mi lado más hombres

infinitamente más hombres que mujeres.
(Porque fui más amante que amiga)

Sin duda dirán las cosas que no fui.

Como entonces con gran generosidad:

No era mal poeta la pequeña Hilda.


Tendré rosas en el cuerpo, en las manos, en los pies.


Son todos tan delicados
tan delicados…


Na hora da minha morte / estarão ao meu lado mais homens / infinitamente mais homens que mulheres. / (Porque fui mais amante que amiga) / Sem dúvida dirão as coisas que não fui. / Ou então com grande generosidade: / Não era mau poeta a pequena Hilda. // Terei rosas no corpo, nas mãos, nos pés. / Sei disso porque fiz um pedido piegas / à minha mãe: “Quero ter rosas comigo / na hora da minha morte”. // E haverá rosas, / São todos tão delicados / tão delicados...


De Da morte. Odes mínimas (1980)

XIX


Si yo supiese

Tu nombre verdadero


Te tomaría

Húmeda, tenue


Y entonces descansarías.


Si susurraras

Tu nombre secreto

En mis caminos

Entre la vida y el sueño


Te prometo, muerte,

La vida de un poeta. La mía:

Palabras vivas, fuego, fuente.


Si me tocaras,
Amantísima, blanda

Como fui tocada por los hombres

En vez de Muerte

Te llamo Poesía

Fuego, Fuente, Palabra viva
Suerte.

Se eu soubesse / Teu nome verdadeiro // Te tomaria / Úmida, tênue // E então descansarias. // Se sussurrares / Teu nome secreto / Nos meus caminhos / Entre a vida e o sono, // Te prometo, morte, / A vida de um poeta. A minha: / Palavras vivas, fogo, fonte. // Se me tocares / Amantíssima, branda / Como fui tocada pelos homens // Ao invés de Morte / Te chamo Poesia / Fogo, Fonte, Palavra viva / Sorte.



De Sobre a tua grande face (1986)


VI


Hoy te canto y después en el polvo que he de ser

te cantaré de nuevo. Y tantas vidas tendré
cuantas me darás para otra vez amanecer
intentándote buscar. Porque vives de mí, Sin Nombre,

sutilísimo amado, relincho del infinito, y vivo
porque sé de ti tu hambre, tu noche de herrumbre
tu pasto es mi verso rociado de tintas
y de un verde negro tu casco en los arenales
donde me pisas hondo. Hoy te canto
y después enmudezco si te alcanzo. Y juntos

iremos a teñir el espacio. De luces. De sangre.
De sangre.


Hoje te canto e depois no pó que hei de ser / Te cantarei de novo. E tantas vidas terei / Quantas me darás para o meu outra vez amanhecer / Tentando te buscar. Porque vives de mim, Sem Nome, / Sutilíssimo amado, relincho do infinito, e vivo / Porque sei de ti a tua fome, tua noite de ferrugem / Teu pasto que é o meu verso orvalhado de tintas / E de um verde negro teu casco e os areais / Onde me pisas fundo. Hoje te canto / E depois emudeço se te alcanço. E juntos / Vamos tingir o espaço. De luzes. De sangue. / De escarlate.



De Amavisse (1989)


VI


Que las barcazas del Tiempo me devuelvan

la primitiva urna de palabras.
que me devuelvan a ti y a tu rostro
como lo conocí desde siempre: punzante
pero centellante de vida, renovado
como si el sol y el rostro caminasen
porque venía de uno la luz del otro.

Que me devuelvan la noche, el espacio
para sentirme tan vasta y poseída
como si aguas y maderas de todas las barcazas

se hiciesen materia rediviva, adolescencia y mito.

Que te devuelva la fuente de mi primer grito.


Que as barcaças do Tempo me devolvam / A primitiva urna de palavras. / Que me devolvam a ti e o teu rosto / Como desde sempre o conheci: pungente / Mas cintilando de vida, renovado / Como se o sol e o rosto caminhassem / Porque vinha de um a luz do outro. // Que me devolvam a noite, o espaço / De me sentir tão vasta e pertencida / Como se águas e madeiras de todas as barcaças / Se fizessem matéria rediviva, adolescência e mito. // Que eu te devolva a fonte do meu primeiro grito.



* Leo Lobos (Santiago de Chile, 1966) es poeta, ensayista, traductor y artista visual. Laureado UNESCO-Aschberg de Literatura 2002. Realiza una residencia creativa en CAMAC, Centre d'Art Marnay Art Center en Marnay-sur-Seine, Francia, los años 2002-2003 con apoyo Fondo Internacional para la Cultura y la Fundación francesa Frank Ténot. Ha realizado exposiciones de sus dibujos, pinturas y una residencia creativa los años 2003 hasta comienzos del 2006 en el centro de cultura Jardim das Artes en Cerquilho, SP, Brasil. Como traductor, desde el portugués ha realizado versiones en castellano de autores como Roberto Piva, Hilda Hilst, Claudio Willer, Tanussi Cardoso, Helena Ortiz y José Castelo, entre otros. Sus dibujos, poemas visuales y pinturas forman parte de colecciones privadas y públicas en Chile, México, Estados Unidos, Brasil, España y Francia. El 2003 recibe la beca artística del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes del Ministerio de Educación de Chile y el 2008 la beca de creación para escritores profesionales del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile. Forma parte del equipo productor del Encuentro Internacional de poetas CHILEPOESÍA, uno de los principales festivales de poesía de Hispanoamérica. Trabaja en la actualidad como gestor y productor cultural en la Corporación Cultural de Peñalolén en Santiago de Chile.