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sábado, 6 de octubre de 2018

Nota sobre el poeta letón Pēters Brūveris (seguida de cinco poemas)

Pēters Brūveris (Foto © LETA).


Por Pietro U. Dini, Universidad de Pisa
El 16 de julio del 2011 moría a la edad de 54 años, en la ciudad de Ventspils, el poeta y traductor letón Pēters Brūveris. De su obra, todavía prácticamente desconocida e inédita en las lenguas románicas ―aunque sí traducida al alemán, lituano, inglés, sueco, búlgaro, ucraniano, turco y azerí― no podrá, desde luego, dar cuenta la breve selección que presentamos a continuación. Conviene, pues, ofrecer unos apuntes que permitan al lector acercarse a la figura intelectual de uno de los mayores poetas letones de la postguerra.

Pēters Brūveris nació en Riga el 24 de abril de 1957 y estudió en la Facultad de Cultura, Artes y Ciencias del Conservatorio Estatal de Letonia. Sus pinitos poéticos datan de 1977, aunque su primer poemario aparecería sólo diez años más tarde. Para no perder la cordura, en los años oscuros del ‘estancamiento’ conocido hoy como la “época Brézhnev”, Brūveris siguió el consejo del poeta Knuts Skujenieks, veintiún años mayor que él: “Aprenda dos o tres lenguas extranjeras”. De este modo ―según él mismo― se convirtió en traductor al letón de literaturas tan poco familiares como la azerí, la turca, la osetia, la gagauza, la mordvina y la de los tártaros de Crimea, así como los textos chamánicos de Tuvá, en el sur de Siberia.

Brūveris ha traducido también del ruso (Aleksei Kruchonyj y Iosip Brosdky), del alemán (Georg Trakl) y sobre todo del lituano (Kornelijus Platelis, Sigitas Geda, Henrikas Radauskas, Tomas Venclova y muchos más) conformando de este modo una suerte de pastiche lingüístico interbáltico al incorporar en sus composiciones en letón voces lituanas e incluso formas de la lengua de los antiguos prusianos, y mostrando a menudo un gran interés por las otras lenguas bálticas hoy desaparecidas (el galindo, el yatvingio, el curonio, el selonio o el semigalo): con razón, pues, ha sido calificado como un poeta “de inspiración panbáltica”.

Entre los textos que aquí se presentan da fe del profundo interés lingüístico de Brūveris el poema que empieza con el verso “escribir en una lengua que muere”, con nítidas referencias al destino de su lengua materna. Debe tenerse en cuenta que actualmente en Letonia solamente habla en letón el 58 % de una población total de alrededor de dos millones de habitantes (otro 34 % habla ruso; un 4,5 %, bielorruso y un 3,5 %, ucraniano). Y también es oportuno señalar que, si comparamos las estadísticas actuales con las del período de la primera independencia del país ―cuando en la década de 1930 los letones representaban el 73 % de la población, y eran todavía el 62 % en 1959― los datos evidencian el “declive étnico” proyectado en Moscú y puesto en práctica con éxito durante los años de la ocupación soviética de la nación.

Tras sus estudios, entre los años 1989 y 1991, Brūveris, además de trabajar como traductor, realizó diversas tareas relacionadas con la literatura: por ejemplo, fue asesor literario del periódico Latvijas Jaunatne (‘La Juventud Letona’) y director de la sección de literatura de la revista Literatūra un Māksla (‘Literatura y Arte’), la principal publicación cultural de Letonia.
Fueron aquellos unos años decisivos para la historia de Letonia, durante los que se desarrollaron con toda su intensidad, al igual que en el resto de las naciones del Báltico oriental, las protestas identitarias hasta que en 1990 las tres repúblicas bálticas ―Lituania, Letonia y Estonia―, sometidas hasta entonces a la Unión Soviética, recuperaron su independencia.
Entre 1987 y 2011 Pēters Brūveris escribió una veintena libros de poesía ―cuya enumeración ahorramos al lector― así como un considerable número de libros infantiles, traducciones (como ha quedado dicho antes) y textos para dibujos animados, composiciones musicales, etcétera. Recibió, además, importantes galardones, como el Premio de la Asamblea Báltica (2004), el Nacional de Literatura (2006) y el Premio Ojārs Vācietis (2006).

Pēters Brūveris y Pietro U. Dini en Nida, Lituania (2006).

Cinco poemas de Pēters Brūveris
traducidos del letón por Pietro U. Dini y Albert Lázaro-Tinaut

[escribir en una lengua que muere]

escribir en una lengua que muere
sólo arena en los labios en los dedos
escribir en una lengua que muere
puentes en el mar a la deriva

escribir en una lengua que muere
susurro de hojas y chapoteo de olas
escribir en una lengua que muere
solamente dibujos de raíces sin tronco

contar en una lengua que muere
sobre un deseo inane y silencioso
contar en una lengua que muere
algo a las hierbas que el hielo estremece

hablar en una lengua que muere
apoyando la mejilla en troncos de tilos
sólo resuenan en la detonación del trueno
crujidos de vigas en un museo

vivir en una lengua que muere
hablar desde dentro como en un pozo
que pronto se llena y en canos tejos
el viento colgará brumosos destellos

soñar en una lengua que muere
soñar con tus compatriotas
rodeado de noche por remotos espíritus
despertar bajo vigas heladas

escribir en una lengua que muere
sintiendo en el costado el soplo de un potrillo
con un dedo encima de tus párpados
para que se refleje en un liviano espejo

[izmirstošā valodā rakstīt]
izmirstošā valodā rakstīt / uz lūpām uz pirkstiem smiltis / izmirstošā valodā rakstīt / aizpeld jūriņā tilti // izmirstošā valodā rakstīt / lapu čukstus un viļņu šļakstus / izmirstošā valodā rakstīt / bez stumbra vien sakņu rakstus // izmirstošā valodā stāstīt / par klusām un veltīgām ilgām / izmirstošā valodā stāstīt / ziemelī sanošām smilgām // izmirstošā valodā runāt / piespiest vaigu pie liepu krijas / atbalsosies vien pērkona dunā / nočīkstēs muzeja sijās // izmirstošā valodā dzīvot / runāt uz iekšu kā akā / drīz aizbērs un sirmajās īvēs / vējš miglainus atspulgus sakārs // izmirstošā valodā sapņot / sapņot līdz tautas biedriem / naktsvidū urguču apņemtam / mosties zem ledainiem dziedriem // izmirstošā valodā rakstīt / ar dvašu uz kumeļa sāna / ar pirkstu uz paša plakstiem / kas atspīdot spogulī plānā


Los primeros copitos de nieve

El primer copito de nieve
baja bailando,
el segundo cae en el río
para visitar al pez siluro.

El tercero se posa en un oso
silencioso y somnoliento,
el cuarto cae sobre el techo
de un autobús azul.

El quinto copito de nieve
se sienta en la rama de un abeto,
el sexto va a parar a un cálido
bordillo negro.

El séptimo, quién sabe por qué,
busca la madriguera de un ratón,
el octavo como la perla de un collar
me da en la punta de la nariz.

El noveno y el décimo
y así todos los demás
caen uno tras otro sin cesar
para que pueda hacer bolas con ellos.

Pirmās sniegpārsliņas
Pirmā sniegpārsliņa / Nokrīt dejodama, / Otra iekrīt upē / Ciemoties pie sama. // Trešā uzkrīt lācim, / Miegainam un klusam, / Ceturtā uz jumta uzsnieg / Zilam autobusam. // Piektā sniegpārsliņa / Sēž uz egles zara, / Sestā tup uz siltā, / Melnā trotuārā. // Septītā nez kāpēc / Meklē peles alu, / Astotā kā pērle rotā / Manu degungalu. // Devītā un desmitā, / Un tās visas citas, / Lai es varu pikoties, / Krīt un krīt bez mitas.


Cada uno vive su vida

Las muchachas del fuego bailan en la estufa,
los muchachos de los vientos giran alrededor,
las serpientes, astutas, se desperezan al sol,
la cabra se tambalea en un barrote del puente.

El gato persigue a los ratones,
el tábano le pica al buey en el carrillo,
los tritones apacientan a los peces
creyendo pasar desapercibidos.

¿Oyes quién alborota detrás de los molinos?
De repente ladra y de repente enmudece,
allí, al otro lado del río, mientras conversan,
estiran las piernas cinco espectros.

Se desvanecen espectros en el lejano azul,
risas de espectros resplandecen en la hierba
mientras el sapo bebe aguardiente
y cada uno vive su vida.

Katrs savu dzīvi dzīvo
Uguns meitas krāsnī dejo, / Vēju zēni apkārt klejo, / Čūskas saulē gudri staipās, / Āzis šūpojas uz laipas. // Kaķis pelēm pakaļ staigā, / Dundurs iekož bullim vaigā, / Ūdensvīri zivis gana, / It neviens to nepamana. // Dzi, kas tur aiz meldriem čalo? / Brīžiem tumst un brīžiem balo, / Tur, pār upi staipot kājas, / Pieci spoki sarunājas. // Spoki izkūp zilā tālē, / Spoku smiekli nomirdz zālē, / Tikām krupis iedzer sīvo, / Katrs savu dzīvi dzīvo.

¿Dónde?

¿Dónde crecen más altos los árboles?
¿Dónde son más blancas las nubes?
¿Dónde es más sonoro el canto de los pájaros?
¿Dónde verdea más verde la hierba?
En mi patria.
¿Dónde son más cristalinas las fuentes?
¿Dónde son más astutas las cornejas?
¿Dónde maúllan más mimosos los gatos?
¿Dónde nadan a más profundidad los peces?
En mi patria.
¿Dónde saltan más infernales los diablos?
¿Dónde son más negras las moras?
¿Dónde florecen más diáfanos los prados?
¿Dónde es que el mundo es más cierto?
En mi patria.
Entre mi gente.

Kur?
Kur koki aug visstaltākie? / Kur mākoņi visbaltākie? / Kur putni dzied visskaļāk? / Kur zāle zeļ viszaļāk? / Dzimtenē. / Kur avoti visdzidrākie? / Kur kovārņi visgudrākie?/ Kur kaķi ņaud vismīļāk? / Kur zivis peld visdziļāk? / Dzimtenē. / Kur velli lec visellīgāk? / Kur mellenes vismellīgāk? / Kur pļavas zied viskošāk? / Kur pasaulē vis drošāk? / Dzimtenē. / Savā tautā.


[Tan bella]

Tan bella
como un manuscrito de Hölderlin
en la ventana al atardecer
se pone
más allá de las ruinas;

a lo largo de tus
en los cristales impresos
labios
se deslizan los meses
y los años,
se derrama tu cabello
por los suburbios,
a lo largo de los cercados, y se enreda
en aislados postes de farolas;

así en la ventana de una torre en ruinas
sempiterno y bello con Hölderlin sellado
tu rostro.

[Tik skaists]
Tik skaists / kā Helderlīna rokrasts / aiz loga vakars / klājas / pāri drupām; // gar tavām/ rūtij piespiestajām / lūpām / slīd mēneši / un gadi, / plūst tavi mati / cauri nomalei, / gar žogmalēm un apvijas / ap retiem laternstabiem; // tik mūžam skaista sagruvuša torņa logā / ar Helderlīnu zīmogotā/ tava seja.


[Estos textos se publicaron originalmente en el número 9 de la revista Liburna, Valencia, noviembre de 2016, pp. 169-184. El de presentación del poeta ha sido ligeramente reducido y adaptado.]

martes, 20 de marzo de 2012

Knuts Skujenieks, el poeta que regresó de otro mundo

 (Foto © Toms Grīnbergs, Latvijas Universitātes Preses centrs)

Por Pietro U. Dini, Universidad de Pisa [1] 

 “El cantor tal vez irónico del mundo báltico de ayer” podría ser una primera definición del poeta letón Knuts Skujenieks, sin excluir otras muchas definiciones. En efecto, el propio Skujenieks ha manifestado que tanto él como su poesía están anclados en un mundo que evoluciona rápidamente, en sensaciones y sonidos que a menudo –es una ilusión, claro– consiguen sobrevivir a los cambios y que en ocasiones le permiten reconocer que “yo soy de aquel mundo / que ya casi no es”. 

Un cantor de ayer, pero no sólo eso, porque ha sido y es, sobre todo, un Kulturträger (‘sostenedor de la cultura’) de su propia patria y de su tiempo, que ha ofrecido el testimonio trágico de esa función incluso en el archipiélago gulag soviético. El poeta que “nació” en Mordovia, elaboró en aquellos siete años de exilio, en aquel claroscuro, un peculiarísimo hábito de escucha y atención con respecto a cualquier variedad lingüística: “Es un largo camino –ha dicho– que va desde la protesta y la lucha por la supervivencia hasta la comprensión del mundo y su aceptación”. 

Ahora reside en Riga, donde nació el 5 de septiembre de 1936 en el seno de una familia de intelectuales: su padre era escritor y traductor, y su madre, actriz. A causa de la muerte precoz de esta última, pasó su infancia con los abuelos, que vivían en Bauska, una ciudad de poco más de diez mil habitantes situada en la Semigalia (sur de Letonia), junto a la frontera lituana. Estudió lengua y filosofía en Riga y en 1961 terminó sus estudios en el Instituto de Literatura Maksim Gorki de Moscú. 

El castillo de Bauska, a orillas
del río Mūša.

(Foto © Daarznieks / Wikimedia Commons)

Enseguida empezó a trabajar como periodista en las redacciones de periódicos letones, al tiempo que asistía a reuniones entre jóvenes artistas [2] en casas particulares de Riga, donde se hablaba de las tendencias literarias y artísticas en la Europa occidental. Ello llamó la atención de la policía secreta y fue motivo suficiente para que Skujenieks, con sólo veintiséis años, fuera declarado culpable de actividades antisoviéticas y se convirtiera así, teóricamente, en ejemplo de lo que podría ocurrirles a otros jóvenes librepensadores. Al año siguiente (1962) fue condenado a siete años de trabajos forzados en la república rusa de Mordovia. 

Aquella experiencia supuso un giro existencial para el futuro poeta: en el desierto del gulag convirtió su lengua –el letón– en su hogar. Escribió unas mil composiciones (que le fueron requisadas y recuperó sólo al cabo de muchos años), las cuales constituyeron su particular ubi consistam [3], pese a sus continuas dudas y la amenaza que pesaba siempre sobre él como prisionero político, a lo que se añadían las duras condiciones climáticas donde “morir es más fácil que estar vivos” (véase más abajo su poema “6 de mayo de 1968, 7.20 horas, a 2º centígrados”). 

Mapa del archipiélago gulag.
(Fuente: Save Your Heritage, www.saveyourheritage.com)

Cuando regresó a Letonia, Skujenieks se dedicó humildemente al silencioso trabajo de traductor y se sometió a su dura disciplina: había adquirido (gracias, en parte, a sus muchos y variopintos compañeros de cautiverio) una rara y envidiable capacidad políglota que le ha permitido acceder a las más diversas literaturas y traducirlas. 

Además de su propia poesía, Skujenieks ha publicado más de veinte libros de traducciones a partir de numerosos idiomas: ucraniano, esloveno, español [4], serbocroata, macedonio, neogriego, polaco, finés, lituano, sueco y danés, entre otros. Una de sus pasiones ha sido siempre la traducción al letón de los cantos populares y, en general, de la poesía tradicional de otros pueblos: su voluminoso libro Dziesma, ej viegli pa manu sirdi (‘Canto, camina levemente sobre mi corazón’, 2001) es una antología de ejemplos poéticos de toda la poesía popular europea del siglo XX, tomados de setenta y dos lenguas distintas y presentados en sus versiones originales con sus traducciones letonas encaradas. 

Skujenieks en Nida (Lituania) en 2003.
(Foto © Vladas Braziūnas)

La rehabilitación “política” de Knuts Skujenieks no se produjo hasta 1989. Desde entonces le han sido tributados los honores prohibidos anteriormente. Ha merecido muchos premios en su país (el Andrejs Upīts, el Nacional, el Spīdola) y también en el extranjero (el Jatvingio en Lituania, el Ivan Franko en Ucrania, el Tomas Tranströmer en Suecia, el del Fondo de Escritores Suecos…), además de otros reconocimientos (la Orden de las Tres Estrellas en Letonia, la Orden del Gran Duque Gediminas en Lituania, la Encomienda de Isabel la Católica en España). Ha sido, además, presidente del PEN Club de Letonia durante dos períodos (1989-1996 y 1998-2002). 

El “estreno” poético de Knuts Skujenieks fue, por las razones explicadas, más bien tardío con respecto al promedio letón de la época. El autor tenía 42 años cuando se publicó su primer libro, Lirika un balsis (‘Lírica y voz’, 1978), donde reunía tanto poemas propios (en los que es muy evidente la influencia de los cantos populares) como traducciones de autores de otras literaturas. En el prefacio encontramos incluso una alusión a su poética: “Poesía, para mí, no significa determinadas comparaciones, determinados ritmos ni un determinado material de vida. La poesía es una determinada forma de vida, la tendencia a descubrir, comprender, sentir y expresar, llegar a otra persona. Todo lo demás son refinamientos del oficio”. 

Al primero siguieron otros dos poemarios: Iesien baltā lakatiņā (‘Envuélvela en un blanco lienzo’, 1986) y Sēkla sniegā (‘La simiente en la nieve’, 1990). Este último ha sido definido por su autor como “un libro a medias entre el documento y la literatura”; en efecto, los versos recogidos en él son, cronológicamente, los primeros, es decir, los que escribió en el campo de trabajos forzados de Mordovia entre 1962 y 1969. En su breve prefacio explica por qué no tuvo prisa en publicar ese libro cuando las circunstancias políticas ya lo permitían: “No he querido convertir en culto el período más duro de mi vida, los siete años de cautiverio. Eso, que quizá para mí puede ser, personalmente, una tragedia excepcional, para nuestro pueblo es la terrible realidad histórica”. 

Skujenieks se ha referido muchas veces, cómo no, a la relación entre su poesía y el campo de trabajo: “Le estoy reconocido al campo de concentración –dijo en cierta ocasión– porque la vida allí me convirtió en poeta…”. Otra vez afirmó que “el cautiverio hace que uno se dirija no a aquello que es únicamente personal, sino a lo universal, como en las guerras de liberación o las del resurgimiento nacional… Con respecto a mi propia experiencia, insisto en afirmar que mi poesía de entonces no es ‘poesía de campo de concentración’, sino ‘poesía escrita en el campo de concentración’. Me esforcé para neutralizar la existencia elemental de la prisión, para generalizarla, introducirla en relaciones históricas más amplias, no evitar momentos de experiencias muy íntimas. No permití que la situación controlase mi pensamiento ni mi mano… Poco a poco, la ira y la protesta se convirtieron en lucha contra esa prisión que está en mí mismo”. 

Fragmento de un manuscrito
de Knuts Skujenieks.

(Fuente: Latvijas Nacionālās bibliotēkas blogs, 2010)

Con respecto a estas reflexiones, la crítica ha subrayado con buen juicio otras dos características de Skujenieks: su actitud de pēdējis romantiķis (‘último romántico’), o sea de quien se siente estoicamente libre aunque esté encadenado, según Guntis Berelis, y el hecho de que haya sido siempre miera cilvēks (‘un hombre de paz’), según Jānis Rokpelnis. 

El color blanco como ética y estética 

“Si dos viejecitas letonas se encuentran –escribió Skujenieks– todavía se les pueden oír palabras como estas: ‘¡Hola, querida, blanca!, ¿cómo estás?’. El blanco es un color apreciado, puro y hasta sagrado, especialmente cuando durante tanto tiempo se ha estado labrando la tierra negra. Blanca es la vida y blanca es la muerte”. Y se puede añadir que el blanco está muy presente en la poesía del propio Skujenieks. 

Sobre el fondo blanco –implícito o interiorizado, o bien explícito, exteriorizado– de nieves mordovias o bálticas, el poeta ambienta y libera gran parte de sus versos, de manera que resulta incluso fácil descubrir en ello el topos skujenieksquiano por excelencia. Bastarían pocos ejemplos para constatarlo: es en un paisaje nevado donde imagina el brillo del último botón que permanece en su camisa (véase el poema “El botón”), y es también en ese contexto que los carbones se vuelven blancos (“y ya no hay niebla”); es una margarita blanca la que le da la señal que lo ilumina ("Iluminación”)… 

Invierno en un suburbio de Saransk (Mordovia).
(Foto © Alexander Karasev, 2008)

En un albor como ese, omnipresente y penetrante, surgió el primer diálogo íntimo del poeta consigo mismo y adquirió forma histórica su proyecto poético, al tiempo que le hacía comprender que “poseía una lengua con la que reía y peleaba, con la que se calentaba como bajo su querido sol”. El recorrido de aquella constatación hasta alcanzar la convicción tranquilizadora de que la lengua era su auténtico hogar fue breve: había que luchar por la lengua “tanto en las redacciones de los diarios como en las celdas de las prisiones […], ya que la lengua es aliento, y no orgullo ni honor”. De esta manera asume la lección, ética y estética a la vez, que aprendió y nunca ha olvidado (y ha dado a los demás) el poeta “que regresó de otro mundo”. 

Adaptación y traducción de Albert Lázaro-Tinaut 


 [1] Este texto es una adaptación resumida, autorizada por su autor, del artículo “Per un’e(ste)tica colore del bianco”, que Pietro U. Dini publicó como apéndice de la antología bilingüe (con sus propias traducciones al italiano) de Knuts Skujenieks: Tornato da un altro mondo. Edizioni Joker, Novi Ligure, 2010. 
[2] Era el grupo de los denominados “herméticos letones”, entre los que estaban Uldis Berziņš, Hermanis Marģers Majevskis y Jānis Rokpelnis. 
[3] Locución latina que resume la famosa idea de Arquímedes sobre la palanca Da mihi ubi consistam, terramque movebo (‘Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”). 
[4] Ha traducido, por ejemplo, poemas de Federico García Lorca.




Seis poemas de Knuts Skujenieks
traducidos del letón por Pietro U. Dini y Albert Lázaro-Tinaut 


Cargado 

Cada hora, cada segundo siento 
más gravosa una carga en mi espalda. 
Y poco a poco el mundo amarillea 
como un vetusto daguerrotipo. 

Y el mundo se hace añicos lentamente 
con versos olvidados de la adolescencia, 
va alejándose despacito el mundo 
con rostro de mujer agonizante. 

Ya no me ofrece ningún calor la tierra, 
que se derrumba con todos mis despojos. 
Lanzado a una tan lejana órbita 
he perdido la esperanza de volver. 

Festines y funerales más allá de mí. 
Bajo mis pies se ama y se humilla. 
No hay tierra. Pero la carga de la tierra 
es un lince agazapado en mi nuca. 

(1963) 

Smagums 
Ik stundu, ik sekundi skaudrāk / es jūtu smagumu plecā. / Un pasaule pamazām dzeltē / kā fotogrāfija veca. // Un pasaule pamazām sadrūp / ar aizmirstu pirmsskolas dzeju. / Un pasaule pamazām aiziet / ar mirstošas sievietes seju. // Vairs zeme nesilda mani / un nokrīt ar / skrandainu veļu. / Tik tālu es orbītā iemests, / ka neceru atpakaļceļu. // Aiz manis dzīro un bērē. / Zem manis mīļo un šausta. / Nav zemes. Bet zemes smagums / kā lūsis man uzmeties skaustā. 



¿Cuántos amaneceres puede resistir un hombre 
si cada mañana se le hincha el corazón, 
si invariablemente despunta rojo el día 
y jamás palidece? 

¿Cuántos amaneceres puede resistir un hombre 
si su corazón, entre sogas de sangre 
alza las alas cada mañana y las repliega cada noche 
entre ardientes golondrinas? 

¿Cuántos amaneceres puede resistir un hombre 
si su corazón cada mañana tiembla bajo la daga 
y miles de albas lo arrastran por la vida 
como una larga y roja cadena? 

¿Si se suceden miles de auroras despiadadas 
y cada uno ha de esforzarse para sobrevivir? 

(1963) 

Cik saullēktu cilvēks spēj izturēt, / ja sirds tam ik rītus palo, / ja mūžīgi diena sarkana lec / un mūžīgi neizbalo? // Cik saullēktu cilvēks spēj izturēt, / ja sirds tam caur asiņu stīgām / ik rītus ceļ spārnus, ik vakarus krīt / ar degošām bezdelīgām? // Cik saullēktu cilvēks spēj izturēt, / ja sirds dreb ik rītus zem naža / un tūkstošiem blāzmu pa dzīvi nāk līdz / kā gara un sarkana važa? // Ja tūkstošiem rītu bez žēluma nāk / un katrs jādzīvo savādāk? 



El botón 

Como un cerezo que protege en su copa 
el último de sus frutos, 
protejo yo en mi camisa raída 
el único botón que me queda. 

Cuando extinguidos recuerdos y esperanzas 
va empezando a pesarme el hatillo, 
manoseo en mi pecho el botón 
que me cosiste en tiempos ya lejanos. 

A pesar de los años y del hambre, 
a pesar de la nieve y del sueño, 
me cosiste vida en este ojal maltrecho 
con hilo de amor y eternidad. 

La noche ha vencido al día. Miro 
hacia la única ventana iluminada. 
No hay ventana. En el pecho me brilla la vida 
sobre el botón que un día me cosiste. 

(1964) 

Poga 
Kā ķirsis, kurš galotnē sargā / pēdējo pārpalikušo ogu, – / tā es sargāju sadilušajā kreklā / vienu vienīgu pogu. // Kad vairs nav ne suvenīru, ne cerību / un kad nasta kļūst aplam grūta, / es azotē paknibinos gar pogu, / kura ir tevis šūta. // Par spīti gadiem un badiem, / par spīti sniegiem un miegiem, / tu mani piediegusi caurumainajai dzīvei / ar mīlestības un mūžibas diegiem. // Nakts dienu pieveikusi. Es raugos / vienā vienīgā gaišā logā. / Tas nav logs. Mūžs mans uz krūtīm deg / tevis iešūtā pogā. 



Iluminación 

Se eleva hacia el cielo una paloma 
 y el cielo adquiere sentido 
la hormiga arrastra una brizna de hierba 
y se pone a trabajar la tierra 
se echan a vuelo todos los relojes 
en un nuevo tiempo 
pero muy adentro 
una margarita blanca 
hace una seña con la cabeza 

(1966) 

Apskaidrība Balodis ielīp debesīs / un debesis iegūst jēgu / skudra zālīti pārvelk / un zeme sāk strādāt / visi pulksteņi pārlec / uz jaunu laiku / bet pašā vidū / balta pīpene / māj ar galvu 



seré como un banco en el parque 
cuando se funda la nieve 
seré como un banco en el parque 
cuando llueva lluvia enlodada 
seré como un banco en el parque 
cuando las gemas revienten 
seré como un banco en el parque 
cuando los barrenderos ahuyenten a los gatos 
seré como un banco en el parque 
cuando el sol rasgue las nubes 
seré como un banco en el parque 
tres mil noches o tres 
pero en cuanto tu mano 
me acaricie tiernamente el respaldo 
no podré garantizarte 
que continúe siendo un banco en el parque 

 (1980) 

es būšu parkā par solu / kad sniegi nokusīs / es būšu parkā par solu / kad sodrējains lietus līs / es būšu parkā par solu / kad pumpuri atplīsīs / es būšu parkā par solu / kad sētnieki runčus dzīs / es būšu parkā par solu / kad saule brēks debesīs / es būšu parkā par solu / trīs tūkstoš naktis vai trīs / bet ja reiz tava roka / man atzveltni noglāstīs / tad es vairs neapsolu / ka būšu parkā par solu 



6 de mayo de 1968, 7.20 horas, a 2º centígrados 

Atestiguo. 
Conozco la ley. 
Prometo decir solamente la verdad. 

Y la verdad es esta: 

Que los buenos días tienen manos frías de cadáver, 
que los ríos sufren al correr por las venas hinchadas, 
que la amistad se ha convertido en óxido, 
que la tierra hierve y de ella surgen negros efluvios, 
que la legalidad se desvanece en confusos clamores, 
que a los árboles les es vedado su verde deseo, 
que las alambradas gimen como niños maltratados, 
que las palabras de la poesía merecen ropajes raídos, 
que la gema no sabe si ha de abrirse o marchitarse, 
que morir es más fácil que estar vivos. 

(1990) 

1965. gada 6. maijs, pulksten 7.20, T +2°C 
Es liecinu. / Es zinu likumu. / Es solos sacīt tikai patiesību. // Un tā ir patiesība // Ka labrītam ir līķa aukstas rokas, / ka upes sapampušām dzīslām mokās, / ka draudzība ir pārvērtusies rūsā, / ka zeme rūgst un melniem sviedriem kūsā, / ka raibā ķēpā noplūk likumība, / ka liegta kokiem viņu zaļā griba, / ka dzeloņstieples raud kā bērni pērti / ka dzejas vārdi vecu skrandu vērti, / ka pumpurs nezin vairs, vai plaukt vai pūt, / ka mirt ir vieglāk nekā dzīvam būt.


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