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domingo, 29 de septiembre de 2013

Los imazighen de Marruecos, un pueblo maquiavélicamente engañado

Baile amazigh, obra de la pintora y activista Chama Mechtaly, 
exiliada en los Estados Unidos.

Desde la frontera entre Egipto y Libia hasta las costas marroquíes del Atlántico, en las tierras del norte de África se asienta el pueblo amazigh (más conocido por la ya clásica denominación europea de bereber), formado por diversos grupos étnicos pero con una lengua común, el tamazight, [1] con sus correspondientes variantes dialectales. Son los descendientes del pueblo aborigen de ese extenso territorio, y también de las islas Canarias (los denominados genéricamente guanches, establecidos allí a partir del siglo V antes de nuestra era y castellanizados desde la conquista y cristianización forzadas de aquellas islas en el siglo XVI). 

Las islas Canarias con sus nombres en lengua tamazight.
(Fuente: http://samirajamal.blogspot.com.es, 2011)

También los tuareg, un pueblo nómada del desierto del Sáhara y el Sahel que se localiza sobre todo en el sur de Argelia y de Libia, en Malí, en el Níger y el norte de Burkina Faso, y habla una variedad propia del tamazight, son imazighen.

Caravana tuareg en Malí.
(Fuente: http://afriqasia.wordpress.com)

La presencia de imazighen es muy importante sobre todo en Argelia y Marruecos; la falta de censos (signo de la marginación de que han sido objeto, tanto en la época colonial como tras la independización de los países donde están establecidos), imposibilita la cuantificación de los individuos de los grupos étnicos imazighen que pueblan el norte de África: las cifras son confusas y varían, según las fuentes, entre los 25 y los 45 millones. Hay que sumarles los aproximadamente 2,2 millones que han emigrado a Europa.

Mapa de de los grupos dialectales bereberes,
según Davius / Benutzer:Kapitän Nemo (2008).

Las primeras invasiones militares árabes de los territorios poblados por imazighen –nómadas en su mayoría–, a partir del año 642, para someterlos e islamizarlos, tuvieron distinto éxito. No fue hasta el año 711 cuando los omeyas, a quienes se unieron numerosos imazighen convertidos a la fe mahometana, consiguieron dominar todo el norte del continente africano y, cruzando el estrecho de Gibraltar, iniciaron la conquista de la península Ibérica: la dinastía de los almorávides y, luego, la de los almohades, eran bereberes. 

El cromlech de M'Soura (o Mzora)
es uno de los escasos monumentos
preárabes que se 
conservan en 
Marruecos. Aquí lo vemos en un 
dibujo de 1830.

Fueron muchos, sin embargo, los enfrentamientos que dificultaron la conquista del Magreb (Tamazgha, en tamazight) por los musulmanes; lucharon unidas contra el invasor diversas tribus, y entre estos hechos destaca la revuelta de los años 739 y 740 y otros actos desesperados de resistencia, que resultaron inútiles. El desprecio por los imazighen nació en aquella época y continúa vigente aún en nuestros días, pese a que la convivencia entre ambos pueblos es aparentemente pacífica. El número de imazighen que se han arabizado es incalculable, y casi todos están islamizados.

Ouarzazate, al pie de las montañas
del Atlas, es una de las ciudades
marroquíes de mayoría amazigh.

Ahora se pueden contabilizar más de veinte grupos de imazighen, la mayoría de ellos localizados, como se ha dicho, en tierras argelinas y marroquíes. En las últimas décadas se han hecho muchos esfuerzos para recuperar la cultura tradicional amazigh y para adaptar y unificar distintas variedades de la lengua, usando caracteres latinos que sustituyen el peculiar alfabeto tifinagh. Con ello se facilita no sólo la difusión escrita de la lengua, sino también la enseñanza en las escuelas que la adoptan.

El alfabeto tifinagh tradicional.
(Fuente: Tlaxcala, 2010)

Para terminar esta sucinta presentación del pueblo amazigh, dejamos constancia de algunos personajes célebres que tienen en él su origen familiar: el emperador romano Septimio Severo; Yugurta, rey de Numidia que combatió a los romanos; Agustín de Hipona (san Agustín), uno de los padres de la Iglesia; Tertuliano, otro padre de la Iglesia; san Cipriano de Cartago y el papa san Melquíades.

A continuación presentamos un texto que nos ha hecho llegar el poeta y militante del Movimiento Amazigh Ali Khadaoui con ruego de difusión, en el que se aprecia la hipocresía y el desprecio con que el Estado marroquí trata a los imazighen tras una sonada (y falsa) campaña propagandística internacional en la que se reconocían “oficialmente”, en la nueva Constitución, los derechos de ese pueblo.


Albert Lázaro-Tinaut

[1] Para aclarar conceptos: amazigh es la forma singular, imazighen, su plural, y tamazight el femenino, que se aplica habitualmente a la lengua de este pueblo.


La letra yaz del alfabeto tifinagh, que representa al hombre libre, es el símbolo de la nación amazigh.


Los imazighen, rehenes
de las leyes orgánicas marroquíes


Por Ali Khadaoui

Durante más de medio siglo, el pueblo amazigh y su cultura, en todas sus manifestaciones, no sólo ha sufrido la incomprensible negación de su reconocimiento, sino también una marginación que tenía mucho de desprecio y no poco de muerte programada. Esta situación de claro apartheid tuvo como consecuencia el surgimiento del Movimiento Amazigh, social y político, que se inscribía a la vez en una continuidad identitaria del norte de África y en la modernidad a través de los valores de la democracia, la ciudadanía y los derechos humanos.

La lucha de ese movimiento, que conoció momentos difíciles cuando no desesperados bajo el régimen de Hasán II (1961-1999), encontró por primera vez una respuesta en el discurso que el nuevo rey, Mohamed VI, pronunció en Ajdir en 2001. En efecto, aquel discurso que entonces se consideró histórico y que dio pie a la creación del IRCAM (Institut Royal de la Culture Amazighe), alimentó enormes esperanzas con respecto a la resolución definitiva y equitativa de la cuestión amazigh en Marruecos. No se tuvieron en cuenta, sin embargo, los privilegios de quienes se beneficiaron a costa de la resistencia amazigh a la colonización francesa: así, todas las medidas tomadas por las más altas instancias del Estado han tardado diez años en materializarse mediante la oficialización de la lengua y la identidad de los imazighen, recogida en la Constitución marroquí de 2011. Ocultada durante mucho tiempo por el pensamiento dominante árabo-islámico, la cultura, la lengua y las tradiciones del pueblo amazigh eran reconocidas en su territorio histórico.


Manifestantes imazighen mostrando su bandera.

Sin embargo, la oficialización efectiva está sometida a unas leyes orgánicas que aún ha de redactar el gobierno y aprobar el Parlamento. El problema radica en que ni el gobierno ni el Parlamento son democráticos, y se muestran hostiles a los derechos del pueblo amazigh, lo cual supone que, de hecho, éste, su lengua y lo que ella implica son rehenes de las instituciones de un Estado que se proclama de derecho, en las que no pueden integrarse; al contrario, los derechos de los ciudadanos autóctonos imazighen son burlados permanentemente.

Al cabo de dos años de la “aprobación” por el pueblo marroquí de la Constitución de 2011, las leyes orgánicas correspondientes no han sido sometidas al Parlamento. El 2 de julio de 2013 se celebró en la capital del país, Rabat, una conferencia nacional sobre esta cuestión. En ella estuvieron presentes e hicieron uso de la palabra, sucesivamente, el Consejero del Rey, el Primer Ministro, el Presidente del Parlamento, los ministros de Comunicación y de Cultura, y después de haber escuchado los discursos de todos esos dignatarios del régimen, todos los afectados por la cuestión replicaron unánimemente que el gobierno ni tan siquiera ha empezado a reflexionar sobre ninguna iniciativa que permitiera iniciar el proceso de redacción de las leyes orgánicas que han de presentarse al Parlamento. En otras palabras, y contrariamente a lo que afirmaron unos y otros responsables, la traducción de la oficialización de la lengua tamazight en hechos no es, ahora mismo, una prioridad del gobierno; algunos llegaron incluso a mencionar que la intención del gobierno presidido desde noviembre de 2011 por Abdelilah Benkirán no tenía el propósito de presentar esas leyes orgánicas al Parlamento hasta el último año de la legislatura, con el claro propósito de ganar tiempo.


El rey Mohamed VI anunciando solemnemente la nueva Constitución
marroquí en Rabat, el 17 de junio de 2011.
(Foto © AFP/Azzouz Boukallouch)

Por otra parte, todos los altos cargos presentes en la mencionada conferencia repitieron los mismos conceptos, que los militantes imazighen consideran bombas de efecto retardado: “la cuestión amazigh afecta a todos los marroquíes”, es decir, también a quienes la combaten por todos los medios; “supone, por consiguiente, una responsabilidad de todos” (entiéndase de nadie); “no debe utilizarse políticamente”, lo cual significa que es el pueblo amazigh quien no debe utilizarla, ya que, de hecho, todos los partidos políticos la utilizan, igual que lo hace el poder, para sacar todo el provecho político de ello.

Lo más grave es que se constata la puesta en cuarentena, de facto, de las promesas escuchadas en el discurso real de Ajdir y la creación del IRCAM con el pretexto de que previamente es necesaria la aprobación de las leyes orgánicas. Así pues, nueve años de enseñanza de la lengua tamazight se retrasan ad calendas graecas. La programación televisiva limita a un 20 % los programas folklóricos dedicados a la comunidad amazigh, mientras que el 80 % de la misma se destina a programas de variedades y propagandísticos de la arabicidad. Añádase a eso que todavía están prohibidos por el Registro Civil los nombres en tamazight, que muchos militantes imazighen permanecen en prisión y que las actividades de las asociaciones imazighen están sometidas a limitaciones, cuando no a prohibiciones administrativas. Por si fuera poco, no se concede ninguna subvención a las asociaciones consideradas independientes de los partidos legalizados y del poder establecido.

Está claro que el objetivo del poder y sus aliados consiste únicamente en ganar tiempo y más tiempo para que el proceso de arabización de la sociedad amazigh, iniciado desde lo que en Marruecos se denomina “la independencia”, prosiga y se consolide, ya que en los últimos cincuenta años una política criminal de arabización ha destruido gran parte del patrimonio inmaterial amazigh. Cuando nadie sepa hablar la lengua tamazight llegará el momento de reconocer los derechos de los imazighen, que ya no podrán disfrutarlos. Varias generaciones de imazighen arabizados ni siquiera entienden lo que dicen sus parientes que han conservado la lengua autóctona. En las ciudades, e incluso en el medio rural, la comunicación familiar ya resulta más que paradójica: los padres hablan tamazight con sus hijos y éstos les responden en darija, el árabe coloquial marroquí.

De todo lo dicho se puede sacar una conclusión: la gestión marroquí de la cuestión amazigh –una gestión presentada como ejemplo en todo el norte de África por los medios de comunicación, a veces bienintencionados–, es de lo más maquiavélico: todo lo que se dice de cara a la opinión pública extranjera es fantástico y nada tiene que ver con la realidad, como se explica en esta denuncia. Ante las instancias internacionales que inquieren sobre la situación en el Estado marroquí, éste se presenta como paladín los derechos humanos, culturales y lingüísticos y proclama el ejemplo de la comunidad amazigh como pueblo autóctono respetado; la propaganda oficial se refiere a los progresos registrados al respecto en el reino, aludiendo a la Constitución, el IRCAM, el supuesto pluralismo, etc.



La sede del IRCAM (Institut Royal de la Culture Amazighe) en Rabat.

Hace pocos meses, una de las escasas diputadas que tienen la valentía de referirse a la lengua tamazight en el Parlamento marroquí fue llamada al orden, y su audacia dio como resultado la prohibición del uso del tamazight “oficial”, incluso oralmente, en dicho Parlamento con el pretexto de que la representación del pueblo (sic!) no dispone de medios de traducción, cuando es bien sabido que al reino le satisface enormemente organizar coloquios, encuentros en la cumbre y reuniones de diversos foros internacionales, que explota como tribunas propagandísticas, y en tales ocasiones sí que dispone de traductores y de los materiales necesarios en cualquier lengua del mundo. Los responsables estatales saben perfectamente que hay centenares de personas imazighen perfectamente capacitadas para traducir instantáneamente la lengua realmente autóctona del país a todas y cada una de las lenguas presentes en Marruecos: el árabe, el francés, el español e incluso el inglés.

Es evidente, pues, que la voluntad política de revalorizar la lengua y la cultura del pueblo amazigh, de integrarla realmente en las instituciones del Estado, no existe en absoluto en el reino cherifiano. Esa falta de voluntad, no obstante, queda camuflada tras un discurso aterciopelado que, curiosamente, siempre ha admirado a las elites imazighen, tan ingenuas e incrédulas ante el maquiavelismo de un majzén [1] que suele manejar con soltura las riendas del poder mediante la demagogia y basándose en la corrupción, del mismo modo que el pueblo llano no ve más que lo aparentemente positivo de una política que ni siquiera los politólogos mejor informados acaban de comprender.

Ante ese maquiavelismo heredado de los tiempos de Hasán II, que muchos de los responsables políticos de aquella época han conservado, el Movimiento Amazigh debe revisar su estrategia, sus tácticas e incluso su organización.

Como se ha dicho, parece evidente que los dirigentes marroquíes se amparan en la Constitución para conseguir que algunos asuntos se prolonguen en el tiempo y vayan pasando los años sin que se resuelvan. Mientras tanto, los ancianos que sobrevivan habrán ido desapareciendo juntamente con un importante patrimonio; lo mismo irá ocurriendo con quienes todavía hablan tamazight. Quedarán aquellos que no hablen ni comprendan esa vieja lengua, los darijófonos dispuestos a proclamarse “árabes”, aunque un decenio antes sus familias hablaran tamazight.

La política cultural genocida iniciada hace medio siglo ha dado, sin duda, los resultados que se deseaban, y continúa dándolos. Pero esta constatación no hace más que confirmar la tesis de que han sido los propios imazighen quienes han favorecido esa política: hay muchos instrumentos que permiten a los diferentes poderes del norte de África llevar a cabo una política suicida que aún no ha encontrado su lugar, en el pensamiento psicoanalítico, en su acepción de “suicidio colectivo” de un pueblo que tiene tras de sí una historia milenaria.

Traducción del francés: Albert Lázaro-Tinaut

[1] Palabra árabe (المخزن) que antiguamente designaba al Estado marroquí y que ahora se aplica corrientemente a la oligarquía y la elite dirigente –e influyente– e intelectual del país, cercana al rey y a la familia real de Marruecos. [N. del T.]

Clicar sobre las imágenes para ampliarlas.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Poesía y compromiso en Malika Assimi

Un aspecto de la Medina de Marrakech.
(Fuente: http://enjoyourholiday.com/2011/02/25/marrakech-a-dual-city/)

Nacida en Marrakech en 1946, Malika Assimi es sobrina del poeta y destacada figura política Abdelkader Hassan El Assimi (Marrakech, 1915 - Rabat, 1996), resistente contra el colonialismo, miembro del Movimiento Nacional marroquí, cofundador del Partido del Istiqlal en diciembre de 1943 y signatario del Manifiesto de la Independencia en 1944. El padre de Malika, Ahmed Belhassan El Assimi, fue director de la primera escuela para chicas que abrió en Marrakech el Movimiento Nacional antes de la independencia de Marruecos.

Malika inició sus estudios superiores en la Universidad de Marrakech y los prosiguió en el Instituto Univesitario para la Investigación Científica de Rabat. Luego se dedicó a la enseñanza e inició una prometedora carrera literaria como poeta. Fue, además, una de las primeras mujeres que impusieron su voz en un Marruecos muy patriarcal. Su dinamismo y osadía, pese a ser militante de un partido conservador, motivaron la integración de otras mujeres en la sociedad artística del país. En la década de 1970 fundó la revista al-Ikhtiar (‘La Opción’). Pertenece al comité ejecutivo del Partido del Istiqlal, por el que ha sido diputada en el Parlamento de Marruecos.

Su identidad marrakechí, bilingüe, la ha impulsado a escribir su poesía tanto en árabe como en tamazight (bereber), recientemente reconocido en Marruecos como idioma cooficial. Ella misma afirma que recibió la influencia de la literatura árabe clásica, y que se ha inspirado sobre todo en poetas como el abásida Abass Ibn al-Ahnaf (750-809) y el iraquí Al-Mutanabbi (915-965).


Entre sus obras merecen mención los poemarios Escrituras más allá de los muros del mundo (Bagdad, 1988, reeditado al año siguiente en Marruecos), Las voces de una garganta muerta (Rabat, 1988), Algo que tiene nombres (Casablanca, 1997) y La sangre del Sol (Casablanca, 1997). Ha escrito, además, numerosos artículos, casi siempre relacionados con la condición femenina, así como estudios sobre la mujer y la política: una muestra de ello es su libro La mujer y la problemática de la democracia.


En La sangre del Sol, su obra más divulgada y comprometida, escrita en verso libre, “intenta reflejar sus sentimientos más íntimos y sus preocupaciones, y también aborda el tema social, en el que reivindica y expresa la necesidad de una libertad que lleve a la mujer marroquí a desvincularse de la represión que padece, tanto dentro de su núcleo familiar como en la sociedad”, dice Lamiae el-Amrani [1].


Albert Lázaro-Tinaut


Cuatro poemas de Malika Assimi



EL HUMO


Las tardes me ahogan

Y por mí se iluminan.

Yo enciendo mi sol

Y su claridad me abruma.

Persigo los vientos

Para que extingan mi fuego

Y me reduzcan

A un cuerpo

De humo.


(Traducción de Lamiae el-Amrani)



ACORAZADO


Sello

Mis barcos

Mis acorazados

En la nariz de las olas

Y entro

En la batalla del diluvio.

Lucho tras las montañas de la muerte

Hasta que se aplacan

Y me aplaco

O me desintegro,

Cuerpo

Abrasado

Por el látigo

Del viento.


(Traducción de Lamiae el-Amrani)


CREACIÓN

Por la noche

abandono todo mi pudor

abro de par en par

mi sol

pierdo la cabeza

soy presa
de un ardor loco

me lleno de olas
como un mar

en su flujo más viril

Mis tempestades se desencadenan

y crecen

Mi luz hiere

Soy un fulgor

un rayo que corre

detrás de las nubes

Brillo

Como la luz divina

insisto en el error

Dueña de la creación
me siento en el trono

y sobre el pecho de una estrella

consumo mi locura y mis artes

por sobre todas mis extensiones
y hasta en mis espacios más ocultos

el rey de la selva ruge

Mi león ruge de amor

por la estrella roja

que traspasa los horizontes.


(Traducción de Larbi el Harti)



MARIAM


Oh tú que me recoges

en esta noche lluviosa

como si fuera una cereza agrietada

pendida de una rama húmeda

Tú que caminas entre mis ramas

y me acaricias

me hundo entre tus manos

y tú descubres el éxtasis

la ley justa de este universo

Ellos dijeron:

Agita, Marian, la palmera

y haz que caigan dátiles para los niños

Y Marian sacudió la palma datilera de su padre

Adán

Oh tú que te estremeces

cuando el viento te sopla en las pestañas

y hace caer los astros
si supieras

lo que encierra el corazón.

(Versión de Albert Lázaro-Tinaut a partir de la traducción francesa
de Abdellatif Laâbi)
[2]



[1] Lamiae el-Amrani: “Literatura escrita por mujeres en el Marruecos actual”, dentro del libro colectivo Escritoras y pensadoras europeas. ArCiBel Editores, Sevilla, 2007. Algunos datos biobibliográficos de Malika Assimi han sido tomados del texto de el-Amrani.

[2] Abdellatif Laâbi: La Poésie marocaine de l’Indépendance à nos jours. Éditions de La Différence, París, 2005.