miércoles, 18 de marzo de 2015

Plovdiv, probablemente la ciudad más antigua de Europa

Un rincón característico de la ciudad vieja de Plovdiv.
(Fuente: euroholidaysbg.com)

Utilizar el término “ciudad” remontándose al Neolítico es, sin duda, una osadía, teniendo en cuenta lo que la historiografía y la sociología entienden por este concepto. Sabemos que en Asia (sobre todo en Mesopotamia y Palestina, pero también en la India y en China) y en Egipto se formaron las primeras comunidades urbanas conocidas, bastante después del Neolítico.

En el caso de Plovdiv (Пловдив), si acaso, podría considerarse que en su emplazamiento se dio una circunstancia poco frecuente: la durabilidad ininterrumpida del asentamiento humano desde el Neolítico, es decir, que desde hace unos 8000 años el área que ocupa la ciudad actual estuvo poblada sin interrupción por comunidades humanas, que fueron cambiando de cultura, lengua y costumbres a lo largo de los siglos, hasta la actualidad. Entiéndase así lo de “ciudad más antigua de Europa”.

Vista nocturna de la ciudad.
(© Stefan Deve / Домоуправител Пловдив)

La actual Plovdiv búlgara (los eslavos se establecieron allí en el siglo VI) vivió diversas fases históricas y culturales, desde la más antigua, prehistórica, hasta la actual, pasando por el floreciente período del Renacimiento nacional búlgaro, que se inició cuando Bulgaria todavía formaba parte del imperio Otomano (que la ocupó desde 1364 hasta 1878). Su vida cultural es activa, cuenta con dos universidades (la Universidad “Paisii Hilendarski”, la tercera más importante de Bulgaria, y una universidad médica), varios teatros y numerosos museos, entre los que destacan el arqueológico y el etnográfico, además de un buen número de bibliotecas y una academia de música y danza.

Ivan Vazov (1850-1921), conocido como 
el “Patriarca de las Letras búlgaras”, estuvo 
estrechamente vinculado a Plovdiv, donde 
completó sus estudios.

En Plovdiv nacieron o residieron no pocos personajes ilustres, como los compositores y músicos Panayot Pipkov, Nikolay Stoykov, Milcho Leviev y la aún joven Dobrinka Tabakova, el destacado cantante de ópera Boris Hristov (conocido internacionalmente como Boris Christoff), escritores como Yordan Yovkov e Ivan Vazov*, y artistas plásticos como Tsanko Lavrenov,  por citar algunos.

Actualmente la población de Plovdiv (mayoritariamente búlgara, aunque con minorías gitanas, turcas, judías y armenias) es de alrededor de 350.000 personas. En el artículo que sigue, Matteo Innocenti presenta sumariamente la ciudad, su historia y sus principales puntos de interés.

Albert Lázaro-Tinaut

* Dos de las obras de Vazov han sido publicadas en español: Bajo el yugo (traducción de Juan Eduardo Zúñiga. Editorial Bruguera, Barcelona, 1984) y Dos cuentos (traducción de Francisco Javier Juez. Ediciones Hispano-Eslavas, Madrid, 2007). 


Aspecto del centro peatonal y comercial de la moderna Plovdiv.
(Fuente: Plepe’s Blog)


Algunas razones para visitar Plovdiv

Por Matteo Innocenti

Entre los diez destinos recomendados por Lonely Planet en su guía Travel 2015, está la ciudad búlgara de Plovdiv, que juntamente con la italiana Matera ha sido designada Capital Europea de la Cultura para el año 2019.

(Fuente: blog.kittbg.com)

Capital histórica de Tracia, muy poco conocida internacionalmente, Plovdiv tiene uno de los centros históricos más bellos del este de Europa. Son notables sus ruinas romanas y otras que se remontan a tiempos mucho más antiguos, cuando Plovdiv estuvo vinculada a la orden de los eumólpidas; fue conocida como Filipópolis (Φιλιππούπολις) por los macedonios helénicos y luego Trimontium, por los romanos.

La ciudad se halla a orillas del río Maritsa, en una llanura limitada por los montes Ródope y la cordillera de los Antebalcanes (Sredna Gora, en búlgaro). Al igual que Roma, se extiende sobre una serie de colinas –seis, y no siete como la capital italiana–. Y con Roma, precisamente, estableció sólidos vínculos después de que las legiones imperiales la conquistaran el año 46 de nuestra era; la denominaron, como hemos dicho, Trimontium (pues rodearon de murallas las tres colinas centrales) y el emperador Claudio la convirtió en capital de la nueva provincia de Tracia.

El río Maritsa a su paso por Plovdiv.
(Fuente: aviofotovideo.com, 2011)

Las ruinas de la ciudad romana se recuperaron, mediante excavaciones, entre las décadas de 1970 y 1980. Hoy, en el centro de Plovdiv se pueden reconocer fácilmente el antiguo anfiteatro, el estadio, el foro y el odeón.

El anfiteatro, descubierto gracias a un corrimiento de tierras en 1972, fue construido entre los años 114 y 117, en tiempos de Trajano. De la cávea se han conservado catorce graderías, y se calcula que tenía capacidad para unos 6000 espectadores, con sectores reservados a cada uno de los distritos en que se dividía la ciudad. Desde de la cávea, donde actualmente se celebran conciertos y otros espectáculos, son visibles los restos del escenario y del proscenio.

El anfiteatro, tal como se conserva actualmente.
(Fuente: bulgariatravel.org)

El estadio, que ya estaba construido antes de la conquista romana, tenía una longitud de 250 metros y una anchura de 74. Solamente una parte de su estructura es visible hoy en día desde la centralísima plaza de Dzhumaya; el resto permanece enterrado bajo la principal calle peatonal de Plovdiv. El estadio fue utilizado, primeramente, para la celebración de juegos atléticos; más tarde, en tiempos del emperador Teodosio (siglo IV), empezó a utilizarse para carreras de cuadrigas. Tenía capacidad para unos 30.000 espectadores y fue, en sus orígenes, el símbolo de la floreciente ciudad de Filipópolis, en el imperio Macedonio, y luego de la urbe romana.

Graderías del estadio de Filipópolis, remozado por los romanos.
(© Mteresatrilla / paperblog.com)

El foro, por su parte, se construyó en el siglo II y era el centro económico, político y cultural de Trimontium. Tenía forma rectangular, medía 184 metros por 136 y lo rodeaba un pórtico de columnas. En su parte nordoriental se pueden reconocer los restos del antiguo odeón.

Si a Roma se la conoce como la Ciudad Eterna, Plovdiv puede presumir de haber sido la ciudad europea más antigua, según muchos historiadores. Se supone que se mantuvo poblada desde hace unos 8000 años, es decir, desde el Neolítico. Su importancia fue muy anterior a la llegada de los macedonios y los romanos: con el nombre de Eumolpias pudo ser capital de la tribu de los odrisios, y en el año 341 antes de nuestra era fue conquistada por Filipo II de Macedonia, padre de Alejandro Magno, que cambió su nombre por el de Filipópolis. En una de las colinas de Plovdiv se han hallado las ruinas de la antigua Eumolpias. En ellas se pueden reconocer los límites de la ciudad y de la fortaleza que la protegía, y desde su cumbre se divisa el valle por donde, durante siglos, pasaron odrisios, macedonios, romanos, bizantinos, búlgaros, otomanos…, e incluso godos, hunos y cruzados que se dirigían a Tierra Santa.

Restos del primitivo asentamiento de Eumolpias, 
en Nebet Tepe (“Colina de las Plegarias”).
(Fuente: thegaptravelguide.com)

La presencia de tantos y tan diversos pueblos ha dejado, como herencia, el multiculturalismo de la Plovdiv de nuestros días. Entre las atracciones de la ciudad encontramos la catedral de San Luis de los Franceses –el mayor lugar de culto católico de Bulgaria–, la iglesia ortodoxa dedicada a San Constantino y Santa Helena y la mezquita de Dzhumaya, una de las más antiguas de la península Balcánica. Sin olvidar el monasterio de Bachkovo, a media hora de carretera de Plovdiv, donde se conserva un icono de la Virgen, del siglo VII, que lo convierte en centro de devoción y peregrinaciones.

El recinto de la iglesia ortodoxa de San Constantino y Santa Helena.
(Fuente: bulgariatravel.org)

El aspecto del centro urbano, al margen de las ruinas romanas, es fruto del Renacimiento nacional búlgaro (Vazrazhdane), como es conocido el fértil período inicial del siglo XIX. A las calles adoquinadas se asoman, en efecto, numerosas casas pintadas y ricamente decoradas en el estilo característico de aquella época, como, por ejemplo, la denominada Casa Hindlian, la más opulenta de Plovdiv, con enormes frescos que representan ciudades como Venecia, Alejandría o Constantinopla; o la Casa Nedkovich, con sus techos de madera tallada; o bien el edificio que alberga el Museo Etnográfico.

Uno de los salones de la Casa Hindlian, en la ciudad vieja de Plovdiv.
(© Dimitar Sotirov)

Otro lugar de gran impotancia es el Centro Cultural Trakart, que se encuentra en un pasaje junto al bulevar del Zar Boris III, en medio de edificios de la época romana; en él se conserva una magnífica colección de mosaicos del siglo III.

A Plovdiv, situada a 140 kilómetros de Sofía, se puede llegar fácilmente desde la capital búlgara tanto por carretera como por ferrocarril en un par de horas. Merece la pena dedicar un poco de tiempo a esta ciudad milenaria que ofrece, además, una excelente gastronomía.

Traducción y adaptación del italiano de Albert Lázaro-Tinaut


(Este texto se publicó originalmente el 19 de febrero de 2015 en la revista italiana OggiViaggi. IMPEDIMENTA agradece a los editores de la misma, News 3.0 spa, la autorización para traducirlo.)

Clic sobre las imágenes para ampliarlas.

8 comentarios:

  1. Queda entre mis pendientes ir a Plovdiv, lugar que ni sabía yo que existía antes de leer aquí . Bárbaro tu blog.

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    Respuestas
    1. Carlos: me alegra muchísimo haberte hecho descubrir esa bella ciudad: vale la pena visitarla.
      Gracias por tu comentario.

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  2. Preciosa ciudad. Yo estuve hace años y me encantó. Muy buena entrada. Un saludo desde Budapest!

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  3. por cierto, hay un poema precioso del poeta cubano Nicolás Guillén sobre Plovdiv:

    LA PEQUEÑA BALADA DE PLÓVDIV.

    (BULGARIA).



    En la vieja villa de Plóvdiv,

    lejos allá,

    mi corazón murió una noche

    y nada más.



    Una larga mirada verde,

    lejos allá,

    húmedos labios prohibidos

    y nada más.



    El cielo búlgaro brillaba,

    lejos allá,

    lleno de estrellas temblorosas

    y nada más.



    Oh lentos pasos en la calle,

    lejos allá,

    últimos pasos para siempre

    y nada más.



    Junto a la puerta misteriosa,

    lejos allá,

    la mano blanca, un solo beso

    y nada más.



    NICOLÁS GUILLÉN.

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  4. jozko: te agradezco mucho la contribución poética de mi admirado Nicolás Guillén (aunque no conocía este poema). Yo también visité Plovdiv hace muchos años, cuando todavía se estaba excavando para sacar a la luz algunos restos arqueológicos. Espero volver a visitarla alguna vez.

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  5. Como siempre tus artículos nos muestra parte de nuestra historia. Eres el gran maestro de la historia.
    un abrazo
    fus

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