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jueves, 26 de mayo de 2016

La personalidad y la obra del poeta estonio Juhan Liiv (1864-1913)

Monumento a Juhan Liiv en Tartu.
(Foto © Postimees / Scanpix)

(Con siete poemas de Liiv traducidos al castellano)

Por Jüri Talvet, Universidad de Tartu

Juhan Liiv es un poeta singular tanto en el contexto estonio como europeo y mundial. Perteneciente a una modestísima familia campesina, nació el 30 de abril de 1864 en la localidad de Alatskivi, muy cerca del lago Peipus, en la Estonia oriental, y nunca pudo acceder a los estudios universitarios.

Empleado durante un tiempo como redactor por el diario Olevik de Tartu, compaginó esa tarea con otros trabajos que le aseguraban la subsistencia, hasta que en 1892 decidió abandonar el periódico y, pese a su penuria, se propuso sobrevivir únicamente con el fruto de sus escritos. Se puso manos a la obra y en apenas ocho días dejó lista su mejor obra en prosa, la novela corta Vari (‘La sombra’), una apasionada protesta contra la hegemonía germánica en su país, no exenta de sutiles rasgos psicológicos.

En 1893 se le diagnosticó una enfermedad mental incurable, debida sin duda a factores genéticos, que le producía ataques y, sobre todo, manía persecutoria y alucinaciones en las que imaginaba ser hijo del zar Alejandro II y de la poeta estonia Lydia Koidula, así como el heredero del trono de Polonia… No cabe duda de que le afectaba la falta de reconocimiento de su obra por parte de la crítica.

Interior del Museo Juhan Liiv, instalado en la granja 
donde nació, a las afueras de la localidad de Alatskivi.
(Fuente: muusa.ee)

Volvió a vivir en el campo, ayudando a sus parientes en las labores agrícolas mientras se sometía a tratamiento psiquiátrico (estuvo incluso internado en un sanatorio para enfermos mentales), y hasta principios del siglo XX no reapareció en Tartu. Fue en aquella época cuando compuso sus mejores poemas, que forman el canon poético más celebrado en Estonia. Pero nunca publicó un libro preparado por él mismo.

No fue hasta el año 1904, al publicarse por entregas en los suplementos del periódico Uus Aeg sus obras en prosa y algunos de sus poemas –muchos de los cuales pertenecían a su época juvenil, anterior a su enfermedad– cuando un grupo de jóvenes escritores que formaron el movimiento intelectual y cultural Noor Eesti (‘Joven Estonia’) empezaron a interesarse por la obra de Liiv, en quien vieron un precursor de sus propias ambiciones de creación simbolista, inspiradas en el incipiente modernismo francés. En el primer álbum que publicaron, en 1905, incluyeron el poema “Noor-Eestile” (‘A la Joven Estonia’), que Liiv había compuesto para ellos. Al mismo tiempo una de las revistas más populares del país, Linda, dio a conocer varios de sus poemas más destacados.

Busto del poeta en la plaza principal de Alatskivi, la localidad donde nació.
(© JannoE / Panoramio, 2012)

En 1909 y 1910 algunos miembros de Noor Eesti seleccionaron 45 poemas de Liiv, que publicaron en dos antologías: la primera, plagada de erratas, tuvo que ser destruida, y la segunda, que fue sometida al poeta para que la diera por buena, tampoco satisfizo a éste.

A principios de 1913, unos revisores arrojaron al escritor enfermo a un terreno pantanoso desde el tren Tartu-Valga, tomándolo por un vagabundo. Este episodio, junto con su hábito de fumar, le produjo la neumonía tuberculosa que acabó con su vida el 1 de diciembre del mismo año en la aldea de Kavastu-Koosa. En 1924 fue erigido sobre la tumba de Liiv, en Alatskivi, un monumento con un bajorrelieve y su poema “Kui tume veel kauaks ka sinu maa” (‘Aunque la oscuridad permanezca mucho tiempo sobre tu tierra’).

La tumba de Juhan Liiv en el cementerio de Alatskivi.
(Fuente: dic.academic.ru)

No fue hasta después de la muerte de Juhan Liiv cuando un miembro destacado de Noor Eesti, Friedebert Tuglas –autor entre otras obras de Teekond Hispaania (‘Viaje a España’, 1918)–, decidió revisar los manuscritos del poeta que se habían conservado –y se conservan actualmente en el Museo de la Literatura de Tartu– y publicó dos selecciones (1919 y 1926) y dos monografías (1914 y 1927). A partir de aquel concienzudo trabajo los poemas de Liiv empezaron a incluirse en libros escolares, se imprimieron numerosas veces y se popularizaron. Todos, en Estonia, saben de memoria algunos de esos poemas.

A la labor de Tuglas se sumó, después de la segunda guerra mundial, la de Aarne Vinkel (1918-2006), que dejó publicada la antología Sinuga ja sinuta (‘Contigo y sin ti’, 1989, con 363 poemas), y más recientemente yo mismo ofrecí nuevas interpretaciones de la obra de Liiv y publiqué la monografía Juhan Liivi luule (‘La poesía de Juhan Liiv’, 2012) y la mayor antología editada hasta ahora de su obra poética, Lumi tuiskab, mina laulan (‘La nieve cae, mi voz canta’, 2013), con 370 poemas transcritos directamente de los manuscritos.

Juhan Liiv retratado por Nikolai Triik 
en 1909.

Sin duda, Liiv ocupa un lugar muy destacado tanto entre los poetas-filósofos europeos como mundiales. Hay una gran semejanza entre Juhan Liiv y Walt Whitman: ambos fueron prácticamente autodidactas, pese a lo cual, sin ninguna formación sistemática en filosofía ni en estética, formaron su propio sistema estético-conceptual, irreducible a modelos concretos anteriores. Les une la rebelión contra los modelos y las corrientes existentes en la poesía y la busca constante de una expresión original.

Liiv, por supuesto, no sabía nada de Whitman. Conocía a Byron a través de traducciones alemanas, pues no sabía inglés, y las de aquel entonces escasas e incipientes versiones al estonio del bardo británico, de escasa calidad. En uno de sus poemas, “Puusärk” (‘Ataúd’), Liiv ataca incluso la traducción como fenómeno, en general –la consideraba una especie de imitación que ahoga y mata la fuerza creativa e imaginativa del poeta–, comparándola precisamente con un ataúd.

Se sabe que el poeta predilecto de Liiv era Heinrich Heine. Efectivamente, en muchos de sus poemas recurría a la forma poética del verso tradicional alemán, habitual en la obra de Heine, sobre todo porque le permitía más libertad expresiva que la poesía escrita en rimas puras. La rebelión de Liiv contra la rima era muy consciente: quería que el pensamiento, en la creación poética, buscara su propia forma sin someterse a formas pre-establecidas. Ello hace que en su poesía haya mucha irregularidad formal: encontramos poemas que empiezan con una métrica y un ritmo y continúan con otro ritmo. Y si utilizaba rimas –no podía ignorar los gustos del público de su tiempo–, éstas eran intencionadamente simples, pues sabía que la lengua estonia, con su gran riqueza de formas, se prestaba poco a las rimas puras y exactas.

Liiv según un grabado del artista 
estonio Ernst Kollom (1908-1974).

Desde una perspectiva filosófica, además de los paralelismos con Heine y Whitman, Liiv seguía de algún modo, aun sin ser consciente de ello, el ejemplo del gran pensador renacentista Michel de Montaigne: ridiculizaba la corriente predominante del pensamiento occidental que había tratado de proclamar la preeminencia del intelecto y la razón sobre los sentidos y los sentimientos y, como consecuencia, establecer para el hombre –el “ser racional”– privilegios especiales en la totalidad de la naturaleza, sobre todo, irónicamente, el derecho a destruir la naturaleza en torno a él, la base misma de su existencia.

Liiv se ha hecho famoso por sus poemas patrióticos, pero el suyo era un patriotismo difícil de asumir por los nacionalistas fundamentalistas, ya que al tiempo que afirmaba el derecho a la individualidad e independencia de toda nación, grande o pequeña, incluyendo la propia, Estonia, criticaba duramente la vulgaridad y la avidez materialista de los estonios. Por otra parte, afirmaba la totalidad vital, espiritual y corporal al mismo tiempo, en la que todo elemento era indispensable y en la que no debía haber “primeros” o “amos” que aspiraran a establecer su superioridad y su dominio sobre “otros”, socialmente “segundos” o “terceros”, o sobre la naturaleza del entorno de los humanos. El fermento de esta totalidad es el amor, que mucho más que con las aspiraciones racionalistas y materialistas de la estirpe humana tiene que ver, según el ideario de Liiv, con su ser profundo y la parte más noble de su creación.

Como pocos poetas contemporáneos, Juhan Liiv logró sintetizar su filosofía con una imagen poética original e irrepetible. Creó una larga serie de poemas líricos, de gran sensibilidad y concentración, que transmitían el sentimiento trágico de la existencia y, a la par, lo bello y lo purificador, en el sentido espiritual, cuya fuente sempiterna es la naturaleza. Otra parte de la creación poética de Liiv es irónica y humorística: observa con una sonrisa melancólica situaciones humanas y paradojas de nuestra vida cotidiana, y al mismo tiempo derrumba los falsos ideales de la humanidad, que en nombre del “progreso” materialista han ido aniquilando o socavando las bases de su propia existencia.


Sello emitido por el correo de Estonia en 2014 para conmemorar 
el 150.º aniversario del nacimiento de Juhan Liiv.

Siete poemas de Juhan Liiv


Vuela hacia la colmena

Revolotea de flor en flor
y vuela hacia la colmena;
mientras se yerguen nubes de tormenta, 
vuela hacia la colmena.
Son miles las que caen en el camino
y miles las que alcanzan su destino.
Llevan consigo el cuidado y la pena
y vuelan hacia la colmena.

Así, alma mía, en horas tan severas,
cómo ansías la patria;
ya sea aquí o en tierras extranjeras:
¡cómo ansías la patria!          
Y aunque desde ella sople un viento letal
aunque te amenace una bala fatal,
olvidas la muerte y las amarguras
y en pos de la patria te apresuras.

(1905)

Ta lendab mesipuu poole
Ta lendab lillest lillesse, / ja lendab mesipuu poole; / kui kõuepilv tõuseb ülesse, / ta lendab mesipuu poole. / Ja langevad teele tuhanded –  / neist koju jõuavad tuhanded. / Ja viivad vaeva ja hoole / ja lendavad mesipuu poole. // Nii hing, oh hing, sa raskel a’al – / kuis ihkad sa isamaa poole; / kas kodu sa, kas võõral maal: / kuis ihkad sa isamaa poole! / Ja puhugu sulle säält surmatuul / ja lennaku vastu surmakuul: / sa unustad surma ja hoole / ja tõttad isamaa poole!


A la Joven Estonia

¡No me alaben!
A mí no me alaben,    
sería seguramente
un penoso error.

Terribles son mis poemas
y mi corazón también,
como aciago es mi destino,
¡no, no me alaben!

Mejor alaben
a aquellos que lucen
engalanados de ciencia
su diáfano quehacer.

Y si no los hubiese,
imagínenlos,
sumen todas sus virtudes,
no, no me alaben.

Tomen todas las raleas,
a nuestros ancestros,
a sus muy queridas tumbas,  
a sus propios padres,       
     
luego quizás encuentren 
en su madurez
jóvenes que les alaben,
pero a mí no, no me alaben.

(1905)

Noor-Eestile
Mind ärge austage – / ei iial iganes! / Üks valus vale mõiste / on liikvel aja sees. // Nad hirmsad on, mu laulud, / ja hirmus mu süda sees, / nii hirmus nagu mu saatus – / ei, mind mitte iganes! // Te austage mehi, / kes kasvand valguses, / kes teaduses krooni saanud, / kel töö on selguses. // Ja kui neid mehi ei ole, / siis endil’ nad mõelge, / kõik voorused mõelge kokku – / ei mind mitte tõesti! // Kõik voorused mõelge kokku, / me esivanemad, / me kallid, kallid kalmud – / ja endi vanemad: // siis leiate ehk mehe, / kui üles kasvate, / kes oleks noorte ehe, / ei, mind mitte tõesti!


Una boca

Una boca, tan vieja
como una triza de mi terruño;
y un rostro pensativo,
de dulce cuño.

Y el rostro pensativo,
de tanto aprecio;
tan quedo, doloroso
en su silencio.

Tan preciado, tan tranquilo
y tan quebrado,
tan claro y bondadoso
y tan dorado.

Así es mi madre,
mi trocito de arcilla;
así es mi madre,
¡alhaja que tanto brilla!

(1909-1910)

Üks suu
Üks suu, nii vana / kui mullake; / ja mõtteis nägu / nii vagune. // Ja mõtteis nägu, / nii aus ta; / nii vaikne, valulja sõnata. // Nii aus, nii vaikne, / nii mullane, / nii selge ja õige / ja kullane. // See on mu ema, / mu mullake, see on mu ema, / mu kullake!


La hija del gitano

Del gitano soy la hija
que de pueblo en pueblo va.
Perlas en el pelo, oro en la pechera,
hambrienta y sin hogar.

No tengo patria,
no conozco parentela.
Perlas me coronan, piojos en el pelo,
¡mi belleza es digna de alabar!

Me ensalzan canto y poema
–dos gitanos sin hogar–,
nada tienen en el mundo,
y yo, gitana, tampoco.

(1910)

Mustlase tütar
Mustlase tütar olen ma, / käin külast külasse, linna ka. / Mul pärlid pääs, kuld rinnassa, / ma ise näljas ja – koduta! // Ei minul ole isamaad, / ei tunne ma, kes mu vanemad. / Mul pärlid juustes, täid juuste all – / mu ilu on kiitustest kõlaval! / Mind kiidab luule ja lauluhääl – / kaks koduta mustlast maailma pääl: / neil enestel pole midagi / ja mustlasel nõndasamuti!


¡Ayer vi Estonia!

¡Ayer vi Estonia!        
Vi casuchas, saunas,
vi maletas y bolsas,
en el campo montones de piedras,
¡ayer vi Estonia!

¡Ayer vi Estonia!
Las granjas en ruinas,
¡oh qué inciertas sus veredas!
Enebro y aliso, malas hierbas.
¡Ayer vi Estonia!

¡Ayer vi Estonia!
Todo setos y rastrojos,
un lugar de fealdad y sueño,
un mundo soñado, oscuro y quieto.
¡Ayer vi Estonia!

(Publicado póstumamente, en 1926)

Eile nägin ma Eestimaad!
Eile nägin ma Eestimaad! / Nägin hurtsikuid, saunasid, / nägin bagaaži ja paunasid, / väljal kivivõsa aunasid – / eile nägin ma Eestimaad! // Eile nägin ma Eestimaad! / Lagunud talumajasid! / Oh kui rammetuid rajasid! / Kadaka-, lepavõsasid! / Eile nägin ma Eestimaad! // Eile nägin ma Eestimaad! / Põõsastikud ja võsad kõik / suikumise ja näotuse paik, / vaimuilm nii hämaras, vaik – / eile nägin ma Eestimaad!

Manuscrito del poema “Eile nägin ma Eestimaad!” (‘¡Ayer vi Estonia!’), 
conservado en el Museo de la Literatura de Tartu.


Mi partido

Soy cada día de muchas opiniones:
republicano, conservador, burgués,
obrero, sí, incluso noble,
y quién sabe dónde vagaría mi mente
si olvidara una parte: mi lengua estonia.

Por tanto, mi partido es la lengua estonia.

(Publicado póstumamente, en 1926)

Minu erakond
Ma olen iga päev nii mitu-mitu-meelne, / ka vabameelne, vana-, kodanlane, / kas töömees, jah, ka aadel mõnikord. / Ja kes veel teab, kuhu rändaks meel, / kui ununeks üks erakond: mu eesti keel. // Nii järelikult: minu erakond on eesti keel.


Al lago por el bosque      

Los hijos del pescador van
al lago por el bosque,
mejillas rosadas, descalzos…             
Al lago por el bosque.

Los hijos del pescador van
al lago por el bosque,
un pececillo nada hacia la red
al lago por el bosque.

Pobreza, penas, pescadores
al lago por el bosque.
Un general grita, brillan espadas
al lago por el bosque.

Varios pueblos caen, sucumben
al lago por el bosque.
Los hijos del pescador van
al lago por el bosque.

(Publicado póstumamente, en 1953)

Järve kaldal, nõmme all
Kalamehe lapsed jooksvad / järve kaldal, nõmme all, / punapõsksed, paljasjalgsed ... / Järve kaldal, nõmme all. // Kalamehe lapsed jooksvad / järve kaldal, nõmme all, / kalakesed võrku jooksvad / järve kaldal, nõmme all. // Vaesus, hädad, kalamehed / järve kaldal, nõmme all. / Kindral ajab, mõõgad läikvad / järve kaldal, nõmme all. // Mitmed riigid kokku langvad / järve kaldal, nõmme all: / kalamehe lapsed jooksvad / järve kaldal, nõmme all.

Cubierta de la antología poética de Juhan Liiv, en estonio y castellano, La nieve cae, mi voz canta, publicada por Ediciones Xorki, de Madrid, en 2014.















(El texto es una adaptación resumida de la introducción escrita por el Prof. Jüri Talvet para la antología bilingüe de Juhan Liiv, en estonio y castellano, La nieve cae, mi voz canta, publicada por Ediciones Xorki,
de Madrid, en 2014, con un centenar de poemas traducidos por Ángela Artero Navarro y Albert Lázaro-Tinaut en colaboración con el propio 
Jüri Talvet. Los poemas han sido reproducidos de la misma antología; 
las versiones de “Vuela hacia la colmena” y “Una boca” son de Albert Lázaro-Tinaut; las otras cinco, de Ángela Artero Navarro.)

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martes, 24 de junio de 2014

La tradición popular estonia recogida en unos cuentos recién publicados en España

Una de las ilustraciones de Jaan Tammsaar para la primera edición de los Cuentos tradicionales estonios (Tallinn, 1990).


Recientemente, ha llegado a las librerías españolas una edición de los Cuentos tradicionales estonios [1], cuya edición en castellano ya había visto la luz por primera vez en Tallinn en 1990, cuando Estonia todavía formaba parte de la Unión Soviética y poco antes de que aquel gran imperio se desmoronara.  Fue una edición efímera, bellamente ilustrada por Jaan Tammsaar, uno de los artistas de más prestigio de aquel país báltico, publicada por una editorial que ya no existe: Perioodika [2].

La selección de los cuentos estuvo a cargo del profesor e hispanista Jüri Talvet, quien ha escrito una nueva introducción para esta reedición: la reproducimos ligeramente reducida. El profesor Talvet no se limita a presentar los cuentos, sino que los sitúa en el contexto sociocultural y literario de Estonia, lo cual supone una aproximación muy interesante a una realidad tan desconocida en nuestras latitudes como es la de Estonia y el espacio báltico oriental.

Albert Lázaro-Tinaut



Los cuentos tradicionales en el contexto
de la historia y la cultura de Estonia

Por Jüri Talvet

Para la presente selección escogí los cuentos a partir de algunos de los libros más conocidos y queridos entre el público estonio durante el último siglo. En su forma original, fueron publicados durante la segunda mitad del siglo XIX y a principios del siglo XX: Eesti rahva ennemuistsed jutud (‘Cuentos antiguos del pueblo estonio’, 1866), de Friedrich Reinhold Kreutzwald (1803-1882); Eesti muinasjutud (‘Antiguos cuentos estonios’, 1885), de Juhan Kunder (1852-1888) y Eesti ennemuistsed jutud (‘Cuentos estonios antiguos’, 1911-1920), de Matthias Johann Eisen (1857-1934). Los tres autores fueron destacados intelectuales y escritores de la época más temprana de nuestra cultura nacional. A Kreutzwald se le considera unánimemente el fundador de la literatura estonia; el prematuramente fallecido Kunder, aparte de interesarse por las ciencias naturales y el folklore, sobresalió como autor de piezas teatrales y de poesía, mientras que a Eisen, folklorista y poeta, le atrajo sobre todo la investigación de la mitología y las creencias populares de los antiguos estonios.

Friedrich Reinhold Kreutzwald.

Esta selección incluye, además, tres cuentos del pueblo setu, que sobrevive en el sudeste de Estonia, publicados originariamente en el libro Marjakobar ja teisi setu muinasjutte (‘Racimo de frutillas y otros cuentos antiguos de los setu’, 1959), preparado por nuestros folkloristas a partir de los manuscritos conservados en el Museo Nacional de la Literatura. […]
La cultura estonia como realidad consciente no es anterior al siglo XIX. No podía serlo porque, después de una prehistoria de la que nos han llegado muy pocos datos –que a veces tendemos a idealizar–, los antiguos estonios fueron sometidos violentamente y contra su voluntad al poder de invasores foráneos, sobre todo alemanes, quienes convirtieron a lo largo del siglo XIII a nuestros antepasados al cristianismo y a la vez los relegaron a la humillante condición de siervos de la gleba a su servicio.

En este sentido, los estonios, con los lituanos (sometidos al cristianismo no antes del siglo XIV), se pueden considerar los últimos pueblos “paganos” de Europa. En los oscuros siglos anteriores nuestros antepasados adoraban a las deidades de la naturaleza, como Pikne (Pikker), dios de trueno, de cuya autoridad suprema nos habla Kreutzwald en “La trompeta de Pikker”. Sin duda, bastantes motivos de los cuentos de esta selección se remontan a la época precristiana.

Interpretación de una escena mitológica por el artista estonio Kaljo Põllu (1934-2010).

El trato y los vínculos íntimos entre los pueblos finoúgrios y baltofineses (finlandeses, estonios, sami o lapones, carelios, livonios y algunos más), que supuestamente hace miles de años llegaron a las orillas del Báltico desde las remotas regiones de los Urales (sobre todo de la cuenca del rio Ob), se reflejan ampliamente en el folklore estonio, al igual que en el Kalevipoeg, la epopeya de Kreutzwald. A veces, los hechiceros fineses y lapones son presentados como “malos”, pero no faltan cuentos en los que los sabios nórdicos dan buenos consejos a quienes necesitan ayuda, o incluso tienen piedad de sus esclavos (“Siete años en Laponia”). 

En la actualidad los estonios, con los finlandeses y los húngaros, son los únicos pueblos de origen finoúgrio que tienen estados propios. La mayoría de las otras naciones que pertenecen a esta gran familia étnico-lingüística (udmurtos, mordovos, komi, etc.) siguen residiendo cerca de la cordillera de los Urales, dentro de la Federación Rusa, en condiciones de autonomía limitadas. Es decir, han vivido en vecindad inmediata con las culturas eslavas, que han influido notablemente en ellos. En algunos cuentos de esta selección encontramos motivos que coinciden con los de los cuentos rusos, sobre todo en los que proceden de la región de los setu, fronteriza entre Estonia y Rusia (de hecho, parte del pueblo setu reside en territorio ruso desde 1940).

Mujeres setu, con su
vestimenta tradicional.
(Fuente: Ministerio de Asuntos
Exteriores de Estonia)

También es cierto que, pese a no ser de origen indoeuropeo, durante los largos siglos el pueblo estonio ha recibido fuertes influencias de otras culturas, sobre todo de los alemanes, nuestros amos y señores hasta principios del siglo XIX, cuando se abolió la esclavitud en la región báltica del imperio ruso-zarista y nuestros antepasados obtuvieron por primera vez apellidos autóctonos, es decir, su identificación como personas: por regla general, eran los amos alemanes quienes daban los nombres y apellidos a sus siervos. Con frecuencia esos nombres eran alemanes, como en el caso de los padres de Kreutzwald. Siguiendo sus caprichos, algunos amos terratenientes daban a sus siervos liberados apellidos estonios, sobre todo derivados de nombres de árboles y animales del bosque. Así, abundan en Estonia personas cuyo apellido es, por ejemplo, Kask (‘abedul’), Tamm (‘roble’), Lepp (‘aliso’), Pärn (‘tilo’), Kuusk (‘abeto’), Mänd (‘pino’) […] o bien Hunt o Unt (‘lobo’), Karu (‘oso’), Rebane (‘zorro’), Jänes (‘liebre’), Põder (‘alce’), Hirv (‘ciervo’), etc.

Se puede decir, por consiguiente, que toda la intelectualidad estonia es del origen campesino. Dejando a un lado la prehistoria mítica, los estonios no han tenido nunca una aristocracia ni una nobleza. Toda la formación de nuestra cultura consciente corre paralela a los profundos procesos de democratización en Europa y también a los avances positivistas y científicos del mundo occidental. El primer poeta estonio fue Kristian Jaak Peterson (1801-1822), muy prematuramente fallecido, uno de los primeros estudiantes de procedencia autóctona en la Universidad de Tartu. Elogiaba en sus odas, inspiradas en la antigüedad clásica e influidas por la poesía del alemán F. G. Klopstock, la belleza de la lengua estonia y de nuestra naturaleza.

Reunión en Tartu, el 26 de marzo de 1870, de algunos de los intelectuales
que impulsarían 
el “despertar nacional” estonio.
El auge del llamado Ärkamisaeg (‘despertar nacional’) coincidió con la segunda mitad del siglo XIX. Se publicaron entonces los primeros tratados sobre nuestra lengua escritos por los propios estonios. En 1838 se fundó la Sociedad Ilustrada de Estonia, entre cuyos miembros más activos se encontraba Kreutzwald. […] Esta sociedad, que reunía tanto a los primeros intelectuales estonios como a los báltico-alemanes simpatizantes con la cultura autóctona, empezó a ocuparse con toda seriedad de la lengua, la literatura y herencia cultural estonias, así como de las canciones y los cuentos tradicionales, las leyendas y la mitología.

A lo largo del siglo XIX se fue realizando la gran tarea de coleccionar, poner por escrito y archivar la abundante herencia oral del folklore del país. Destacan por su originalidad nuestras canciones populares, creaciones, en su mayoría, de las mujeres campesinas. A partir del siglo XX se han intensificado los esfuerzos por sistematizar y dotar de descripciones y comentarios científicos a nuestra rica herencia folklórica, conservada en miles de manuscritos en el Museo Nacional de la Literatura. A principios de este nuevo siglo XXI han aparecido las primeras colecciones de la cuentística tradicional y popular estonia, provistas de un minucioso y detallado armazón académico.

El Museo Nacional de la Literatura de Estonia, en Tartu.

No obstante, la función del folklore en general y de los cuentos tradicionales nunca se ha limitado meramente a nutrir el saber científico o museológico. Más bien han sido una fuente inagotable de recursos para infundir valores éticos y divulgar la sabiduría de nuestros antepasados entre los jóvenes lectores de diferentes edades. También han interesado, y no poco, estos cuentos al público adulto. Pese al gran poderío de la televisión e internet en nuestros días, los cuentos tradicionales no han perdido su función vital y social: continúan transmitiendo valores que no siempre han sido contrarrestados por los modernos medios de comunicación. Estimulan la imaginación, nos impulsan a sentir e intuir en nuestra intimidad la magia de la totalidad de la vida y del universo. […]

Si hay algo auténticamente estonio en nuestros cuentos, creo que es sobre todo su origen humilde. Los padres de Kreutzwald fueron siervos de la gleba. Él mismo, después de licenciarse como médico por la Universidad de Tartu, trabajó durante más de cuarenta años en Võru, una pequeña ciudad del sur de Estonia, donde atendía las dolencias de la gente del campo, pobre y humilde en su gran mayoría. También Kunder y Eisen estuvieron, por su origen, muy cerca del pueblo campesino simple, del campo y de la naturaleza. El habla popular, con sus giros coloquiales y su característico humor, está continuamente presente en sus narraciones.

Modesta vivienda de
campesinos 
estonios en la
primera mitad del siglo XIX.

(Fuente: Nezumi Dumousseau)
No creo que se deba idealizar la relación de los estonios con los bosques –que efectivamente, aún hoy en día, ocupan la mitad del territorio de Estonia– o las fuerzas oscuras del mal. Sin embargo, como bien se ve en los cuentos de nuestra selección, el lobo no siempre era imaginado como una fiera salvaje y cruel, sino que podía haber sido, en la creencia popular, un aliado del Creador o de esas deidades que encarnaban los supremos poderes de la naturaleza. El diablo, que sin duda ejemplificaba el vicio del poder terrenal y la avidez de la riqueza –lo cual lo convertía en un buen aliado de los amos extranjeros de nuestro país–, a veces podía ser visto incluso con cierta simpatía, sobre todo cuando revelaba la torpeza de la mente y la ingenuidad de los campesinos. Que el diablo de muchos cuentos tradicionales tenía origen popular, queda demostrado por el hecho de que uno de sus numerosos nombres, quizá el más divulgado en el folklore estonio, es Vanapagan (literalmente, “el viejo pagano”). No hay que olvidar lo mencionado anteriormente: desde el punto de vista de la historia del cristianismo, los estonios, efectivamente, fueron uno de los últimos pueblos paganos del Viejo Continente. De modo que la imagen de Vanapagan no carece de cierta autoironía.

Una de las representaciones de Vanapagan,
el diablo de la mitología estonia.

(Fuente: Ferrebeekeeper)

[1] Cuentos tradicionales estonios. Edición de Jüri Talvet. Traducción del estonio a cargo de Hella Aarelaid. Adaptación al castellano de Esther Bartolomé Pons y Albert Lázaro-Tinaut. Ilustraciones de María de Prada. Ediciones Xorki, Madrid, 2014.
[2] Esta misma selección fue publicada, por la editorial Perioodika de Tallinn, en inglés (1987), alemán (1987), ruso (1989), y también en estonio (1991).


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domingo, 11 de diciembre de 2011

En recuerdo del poeta estonio Andres Ehin

Andres Ehin recitando uno de sus poemas en el festival 
literario HeadRead de Tallin, el 29 de mayo de 2011. 
(Foto © Ave Maria Mõistlik)

Acaba de fallecer el poeta estonio Andres Ehin, uno de los más destacados de su generación. “Era nuestro surrealista más consciente y leal” –dice el también poeta Jüri Talvet, de quien fue amigo, muy afectado por la noticia que ha recibido lejos de Estonia–; “le gustaba la proximidad de los jóvenes, con quienes compartió largas caminatas, como en el caso del Camino de Santiago”. En efecto, su obra ha influido notablemente en la de las nuevas generaciones de poetas. “Era un orador convincente y se supo acercar tanto a otras culturas como a los límites del lenguaje”, afirma Hanneli Rudi al informar de su desaparición aquella misma madrugada en la edición de ayer, 10 de diciembre, del diario Postimees

Ehin, nacido en Tallin el 13 de marzo de 1940, se licenció en Filología Estonia (especializándose, además, en lenguas finoúgrias) en la Universidad de Tartu. Fue profesor de enseñanza media y trabajó también como periodista. A partir de 1974 se dedicó plenamente a la creación literaria y, en colaboración con su esposa, la también poeta y orientalista Ly Seppel, tradujo al estonio literatura rusa, alemana, inglesa, estadounidense, francesa, finlandesa, turca, georgiana e incluso de los selkup (un pueblo que vive en la taigá del norte de Siberia y habla una lengua samoyeda del tronco lingüístico urálico), además de una parte de Las mil y una noches

Obtuvo dos veces (1997 y 2001) el Premio Anual de Literatura de Estonia y el prestigioso premio Juhan Liiv de poesía (2003). Entre 1968 y 2008 publicó nueve libros de poemas, cinco de prosa y algunas piezas teatrales. 

Su poesía, de tintes surrealistas y no falta de cierto tono satírico e irónico, se ha traducido a varias lenguas: inglés, francés, alemán, ruso, sueco, danés, finés, húngaro, letón, lituano, georgiano, kazajo… También fue traducida al gallego por Manuel Barbeito y Manuela Palacios en la magnífica antología trilingüe (estonio, gallego e inglés) de la poesía estonia contemporánea Vello ceo nórdico.* 

En homenaje a su memoria, Impedimenta ofrece su poema “Lõpmatus” (‘Infinitud’), de 1968, en su versión original estonia, en la gallega que aparece en la antología mencionada y en traducciones inéditas al español y el catalán. 

Albert Lázaro-Tinaut 


Lõpmatus 

F. García Lorcast tema enda motiividel 

Jalakas mõistab sind ja mõistab mätas. 
Hapuoblikas teab sinust öelda kõik. 
Isegi ämblik saab sinust aru. 
Sinust, sa eales silmi ei sule. 

Muda kuulab sind, päike sind kuulab. 
Kõnetad orast ja kändu kõnetad. 
Kalad tulevad su juurde ja lumi tuleb 
su juurde, sa eales silmi ei sule. 

Kass tunneb sind ja tunneb sind valgus. 
Sinu südamekambris on vaal ja orav. 
Raudrohi ihkab olla su juus. 
Kaljud kirevad sinust kui kikkad. 
Sinust, sa eales silmi ei sule. 

Sinust, sa eales silmi ei sule. 
Möödub kõigist karidest su hääle laev. 
Jäävad välkuma lõhnavate sõnade pistodad. 
Silmapiiri mähid ümber väikese sõrme. 
Ja kuklas tunned omaenese kauget pilku. 



Infinitude 

Verbo de F. García Lorca, sobre os seus propios motivos 

Enténdete o olmo e enténdete un carolo. 
A aceda sábeo todo de ti. 
Mesmo unha araña te entende. 
Ti, que nunca pecharás os ollos. 

Escóitate a lama, escóitate o sol. 
Falas cos gromos e falas cunha garocha. 
Os peixes achéganseche e a neve vén 
a ti, que nunca pecharás os ollos. 

Coñécete un gato e coñécete a luz. 
Nos teus ventrículos están a balea e o esquío. 
O teu pelo ansía ser milfollas. 
As rochas cantan de ti coma galos. 
De ti, que nunca pecharás os ollos. 

De ti, que nunca pecharás os ollos. 
O barco da túa voz esquiva os farallóns. 
Dagas de aromas verbais escintilarán por sempre. 
Has de envolver o horizonte arredor do dedo maimiño. 
E sentir, fixa na caluga, a túa propia mirada distante. 

Versión de Manuel Barbeito y Manuela Palacios 



Infinitud 

Sobre Federico García Lorca, alrededor de sus propios motivos 

El olmo te entiende y te entiende un tormo. 
La acedera lo sabe todo de ti. 
Incluso una araña te comprende. 
A ti, que nunca cerrarás los ojos. 

El lodo te escucha, el sol te escucha. 
Hablas con los brotes y con un tocón hablas. 
Los peces se te acercan y la nieve llega 
a ti, que nunca cerrarás los ojos. 

Te conoce un gato y te conoce la luz. 
En tus ventrículos habitan la ballena y la ardilla. 
Tu pelo ansía ser la milenrama. 
Las rocas te cantan como lo hacen los gallos. 
A ti, que nunca cerrarás los ojos. 

A ti, que nunca cerrarás los ojos. 
El barco de tu voz sortea los peñascos. 
Dagas de palabras aromadas van a brillar por siempre. 
Envolverás el horizonte alrededor del meñique. 
Y sentirás fija en la nuca tu propia mirada distante. 

Versión de Arturo Casas 



Infinitud 

Sobre Federico García Lorca, a l’entorn dels seus motius 

L’om t’entén i t’entén un penyal. 
L’agrella ho sap tot de tu. 
També una aranya et comprèn. 
A tu, que mai no tancaràs els ulls. 

El llim t’escolta, el sol t’escolta. 
Parles amb els brots i amb una soca parles. 
Els peixos se t’apropen i la neu t’arriba 
a tu, que mai no tancaràs els ulls. 

Un gat et coneix i et coneix la llum. 
Habiten els teus ventricles la balena i l’esquirol. 
Els teus cabells delegen esdevenir milfulles. 
Les roques et canten com et canten els galls. 
A tu, que mai no tancaràs els ulls. 

A tu, que mai no tancaràs els ulls. 
La nau de la teva veu esquiva els farallons. 
Dagues de mots aromats llambraran per sempre més. 
Embolcaràs l’horitzó al voltant del dit petit. 
I sentiràs clavada en el clatell la teva mirada distant. 

Versión de Albert Lázaro-Tinaut 


* Vello ceo nórdico. Antoloxia da poesía estonia contemporánea. Edición de Jüri Talvet e Arturo Casas. Universidade de Santiago de Compostela, 2002. 


POST SCRIPTUM
Gracias a Linda Järve por haber proporcionado estos vídeos del Otoño Poético de Druskininkai (Lituania) de 2009, en los que Andres Ehin lee unos haikús suyos, en estonio e inglés: 
http://www.youtube.com/watch?v=ZL6ZprcKrQ4
http://www.youtube.com/watch?v=KTMYNgTmMwg