lunes, 26 de julio de 2010

La Palabra Viva de la escritora Hilda Hilst

Hilda Hilst (a la izquierda) con la actriz y poeta Beatriz Azevedo.

Hilda Hilst es uno de los protagonistas fundamentales
del paisaje literario brasileño y de lengua portuguesa
del siglo XX


Por Cristiane Grando*
Te prometo, muerte,
La vida de un poeta. La mía:
Palabras vivas, fuego, fuente.
Hilda Hilst

“Leer es como pensar, como rezar, como hablar con un amigo, como exponer ideas, como escuchar música, como contemplar un paisaje, como salir a dar un paseo por la playa”: estas palabras del escritor chileno Roberto Bolaño, sintonizan perfectamente con esta presentación de Hilda Hilst (1930-2004). Traducida al francés y al inglés desde la década del ‘70, al italiano y al alemán desde la década del ‘90 del siglo XX, la obra de la escritora brasileña Hilda Hilst ha seguido abriendo caminos en Chile. Prueba de eso es el interés de algunas editoras en publicar su obra traducida al español, además de las traducciones iniciadas el 2002 en CAMAC, Francia, por el poeta Leo Lobos (Santiago 1966) y del texto firmado por el poeta Francisco Véjar (Valparaíso, 1967) –“Hilda Hilst (1930-2004): La poeta del erotismo”– publicado en “Revista de Libros” del diario El Mercurio del 6 de agosto de 2004: “La existencia de Hilda Hilst osciló entre el delirio, la soledad y el amor. Fue desenfadada y precoz para su época. [...] No es casual que se manifestara en público a favor de la libertad femenina, en el ámbito profesional, artístico, amoroso y erótico.”

Hilda Hilst es uno de los protagonistas fundamentales del paisaje literario brasileño y de lengua portuguesa del siglo XX. Con más de cuarenta libros escritos en verso, prosa poética, dramaturgia y crónica, publicados entre 1950 y 2000, Hilda Hilst es una poeta consciente de sus acciones y palabras, lúcida, culta, con fervoroso amor por la originalidad, toda su obra registra un intenso trabajo del lenguaje y de musicalidad, un imaginario poético donde cuestionamientos metafísicos se mezclan con sucesos de su cotidiano.

En 1983, cuando colaboraba regularmente con el diario Le Monde, el historiador de arte Jorge Coli escribió un texto sobre la actualidad de la literatura brasileña y sobre los escritores de mayor expresión del momento. Refiriéndose a la lectura del libro Da morte. Odes mínimas, concluye: “Se trata de la más alta poesía. Busqué otros libros del mismo autor: todos revelaban esa calidad intensa de los grandes escritores”.

Hilda Hilst.
(Foto cortesía del Centro de Documentación
Cultural Alexandre Eulalio de la Universidad
de Campinas UNICAMP).


Valiente, libre, apasionada por la vida, los seres humanos y los animales, Hilda Hilst tocó sin pudor temas tabúes como la muerte, el sexo y Dios, con una franqueza pocas veces vista. A partir de 1966, Hilda Hilst decide vivir en la Casa do Sol, a 11 kilómetros de Campinas –Estado de São Paulo–, donde en la actualidad funciona la Institución Hilda Hilst. Innumerables artistas en las décadas del ‘70 y ‘80, entre ellos José Luís Mora Fuentes, Olga Bilenky y Caio Fernando Abreu, vivieron y crearon en ese espacio donde tuve el privilegio de ser recibida varias veces por su sonrisa alegre y al mismo tiempo desenfadada e irónica, por ojos que aún guardaban trazos de la belleza deslumbrante de la juventud.

En ninguna de sus antologías Hilda Hilst incluye sus versos de principiante –Presságio (1950), Balada de Alzira (1955) y Balada do festival (1956)–. “No hablemos. / Y que las voluntades primeras / permanezcan / gigantes y sin forma / sin ningún camino / para el mundo de los hombres.” La escritora considera su mejor producción las obras publicadas a partir de Roteiro do silêncio (1959). “Nave / Ave / Molino / Y más todo seré / Para que sea leve / Mi paso / En vuestro camino.” (1960). Después de más de veinte años escribiendo poesía, produce ocho piezas de teatro entre 1967 y 1969. “[...] Hilda Hilst, en este año de 1967, interrumpe su producción poética, retomándola solo en 1974. Fueron siete años de silencio en poesía que corresponderán a una gran explosión creativa en forma de teatro y de novela, absolutamente originales”, afirma la catedrática de la Universidad de São Paulo la Dra. Nelly Novaes Coelho. Hilda Hilst se dedica a lo largo de algunos años enteramente a la dramaturgia: crea piezas de teatro con el deseo de comunicarse con urgencia, en un período en que se vivía en el Brasil la represión implantada por la dictadura militar. Publica en 1970 su primera obra en prosa: Fluxo-floema. Según la investigadora alemana Mechthild Blumberg (Universidad de Bremen), la prosa de Hilda Hilst se caracteriza por la “inquietud metafísica y la invención literaria”. Luego de una larga experiencia como poeta y una fase de intensa creación de textos dramáticos, sus primeros textos en prosa son compuestos con un lenguaje trabajado intensamente, con atención semejante al de la creación de poemas; novelista y poeta se juntan en una misma experiencia creativa.


Cartel diseñado por Dado Motta
para el espectáculo poético

Hilda Hilst. O Espírito da Coisa
,

concebido y realizado por Rosaly

Papadopol bajo la dirección de
Rui
Cortez, y
presentado en el Teatro
do Centro
da Terra de Sumaré (São
Paulo)
en mayo y junio de 2009.

Hilda Hilst retorna a la creación de poesía cuando escribe Júbilo, memória, noviciado da paixão (1974): “Ámame. Es tiempo aún. Interrógame. / Y yo te diré que nuestro tiempo es ahora. / Espléndida avidez, basta ventura / Porque es más vasto el sueño que elabora // Hace tanto tiempo su propia tesitura.” En este momento, la escritora escribe textos que conquistarán el valor de verdaderas obras-primas: no abandonará la escritura de poesía y de prosa hasta el final de la década de 1990. Publica en prosa: Ficções (1977), Tu não te moves de ti (1980) y A obscena senhora D (1982); y en versos: Cantares de perda e predileção (1983) y Poemas malditos, gozosos e devotos (1984), Sobre a tua grande face (1986), Amavisse (1989), Alcoólicas (1990), Do desejo (1992) y Cantares do sem nome e de partidas (1995): “Que las barcazas del Tiempo me devuelvan / La primitiva urna de palabras.” Algunas características de los últimos libros de Hilda Hilst son responsables por la riqueza en la combinación de sonidos y palabras: estrofas irregulares; uso de vocablos raros, de palabras y expresiones extranjeras; paralelismos complejos; densidad en el tratamiento de los temas relacionada a un ritmo creado por rimas imperfectas, rimas internas, versos libres, blancos y largos, además de pausas en medio de los versos. Desde los primeros hasta los últimos libros de poesía, Hilda Hilst va abandonando formas simples y abriendo un espacio cada vez mayor para estructuras complejas. Observando toda su trayectoria, se nota que en prácticamente todos sus poemas encontramos algunos puntos en común: la letra mayúscula en el inicio de todos los versos, la ausencia de títulos y la numeración de los poemas.

En la contraportada de su libro Amavisse (1989), Hilda Hilst anuncia un “adiós a la literatura seria” y desarrolla una escritura erótica: O caderno rosa de Lori Lamby (1990), Contos grotescos/Textos d’escárnio (1990) y Cartas de um sedutor (1991) en prosa, y los poemas satíricos de Bufólicas (1992). La escritora apenas llevó al extremo un tipo de lenguaje que ya frecuentaba su obra, dejando claro su proyecto de conseguir un número mayor de lectores. Sólo más tarde, con la reedición de sus Obras Reunidas por la Editorial Globo, la escritora se sintió satisfecha con la cantidad de lectores. En 1990, el éxito fue conseguido por la vía del escándalo; la escritora chocó con gran parte del público por lo escrito en estos libros, especialmente en O caderno rosa. La transgresión es considerada por Georges Bataille, en su obra L’érotisme, como una experiencia extremamente necesaria para el ser humano. Para Bataille, y para Hilda Hilst también, la transgresión no es la negación de lo interdicto: ella lo ultrapasa y lo completa.


Carátula del CD Ode descontínua e remota para flauta
e oboé - de Ariana para Dionísio
, con diez poemas
de Hilda Hilst musicados por Zeca Baleiro e interpretados
por las cantantes brasileñas Rita Ribeiro, Verônica Sabino,
Maria Bethânia, Jussara Silveira, Ângela Ro Ro, Ná Ozzetti,
Zélia Duncan, Olívia Byington, Mônica Salmaso e Ângela Maria.
Empezado a grabar en 2003, se editó en 2006.
El diseño
de esta carátula es obra de la artista paulista Olga Bilenky.


Los manuscritos de Hilda Hilst, adquiridos por la Universidad Estadual de Campinas en 1995 y 2003, están archivados en el Centro de Documentación Cultural “Alexandre Eulalio” (CEDAE) del Instituto de Estudios del Lenguaje (IEL-UNICAMP), donde he tenido la oportunidad de analizarlos desde el punto de vista de la crítica genética, campo de la teoría literaria que se dedica a la interpretación de los procesos creativos de escritores a partir del estudio de sus manuscritos. La crítica genética es desarrollada en Francia desde la década del ‘60 y fue introducida en Brasil el año 1985 por el Prof. Dr. Philippe Willemart (Universidad de São Paulo - USP).

Leer a Hilda Hilst es como sumergirse en un universo literario complejo y laberíntico. Es una experiencia semejante a la lectura de un palíndromo: su obra, para ser comprendida, exige un ir y venir –leer del inicio al fin en un primer momento, pero principalmente releer, desde el final hasta el comienzo, buscando comprender ciertas imágenes y temas, en un trabajo de atar cabos de un texto y al mismo tiempo de varios otros– de la propia Hilda y de la tradición literaria universal. Leer a Hilda Hilst significa entrar en contacto con la dinámica de la vida, con la complejidad humana y del propio texto, en una combinación refinada de sonidos, palabras e imágenes: “No me busques ahí / Donde los vivos visitan / A los llamados muertos. / Búscame / Dentro de las grandes aguas / En las plazas / En el fuego corazón / Entre caballos, perros, / En los arrozales, en el arroyo / O junto a los pájaros / O en el reflejo / De otro alguien, / Subiendo un duro camino // Piedra, semilla, sal / Pasos de la vida. Búscame ahí./ Viva.”


Traducción al castellano por Leo Lobos


Artículo publicado originalmente en la Revista Rocinante, Santiago de Chile, Año VIII, Núm. 83 (Septiembre de 2005).


* Cristiane Grando (Cerquilho, São Paulo, Brasil 1974). Poetisa brasileña. Autora de Fluxus,Caminantes, Titã e Gardens (poesía en portugués, francés, español, catalán e inglés). Laureada UNESCO-Aschberg de Literatura 2002. Doctora en Literatura (USP, São Paulo) con posdoctorado en Traducción (UNICAMP, Campinas), Brasil, sobre las obras y manuscritos de Hilda Hilst. Profesora de Lengua Portuguesa y Cultura Brasileña invitada por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, desde 2007. Directora-fundadora del espacio cultural Jardim das Artes (Cerquilho-SP, Brasil, 2004) y del Centro Cultural Brasil–República Dominicana (Santo Domingo, 2009).

E-mail contacto: crisgrando@yahoo.com.br

Clicad sobre las imágenes para ampliarlas




Cinco poemas de Hilda Hilst


Traducidos al castellano por Leo Lobos*



De Balada de Alzira (1951)


XVI

O que nós vemos das coisas são as coisas.
(Fernando Pessoa)

Las cosas no existen.

Lo que existe es la idea
melancólica y suave


que hacemos de las cosas.


La mesa de escribir es hecha de amor

y de sumisión.
En tanto

nadie la ve

como yo la veo.

Para los hombres

es hecha de madera

y está cubierta de tinta.

Para mí también
mas la madera
protege su interior
pues su interior es humano.


Los libros son criaturas.

Cada página un año de vida,

cada lectura un poco de alegría

y esta alegría

es igual al consuelo de los hombres
cuando inquietos permanecemos
en respuesta a sus inquietudes.


Las cosas no existen.
La idea, sí.


La idea es infinita

igual que el sueño de los niños.

As coisas não existem. / O que existe é a idéia / melancólica e suave // que fazemos das coisas. // A mesa de escrever é feita de amor / e de submissão. / No entanto / ninguém a vê /
como eu a vejo. / Para os homens / é feita de madeira / e coberta de tinta. / Para mim também / mas a madeira / somente lhe protege o interior / e o interior é humano. // Os livros são criaturas. / Cada página um ano de vida, / cada leitura um pouco de alegria / e esta alegria / é igual ao consolo dos homens / quando permanecemos inquietos / em resposta às suas inquietudes. // As coisas não existem. / A idéia, sim. // A idéia é infinita / igual ao sonho das crianças.


De Balada do Festival (1955)

IV [fragmento]


A Vinicius de Moraes

En la hora de mi muerte

estarán a mi lado más hombres

infinitamente más hombres que mujeres.
(Porque fui más amante que amiga)

Sin duda dirán las cosas que no fui.

Como entonces con gran generosidad:

No era mal poeta la pequeña Hilda.


Tendré rosas en el cuerpo, en las manos, en los pies.


Son todos tan delicados
tan delicados…


Na hora da minha morte / estarão ao meu lado mais homens / infinitamente mais homens que mulheres. / (Porque fui mais amante que amiga) / Sem dúvida dirão as coisas que não fui. / Ou então com grande generosidade: / Não era mau poeta a pequena Hilda. // Terei rosas no corpo, nas mãos, nos pés. / Sei disso porque fiz um pedido piegas / à minha mãe: “Quero ter rosas comigo / na hora da minha morte”. // E haverá rosas, / São todos tão delicados / tão delicados...


De Da morte. Odes mínimas (1980)

XIX


Si yo supiese

Tu nombre verdadero


Te tomaría

Húmeda, tenue


Y entonces descansarías.


Si susurraras

Tu nombre secreto

En mis caminos

Entre la vida y el sueño


Te prometo, muerte,

La vida de un poeta. La mía:

Palabras vivas, fuego, fuente.


Si me tocaras,
Amantísima, blanda

Como fui tocada por los hombres

En vez de Muerte

Te llamo Poesía

Fuego, Fuente, Palabra viva
Suerte.

Se eu soubesse / Teu nome verdadeiro // Te tomaria / Úmida, tênue // E então descansarias. // Se sussurrares / Teu nome secreto / Nos meus caminhos / Entre a vida e o sono, // Te prometo, morte, / A vida de um poeta. A minha: / Palavras vivas, fogo, fonte. // Se me tocares / Amantíssima, branda / Como fui tocada pelos homens // Ao invés de Morte / Te chamo Poesia / Fogo, Fonte, Palavra viva / Sorte.



De Sobre a tua grande face (1986)


VI


Hoy te canto y después en el polvo que he de ser

te cantaré de nuevo. Y tantas vidas tendré
cuantas me darás para otra vez amanecer
intentándote buscar. Porque vives de mí, Sin Nombre,

sutilísimo amado, relincho del infinito, y vivo
porque sé de ti tu hambre, tu noche de herrumbre
tu pasto es mi verso rociado de tintas
y de un verde negro tu casco en los arenales
donde me pisas hondo. Hoy te canto
y después enmudezco si te alcanzo. Y juntos

iremos a teñir el espacio. De luces. De sangre.
De sangre.


Hoje te canto e depois no pó que hei de ser / Te cantarei de novo. E tantas vidas terei / Quantas me darás para o meu outra vez amanhecer / Tentando te buscar. Porque vives de mim, Sem Nome, / Sutilíssimo amado, relincho do infinito, e vivo / Porque sei de ti a tua fome, tua noite de ferrugem / Teu pasto que é o meu verso orvalhado de tintas / E de um verde negro teu casco e os areais / Onde me pisas fundo. Hoje te canto / E depois emudeço se te alcanço. E juntos / Vamos tingir o espaço. De luzes. De sangue. / De escarlate.



De Amavisse (1989)


VI


Que las barcazas del Tiempo me devuelvan

la primitiva urna de palabras.
que me devuelvan a ti y a tu rostro
como lo conocí desde siempre: punzante
pero centellante de vida, renovado
como si el sol y el rostro caminasen
porque venía de uno la luz del otro.

Que me devuelvan la noche, el espacio
para sentirme tan vasta y poseída
como si aguas y maderas de todas las barcazas

se hiciesen materia rediviva, adolescencia y mito.

Que te devuelva la fuente de mi primer grito.


Que as barcaças do Tempo me devolvam / A primitiva urna de palavras. / Que me devolvam a ti e o teu rosto / Como desde sempre o conheci: pungente / Mas cintilando de vida, renovado / Como se o sol e o rosto caminhassem / Porque vinha de um a luz do outro. // Que me devolvam a noite, o espaço / De me sentir tão vasta e pertencida / Como se águas e madeiras de todas as barcaças / Se fizessem matéria rediviva, adolescência e mito. // Que eu te devolva a fonte do meu primeiro grito.



* Leo Lobos (Santiago de Chile, 1966) es poeta, ensayista, traductor y artista visual. Laureado UNESCO-Aschberg de Literatura 2002. Realiza una residencia creativa en CAMAC, Centre d'Art Marnay Art Center en Marnay-sur-Seine, Francia, los años 2002-2003 con apoyo Fondo Internacional para la Cultura y la Fundación francesa Frank Ténot. Ha realizado exposiciones de sus dibujos, pinturas y una residencia creativa los años 2003 hasta comienzos del 2006 en el centro de cultura Jardim das Artes en Cerquilho, SP, Brasil. Como traductor, desde el portugués ha realizado versiones en castellano de autores como Roberto Piva, Hilda Hilst, Claudio Willer, Tanussi Cardoso, Helena Ortiz y José Castelo, entre otros. Sus dibujos, poemas visuales y pinturas forman parte de colecciones privadas y públicas en Chile, México, Estados Unidos, Brasil, España y Francia. El 2003 recibe la beca artística del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes del Ministerio de Educación de Chile y el 2008 la beca de creación para escritores profesionales del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile. Forma parte del equipo productor del Encuentro Internacional de poetas CHILEPOESÍA, uno de los principales festivales de poesía de Hispanoamérica. Trabaja en la actualidad como gestor y productor cultural en la Corporación Cultural de Peñalolén en Santiago de Chile.

martes, 20 de julio de 2010

Música balcánica: la sevdah y la sevdalinka

Mirsad Zulic (Kozarac, Bosnia noroccidental, 1952),
célebre intérprete de saz y cantante de sevdalinke.


Presentamos a continuación un artículo y una entrevista en los que se explica qué es la sevdah, un género de música tradicional de Bosnia-Herzegovina extendido a otros países de la antigua Yugoslavia, y en qué consisten las sevdalinke, esas canciones melancólicas e íntimas del mundo urbano en aquella región balcánica. La terrible guerra de Bosnia (1992-1995) y el éxodo que ésta produjo han dado como resultado, precisamente, la adaptación de esas canciones por parte de algunos músicos contemporáneos mediante arreglos más o menos atrevidos, que han servido para internacionalizarlas.

Se ha tendido a comparar la sevdah tradicional con el fado portugués –aunque la difusión de este género se produjo en el siglo XIX, pero su espíritu, sin duda, es muy anterior–, y razones no faltarían para que existiera una correspondencia sentimental entre ambos géneros, habida cuenta de las influencias sefardíes en la sevdah, motivadas por la presencia de judíos procedentes de toda la península Ibérica en Bosnia después de que fueran expulsados por Isabel I de Castilla, “la Católica”, en 1492, a instanscias del primer Inquisidor General, Tomás de Torquemada, y por la Corona portuguesa en 1497. Muchos de estos judíos desterrados se establecieron en los Balcanes, y Sarajevo –ciudad conocida durante siglos por los sefardíes como el “Yerusalayim chico”– fue uno de sus principales centros: la capital de Bosnia-Herzegovina conserva, precisamente, uno de los tesoros de la comunidad sefardí: la preciosa
Hagadá miniada, probablemente realizada en Barcelona en el siglo XIV, que se guarda actualmente en una cámara blindada del Museo Nacional de la capital de Bosnia-Herzegovina.


Al final de cada uno de los textos, el lector encontrará enlaces a YouTube que le permitirán escuchar interpretaciones diversas, desde las más clásicas hasta las que se están divulgando actualmente por todo el planeta, como un producto más de la globalización.

Albert Lázaro-Tinaut


Intérpretes de sevdalinke en la década de 1960.
(Foto ©londonsevdah.com)



Un sentimiento bosnio


Por Dario Terzić

Mostar, 31 de octubre de 2008


La historia de la sevdah, desde sus lejanísimos orígenes hasta la actualidad. El vínculo y el lento proceso de evolución hacia ideas y sonoridades nuevas. Las canciones, los intérpretes, los instrumentos de esta música melancólica típicamente bosnia.

Transmitir emociones es un empeño bastante difícil de conseguir. Traducir y transportar las emociones tampoco es fácil, pero sí posible. Estamos inmersos en la globalización, la era de la world music. En Suecia la gente puede escuchar bossa nova, puede escuchar fado aun sintiéndose muy lejos de Portugal: la música traspasa fronteras.


Bosnia-Herzegovina también tiene una música propia, muy característica: se llama sevdah, y las canciones de este género se denominan sevdalinke. ¿Qué es la sevdah y de dónde procede?

La sevdah nació en la época otomana, y la sevdalinka es una canción que se canta sobre todo en las ciudades. Es muy lenta, melancólica y meliodosa. Se trata de una combinación de elementos orientales, europeos y sefardíes, y suena de una manera muy particular. El principal instrumento de la antigua sevdalinka es el saz (una especie de mandolina oriental); hoy, en cambio, están muy presentes tanto el violín como la armónica.

Hay varias interpretaciones y explicaciones de la palabra sevdah. Según algunos procedería de la palabra turca sevda (‘amor’). Otros atribuyen su etimología a la palabra persa soda, que significa ‘melancolía’, o bien al término árabe sawda, con el que se denomina a la bilis negra. Pero quienes conocen bien la sevdah sostienen que recuerda mucho al fado portugués, con el sentimiento que lleva implícito, la saudade. Es una especie de nostalgia, pero la palabra no tiene traducción. De hecho, hay quien dice que la sevdah es la saudade algo modificada en el transcurso de largos viajes...


En la sevdalinka, la letra es muy importante. La mayoría de los autores de sevdalinke son anónimos. Muchas sevdalinke son canciones de amor, pero al mismo tiempo representan el testimonio de una época. Hablan de costumbres, modos de vida... En la sevdalinka está escrita la historia del pueblo de Bosnia-Herzegovina.


Geográficamente, la sevdah está vinculada al territorio de Bosnia-Herzegovina, pero no se limita a éste, sino que se encuentra presente también en Serbia, Montenegro y Macedonia. Pertenece especialmente a los bosniacos*, pero muchos de los autores de canciones e intérpretes eran miembros de otros pueblos. Una de las sevdalinke más famosas, por ejemplo, “Emina”, fue escrita por un famoso poeta de Mostar, Aleka Šantić, que era de religión ortodoxa. Y entre los intérpretes más destacados de sevdalinke encontramos a otro serbio ortodoxo: Nadeljko Bilkić.


Nada Mamula en 1965. Nacida en Belgrado
el 9 de enero de 1927, murió en la misma
ciudad el 11 de octubre de 2001. Empezó
a cantar sevdilanke en Sarajevo en 1951.


Últimamente, la sevdah ha evolucionado. La vieja sevdalinka era muy tradicional, lenta y con arreglos “limpios”. Los intérpretes más famosos de esta modalidad de sevdalinka ya han fallecido: Zaim Imamović, Himzo Polovina, Safet Isović... Este último murió el año pasado [2007]. Entre las mujeres destacan Beba Selimović, Zehra Deović y Nada Mamula. Fueron grandes intérpretes, y en ese tipo de sevdalinka era precisamente la voz la que arrancaba emociones. Pero esta música llegaba solamente a quienes la conocían y la entendían bien. Es imprescindible conocer la lengua, lo mismo que en el caso de los cantautores franceses. Los puntos fuertes de esta modalidad musical son, precisamente, las palabras de las canciones y la interpretación de éstas.

La globalización y la world music, sin embargo, han hecho que todo cambie. Ahora se hacen arreglos más atrevidos, más alegres, más cautivadores para atraer la atención del público, y la sevdah no es una excepción, también está sufriendo una metamorfosis.


Los primeros que exportaron esta nueva sevdah fuera de los Balcanes fueron los componentes del grupo Mostar Sevdah Reunion. Todos ellos son originarios de Mostar, como el nombre de la formación indica. La idea fue de Dragi Šestić, que durante la guerra trabajó como redactor musical en la radio de Mostar y en 1994 consiguó huir de la ciudad y establecerse en Ámsterdam. Durante la guerra, aquella misma emisora de radio de Mostar tenía una pequeña orquesta con Ilijaz Delić como vocalista.


Después de la guerra, Dragi Šestić regresó varias veces a Mostar, y allí formó un pequeño grupo musical en el que se integró también Delić. Puesto que vivía en Ámsterdam, Šestić consiguió presentar el nuevo producto en Holanda, y poco después en Bélgica, Alemania y Francia. Curiosamente, en sus dos primeros años de actividad toda la actividad de la Mostar Sevdah Reunion se desarrolló en el extranjero. El primer CD que grabaron resultaba muy caro para la gente del país (costaba 32 marcos bosnios**), por lo que lo compraban sobre todo los extranjeros. Al final, tras esos años, la Mostar Sevdah consiguió hacer una gira de conciertos en su país.


De hecho, la Mostar Sevdah Reunion no es una banda: es, sobre todo, un proyecto personal de Šestić. Además del mencionado Delić, han actuado con la Mostar Sevdah Reunion otros cantantes populares, como el famoso Šaban Bajramović y la no menos célebre Ljiljana Petrović Butler, y también intérpretes de canciones rom [gitanas]. En 1999, cuando salió su primer CD, los intérpretes del “balkan blues” dieron la vuelta al mundo: Europa, América, Australia..., y consiguieron crear su propio sello: MSR.


Damir Imamović también ha obtenido un éxito similar. Con su Trío, es famoso en toda la región balcánica. Damir es nieto del famosísimo cantante Zaim Imamović. Su padre, Nedžad, también cantaba sevdalinke. La sevdah de Damir es la versión moderna del género: juega con distintos ritmos, desde el rock hasta el jazz pasando por la música india, de modo que los viejos arreglos han sido sustituidos por nuevas interpretaciones. Hay versiones de sevdah todavía más fuertes, agresivas, como las de los Kultur Shock, una banda nacida en los Estados Unidos cuyo frontman, Srdjan Jevdjević, conocido antes de la guerra en la antigua Yugoslavia como Gino Banana, se había centrado mucho en las músicas balcánicas. Ahora, sin embargo, las interpreta de manera más transgresora.

Aún puede encontrarse otro tipo de sevdah en la música de Adi Lukovac, muerto en 2006. Su sevdah es más bien electrónica. Y no falta una legión de cantantes de música ligera en Bosnia-Herzegovina y en Croacia, como es el caso de Josipa Lisac, que se han atrevido con la sevdah.

Los músicos contemporáneos han conseguido vestir la sevdah con otros ropajes, le han dado un ritmo mucho más alegre. Así es como la sevdah despierta ahora la atención de jóvenes de todo el mundo, movidos por la curiosidad de conocer músicas nuevas con un toque de exotismo. La sevdah lo es. Para muchos, Bosnia es un país lejano, y la sevdalinka les resulta a la vez fascinante, romántica, melancólica y exótica. Se han creado coros de sevdalinke en Suecia, Noruega y los Estados Unidos, compuestos por gente de aquellos países que ha conocido la sevdah a través de exiliados bosnios y se han enamorado de ella.


Lo que falta, como en todos los terrenos, es una buena estrategia de marketing. Existen los recursos: buenos músicos, intérpretes extraordinarios, música fascinante... El problema es cómo vender esa música. Es un proceso lento, pero poco a poco la sevdah va conquistando los rincones más remotos del Planeta.


* Bošnjaci (en singular, bošnjak) es la denominación oficializada de los musulmanes de Bosnia-Herzegovina. Los demás habitantes del país son mayoritariamente bosniocroatas (católicos) o serbobosnios (ortodoxos)
[N. del T.].
** Unos 16 euros al cambio actual [N. del T.].


Audiciones en YouTube:


Zaim Imamović: Djevojka sokolu zulum učinila

Safet Isović: Ðul Zulejha

Mostar Sevdah Reunion: Gondže ružo

Mostar Sevdah Reunion y Ljiljana Buttler: Ciganine sviraj, sviraj

Damir Imamovi
ć Trio: Sjećaš li se kad si lani
Kultur Shock: Sarajevo

Adi Lukovac feat. Emina Zečaj "Il' je vedro, il' oblačno" by eccosphere


Artículo publicado en Osservatorio Balcani en octubre de 2008.
Traducción del italiano: Albert Lázaro-Tinaut.



Refik Ahmetović improvisando una sevdalinka
durante una fiesta bosnia en Nueva York.
(Foto © Jelena Kopanja)


El amor en tiempos de la sevdah

Entrevista a Adem Djuliman, cantante de sevdalinke
y animador de los lunes de la sevdah en el Kino Bosna
de Sarajevo


Por Andrea "Paco" Mariani y Federico Sicurella

–¿Qué es la sevdah y qué son las sevdalinke? ¿Cuál es la diferencia con respecto a otros tipos de música popular, por ejemplo la kafanska muzika?

–La sevdah es la música de las familias bosnias, cada familia bosnia tiene su propia sevdalinka. Cada sevdalinka es una historia de amor o una tragedia de alguno de los miembros de la familia. Todos la sienten como propia y la cantan en los patios, en las casas, en las fiestas de cumpleaños y cuando visitan a los amigos. La sevdah, pues, es una bella canción bosnia, íntima y discreta. Es algo autóctono que vive con nosotros y dentro de nosotros, aquí en Bosnia. Existe, además, un género musical moderno, una industria musical, que combina la sevdah con los sonidos actuales. Yo no puedo concebir este tipo de música, esas canciones se olvidan al cabo de un mes. La sevdalinka auténtica, en cambio, se canta desde hace trescientos años, es algo hermoso y está presente en todos los acontecimientos festivos.


–Hay pocos que dicen conocer las sevdalinke, pero luego todos acaban cantándolas…


–Las sevdalinke están hechas para ser cantadas. Se ocultan en algún rincón de nuestro subconsciente, y basta que alguien les dé un poco de aliento para que salgan y todos descubran que las conocen. Cada sevdalinka es una historia de amor de uno de nosotros, es la vida…, la infancia, cuando tienes dieciséis años y te enamoras por primera vez, y luego ese amor continúa, y se llega a la vejez… La sevdalinka recoge todo eso, o cada uno tiene una sevdalinka en su interior que narra una historia de amor que ha vivido.


–¿Es cierto que la sevdalinka es algo urbano, no del mundo rural?


–La sevdalinka es una canción urbana, pertenece a las ciudades y a los bosnios urbanos. Existe también una música rural, el kolo, que pertenece a los pueblos donde se baila, pero la sevdalinka es una canción de ciudad. Pertenece a los bosnios musulmanes, serbios, croatas, judíos, porque no se reconoce en una “nación” determinada. Si una sevdalinka narra mi historia de amor, no incluye mi nombre. No importa si me llamo Adem o Petar… Es una canción de amor, indiferente a las nacionalidades.


–¿Qué significa la palabra sevdah? ¿Cuáles son los instrumentos de la sevdalinka?


–Aquí, en Bosnia, la sevdah significa una rakija [aguardiente] que se bebe con placer, un buen plato (que llamamos meza), una muchacha a tu lado y una canción que te acompaña. La unión de estos cuatro elementos produce la sevdah. La sevdah no es sólo lo que cantas, es un auténtico ritual… No sé cómo llamáis eso en Italia… llevar a una chica a bailar, comer una pizza, beber un poco de vino, ponerse a cantar, hacerse mimos y besarse… Todo eso es la sevdah, que nació hace unos cuatrocientos años. Y, al igual que la sociedad, evoluciona, de modo que los instrumentos cambian. Al principio se tocaba el saz, un instrumento de cuerda característico de Bosnia. Luego la armónica se convirtió en la base de la sevdalinka, que se acompaña también con el tambor, la guitarra, el bas, el basprim, y a veces el violín.

–¿Cuáles son sus intérpretes favoritos y qué opinión tiene de artistas que, como Damir Imamović, interpretan la sevdah en clave moderna?

Damir Imamović.

–El abuelo de Damir, Zaim, fue un excelente intérprete de sevdalinke. Recuerdo, además, al imprescindible Safet Isović, a Nada Mamula, Zora Dubljević e Beba Selimović, intérpretes que han dado a conocer la sevdalinka al resto del mundo. Damir Imamović es un chico extraordinario que ha revitalizado muy bien la sevdah, introduciendo en ella algo de jazz y un poco de interpretación. Esto me parece bien, porque la sevdalinka no debe mantenerse idéntica a sí misma durante trescientos años. Es evidente que hay que conservarla, pero también se ha de actualizar, hay que aproximarla a las nuevas generaciones y a las distintas civilizaciones. Damir, pues, ha lanzado una buena moda, y yo lo respeto porque supone una bocanada de aire fresco. No me opongo a que algunas canciones se modifiquen un poco para adaptarlas a los nuevos tiempos, a las modas, a la juventud. Si hay buenos músicos capaces de hacerlo, ¿por qué no? Pero al mismo tiempo se debe conservar la sevdah tradicional. Es como una institución y ha de continuar siendo la base de nuestra cultura musical.

–¿Qué opinión tiene del público (jóvenes, extranjeros) que vienen a escucharles aquí, al Kino Bosna / Prvi Maj?

–La edad no tiene importancia, porque lo que sientes está en ti, y has de estar predispuesto a aceptar todo esto. Nosotros, aquí en el Kino, hemos dado vida a estos “lunes” de la sevdalinka, y la experiencia ya ha durado diez años. Hemos visto que los jóvenes no han tardado en apropiársela, y ahora son ellos los que vienen a cantar. Y vosotros, los extranjeros, estáis con ellos y con nosotros. Hemos promovido algo que es urbano, sarajevano, y lo habéis aceptado. Pero no lo habéis aceptado porque os lo he impuesto, sino probablemente porque habéis sentido que esto es Sarajevo, es Bosnia, es calidad musical y textual, y que, además, es una ocasión para divertirnos juntos, beber, charlar, cantar y bailar… sin límites.


–¿Cómo se acercan los jóvenes a la sevdah? Y usted, ¿cómo se inició?


–Soy hijo de esta ciudad y no había nada que me ligara a la música. No soy músico, pero he sido amante de la montaña, he ido siempre a la montaña con mis amigos para relajarme un poco. Y cuando mis amigos, que hacían música, se dieron cuenta de que tengo buena capacidad vocal, que canto bien… Así es como empecé. Hubo un tiempo, antes de la guerra, en que venía hasta aquí gente de Eslovenia, de Croacia, de Belgrado y de Skopje, y nos encontraba en la Treskavica, en la Bjelašnica*, y se organizaban fiestas maravillosas donde todo el mundo cantaba. Yo no he aprendido la sevdah en la academia, sale simplemente de mí según mi estado de ánimo, cuando me siento feliz en compañía de mis amigos… Y en honor al placer de sentimos, en honor a mis amigos, sale sola, empieza. Es lo mismo que me ocurre aquí, en el Kino.

–¿Qué encuentra el público en su música?

–Sin duda, sosiego y paz. En esto consiste el espíritu de la sevdah. Puedes proponerme cualquier música americana o inglesa, hard-rock, heavy metal…, pero no es lo mío. Los jóvenes que acuden aquí pertenecen a este lugar, y cada lunes vienen a cargar las pilas, espontáneamente, sin que nadie se lo imponga. Y se sienten sarajlije, sarajevanos. Ser sarajevano es un concepto amplio, algo que debe aprenderse, porque el culto de vivir en Sarajevo supone un compromiso. Aquí nadie te impone nada, puedes cantar, estarte callado, boicotear o participar, puedes contribuir y tocar algún instrumento: “aquí tienes una guitarra, échanos una mano”. Aquí deseamos que todo el mundo participe en una velada de sevdah, y aquí todo el mundo se siente como en casa. Es bonito, espontáneo y no supone compromiso alguno. Que quieres cantar, ¡pues canta! Que no quieres, ¡pues no cantes! Aunque estés callado, participas.


* La Treskavica es una montaña situada a las afueras de Sarajevo, yendo hacia el sur. La Bjelašnica es otra montaña, al sudoeste de la ciudad, muy popular entre los sarajevanos para practicar el esquí; en ella se celebraron, precisamente, muchas de las pruebas de los Juegos Olímpicos de invierno de 1984. [N. del T.]

Audiciones en YouTube:


Nada Mamula: Omer momče na kuli sjeđaše
Zora Dubljević: Šećer Mujo

Beba Selimović: U srcu mome samo živiš ti

Damir Imamović: Teško meni u Sarajevo samoj


Entrevista publicada en Osservatorio Balcani e Caucaso el 10 de marzo de 2009.
Traducción del italiano: Albert Lázaro-Tinaut.


viernes, 16 de julio de 2010

Jüri Talvet, un poeta “molestamente independiente”

Jüri Talvet en Madrid, en octubre de 2003, con motivo
de la presentación de su Elegía estonia y otros poemas
en el Círculo de Bellas Artes de la capital española.

(Foto: Albert Lázaro-Tinaut)

Por Janika Kronberg, de la Unión de Escritores de Estonia

En el contexto europeo, la literatura estonia culta constituye un fenómeno relativamente reciente. Si bien las voluminosas colecciones de poesía tradicional contienen miles de páginas con materiales que se remontan a los tiempos precristianos, los primeros intentos conscientes de creación literaria se originaron solamente entre los siglos XVIII y XIX. Se ha fijado el año 1637 como la fecha de aparición del primer poema escrito en lengua estonia, el “Carmen Alexandrinum Esthonicum”, compuesto por el pastor báltico-alemán Rainer Brockmann, pero en realidad el primer poeta genuinamente estonio por su origen es Kristian Jaak Peterson (1801-1822).

La métrica tradicional estonia, basada fundamentalmente en la duración silábica (característica del idioma estonio), se vio en cierto modo relagada ante las influencias extranjeras, si bien fue utilizada tanto por Friedrich Reinhold Kreutzwald (1803-1882) en su Kalevipoeg (‘El hijo de Kálev’, 1862), considerada la epopeya nacional estonia, como por algunos poetas posteriores.


La cultura estonia, pues, se ha desarrollado esencialmente en la esfera europea de las influencias. Por eso, el lema que divulgó el grupo literario Noor Eesti (‘La Joven Estonia’) en los años que precedieron a la primera independencia del país (1919), “Seamos estonios, pero hagámonos europeos”, tenía más de reafirmación de la identidad nacional que de orientación hacia una nueva realidad. El autor de este lema fue el ideólogo del grupo, Gustav Suits (1883-1956), poeta y profesor de la Universidad de Tartu y primer divulgador de la literatura universal en Estonia.

Hacerse europeos sigificaba sobre todo, en aquel momento, participar más intensamente en la vida artística occidental y recibir, al mismo tiempo, sus influencias. Varios artistas y escritores estonios, sin salir del Imperio ruso, encontraron refugio temporal en el ambiente mucho más liberal de Finlandia, pero también se formó una colonia importante de creadores estonios en París, que era en aquellos tiempos la meca de las artes. En los años que siguieron, influyeron notablemente en las letras estonias el decadentismo, el simbolismo europeo finisecular, la literatura escandinava y, después de 1910, el expresionismo alemán. Impulsada por estas corrientes, la poesía estonia alcanzó, poco antes del estallido de la segunda guerra mundial, uno de sus momentos culminantes, una época de esplendor con la que daría al traste la ocupación soviética.

Gracias al entusiasmo de algunos de esos intelectuales, la cultura estonia se fue enriqueciendo a lo largo del siglo XX con las aportaciones alemanas, francesas, inglesas, rusas, incluso italianas y, desde luego, de las culturas finlandesa y de los países escandinavos. Las primeras traducciones del castellano, sin embargo, y los primeros contactos con España (reflejados, por ejemplo, en Teekond Hispaaniasse [‘Un viaje a España’], obra publicada en 1918 por uno de los miembros de Noor Eesti, Friedebert Tuglas), constituyeron una excepción en las relaciones culturales estonias. Se habían hecho algunas traducciones de obras españolas al estonio, pero a las letras españolas y latinoamericanas les faltaba un portavoz tan entusiasta como Jüri Talvet.


Bien es cierto que en este contexto Jüri Talvet puede nombrar con agradecimiento a dos maestros suyos que, al igual que él, han conjugado su vocación de hispanistas y poetas con la de traductores e investigadores: Ain Kaalep (1926), poeta y traductor de García Lorca y Lope de Vega, actualmente editor de la revista Akadeemia, en Tartu, e Ivar Ivask (1927-1992), editor en el exilio de la revista Books Abroad / World Literature Today (en la Universidad de Oklahoma, EE UU), poeta y gran amigo de Jorge Guillén, al que consideraba su “padre espiritual”. Con Kaalep, Talvet ha colaborado intensamente, sobre todo en la traducción de autores españoles y latinoamericanos, mientras que a Ivask le unieron muchos años de amistad.


Nacido en 1945 en la ciudad balnearia de Pärnu, en el oeste de Estonia, Jüri Talvet se licenció en filología inglesa en la Universidad de Tartu, y en 1981 defendió su tesis doctoral sobre el Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán y la novela picaresca española en la Universidad de Leningrado (hoy San Petersburgo). Inició su actividad literaria con traducciones del español; gracias a él podemos leer en nuestra lengua los cuentos de Gabriel García Márquez, el Lazarillo de Tormes, el Oráculo manual de Gracián, La vida es sueño de Calderón de la Barca, la poesía de Quevedo y selecciones de la obra poética (traducidas en colaboración con Ain Kaalep) de Vicente Aleixandre y del poeta catalán Salvador Espriu, entre otros. Hay que añadir a ello numerosos ensayos y artículos, de los que se ha publicado una selección representativa en el libro Hispaania vaim (‘El espíritu español’, 1995), así como ponencias en varios simposios internacionales y algunos manuales literarios. Desde 1992, Jüri Talvet es catedrático de literatura universal en la Universidad de Tartu. Por iniciativa suya se fundaron, en 1994, la Asociación Estonia de Literatura Comparada y la revista tetralingüe anual de ésta, Interlitteraria. Su labor más trascendental, sin embargo, en lo que afecta a las relaciones de Estonia con el ámbito hispanohablante, es la introducción, a partir del curso 1992-1993, de los estudios hispánicos en la Universidad de Tartu (y, de hecho, en las Republicas Bálticas).


Jüri Talvet ha desempeñado, pues, un importante papel de mediador en la investigación y la divulgación de la cultura hispánica en Estonia, actividad que ha sido destacada tanto en su propio país como en España: su ensayo Teekond Hispaaniasse (‘Un viaje a España’, título que toma del de la mencionada obra de Tuglas), fue galardonado con el Premio Literario Anual de Estonia; además, en 1992 España reconoció sus méritos haciéndole caballero de la Orden de Isabel la Católica.


El espíritu español tampoco está ausente en la poesía de Jüri Talvet, según ha confesado él mismo: “Casi todos mis intentos de traducir poesía han tenido un efecto favorable sobre mi propia creación poética, me han enseñado alguna cosa: Aleixandre, la amplitud; Espriu, la sutileza y la densidad; Quevedo y los poetas modernos cubanos, la diversidad”. No obstante, Talvet ha negado que su poesía fuese “hispánica hasta el tuétano”. En una entrevista concedida al poeta y filósofo norteamericano H. L. Hix ha afirmado que el poeta tiene que estar abierto al mundo y no ser demasiado selectivo, que no debe aferrarse excesivamente a la esfera estética y cultural: “Estoy de acuerdo con Hegel cuando previene a los jóvenes poetas contra las aspiraciones excesivamente filosóficas, contra el recurso a lo abstracto ya en sus primeros ensayos poéticos. Son preferibles, al principio, imágenes concretas y hasta sensuales, para ir introduciendo sólo más tarde, paulatinamente, las imágenes de su propia filosofía.” (Estonian Literary Magazine, Tallinn, Spring 1997).


La vigencia de este consejo es evidente en su propia trayectoria poética. Su primer poemario Äratused (‘Despertares’, 1981) resulta, dentro del contexto de la poesía estonia, insólitamente sensual y rico en matices, abiertamente corporal y, a veces, hasta excesivamente extático para el gusto del lector nórdico.

Su segundo libro de poemas, Ambur ja karje (‘El sagitario y el grito’, 1986), también está transido de anhelos de renacimiento, de purificación y de liberación; de la temática predominantemente amorosa del libro anterior, pasa a un nivel más abstracto y filosófico. Las “voces” entre paréntesis que comentan y concretizan el texto poético, proporcionan el punto de vista del “otro”, lo cual produce una impresión de polifonía. Abundan las alusiones a la cultura universal y, cómo no, a las literaturas hispánicas; se reflejan las impresiones de la larga estancia de Talvet en La Habana (su primer viaje a un ámbito de habla española, en los años 1979-1980).

Tal vez lo más sugestivo de la poesía de Jüri Talvet quede reflejado en su tercer libro, Hinge kulg ja kliima üllatused (‘El progreso del alma y las sorpresas climáticas’, 1990). El poeta está obsesionado por las interrelaciones entre el mundo material y el ideal, sus poemas intentan dar sentido a la esencia de la vida humana y a la cultura mediante unas imágenes concretas y a la vez variadas. El título del ciclo “Las sorpresas climáticas” tiene relación con las metamorfosis históricas y las que se producen en nuestros días, de las que son ejemplos el derrumbamiento del sistema comunista, la reunificación de Alemania y la recuperación de la independencia de Estonia, juntamente con algunas impresiones de Latinoamérica (Talvet visitó México en 1986 y Nicaragua en 1988). Los motivos interculturales, políticamente matizados, por los que Estonia se vincula a Europa y a la cultura mundial, se retoman en los poemas del libro Eesti eleegia ja teisi luuletusi (‘Elegía estonia y otros poemas’, 1997), que reúne la penúltima poesía de Talvet.

“El amor”, de Jüri Talvet, mereció en 1997 el prestigioso premio Juhan Liiv, que se otorga a un solo poema publicado durante el año anterior. En el caso de estos breves versos de Talvet, el jurado destacó su sencillez humana a la vez que su profundidad filosófica.


Por mucho que queramos caracterizar la significación de la poesía de Jüri Talvet en el contexto de la poesía estonia, no podemos evitar reiterarnos en lo que ha dicho del poeta un crítico de nuestro país: “Es molestamente independiente”. Esta caracterización debe entenderse, sin duda, en sentido positivo, ya que quiere destacar, sobre todo, la originalidad poética de su obra.

Los poemas presentados en esta antología pertenecen a los poemarios Hinge kulg ja kliima üllatused (1990) y Eesti eleegia ja teisi luuletusi (1997).


Tartu, 2001


Este texto, traducido del estonio por Jüri Talvet y Albert Lázaro-Tinaut, se publicó como postfacio en la antología Elegía Estonia y otros poemas (véase la referencia bibliográfica aquí.)


miércoles, 14 de julio de 2010

Presentación de la antología “Elegía estonia y otros poemas”, de Jüri Talvet

Jüri Talvet en Pärnu, su ciudad natal.
(Foto: Albert Lázaro-Tinaut)

El 3 de octubre de 2003 se presentó en el Círculo de Bellas Artes de Madrid la antología de Jüri Talvet (Pärnu, 1945) Elegía estonia y otros poemas, acto promovido por la Embajada de Estonia en España. La presentación corrió a cargo de Ángel García Galiano, con intervenciones del autor, Jüri Talvet, y del cotraductor de los poemas, Albert Lázaro-Tinaut.


Palabras leídas por Albert Lázaro-Tinaut

Octavio Paz, en la nota preliminar a la primera edición de Versiones y diversiones, donde recoge gran parte de sus traducciones poéticas, afirma que las hizo por “pasión y casualidad”; pero que también fue un “trabajo de carpintería, albañilería, relojería, jardinería, electricidad, plomería... en una palabra: industria verbal”. Y añade que “la traducción poética exige el empleo de recursos análogos a los de la creación, sólo que en dirección distinta”.


Mi experiencia como traductor de poesía encuentra eco en esas afirmaciones del maestro mexicano, que no sólo se atrevió a verter poemas de autores cuyas lenguas conocía (el inglés, el francés, el portugués...), sino que tradujo magistralmente a poetas suecos, indios, chinos, japoneses..., e incluso, en el ámbito en el que nos movemos esta tarde, al poeta estonio Ivar Ivask, de quien fue amigo y a quien Jüri –también gran amigo de Ivask– dedica el último de los poemas recogidos en la antología que presentamos: la “Vigesimoprimera elegía báltica”.


Traducir poesía representa un reto importante, no tanto por la dificultad que pueda suponer la versión a otra lengua de unas composiciones con características particulares (ritmo, rima, complejos juegos con el lenguaje...), sino porque, en palabras de Mario Benedetti, “la poesía es el género en el que un escritor interviene más con su propia vida; los otros géneros son de ficción, la poesía no”. ¿Cómo trasladar a una lengua distinta las experiencias vitales más íntimas, más recónditas, es decir, el espíritu del poeta que se oculta tras una palabra concreta, a veces intraducible en su sentido más preciso, o tras una expresión conjugada con palabras que a menudo sólo tienen significación en la lengua en que fueron ordenadas? He aquí el reto, y he aquí por qué la traducción poética no puede ser otra cosa que una aproximación al poema original, pero jamás un calco de aquello que creó el poeta.


Lamentablemente para mí, mis conocimientos de la lengua estonia son todavía muy superficiales, por lo que, en este caso, mi osadía es grande. Sin embargo, al igual que Octavio Paz y otros muchos importantes traductores de poesía –a la sombra de los cuales me considero un mero aprendiz–, el hecho de apoyarme en versiones literales o interlineares, o incluso más elaboradas, como las de Jüri, ha supuesto una experiencia si cabe más interesante y me ha proporcionado la capacidad de captar la esencia del poema para luego, distanciándome prudentemente de él, reelaborarlo hurgando en el universo de las palabras y buscando las expresiones que me han parecido más adecuadas para darle forma en castellano; ello, naturalmente, a sabiendas de que el producto de mi cosecha sería escrupulosamente catado por el autor y corregido con minuciosidad hasta darlo por bueno de común acuerdo y en perfecta sintonía. Serán en última instancia los lectores, sin embargo, quienes juzguen el resultado.


A este ya de por sí delicado atrevimiento, ha de añadirse la dificultad que supone una lengua de partida cuya estructura nada tiene que ver con la de la lengua a la que se traduce. El estonio, como lengua finoúgria y, por tanto, no perteneciente a la familia de la lenguas indoeuropeas, es extraordinariamente complejo. No voy a detenerme, pues no es éste el momento, en explicar in extenso las características del idioma estonio, pero baste comentar, por ejemplo, que carece de género y de artículos, que es muy importante en él (¡e imagínense en su poesía!) la duración silábica (cada una de las vocales tiene por lo menos tres duraciones distintas), y que las palabras (sustantivos, adjetivos, pronombres y numerales) se flexionan nada menos que en catorce casos...

Creo que fue Pablo Neruda quien, durante su primer viaje a Hungría, comentó que la lengua de los magiares (finoúgria, como el estonio y el finés) no podía más que ser obra del diablo. Me atrevería a afirmar que esta aseveración del poeta chileno podría aplicarse perfectamente a la lengua de los estonios... Pero con una importante salvedad, y es que Vanapagan, el diablo que aparece en la tradición popular estonia, nada tiene que ver con el terrible y maléfico Satán de la mitología cristiana, al que se refería Neruda, sino que es más bien lo que aquí diríamos “un pobre diablo”, el hazmerreír de los cuentos populares, que cuando se propone hacer el mal lo que hace es el más espantoso de los ridículos. En el fondo, un personaje entrañable que no infunde temor alguno y que fracasa en sus intentos de humillar a los seres humanos. Todo le sale mal, al pobre Vanapagan (literalmente, ‘el viejo pagano’), pero si a él quisiéramos atribuir la creación de la lengua estonia, podríamos afirmar que si sus propósitos eran malintencionados, volvió a fracasar, porque le infundió una sonoridad, una dulzura y una musicalidad extraordinarias. De eso habrán podido ustedes darse cuenta cuando Jüri ha leído aquellos poemas en su propia lengua, y lo podrán comprobar de nuevo dentro de un momento. Y eso es lo que, lamentablemente, no ha sido posible trasladar a las versiones al castellano, una lengua mucho más recia, aunque eso sí, suficientemente fértil y rica para conseguir muchos matices que, en ocasiones, han hecho posible que nos aproximáramos más de lo esperado a la esencia de los originales.


He de decir que mi relación con Jüri Talvet supera la de una simple amistad consolidada con el tiempo. Hace más de treinta años que nos conocemos, hemos mantenido durante esas tres largas décadas una correspondencia asidua hasta que al fin, en 1985, él pudo venir por primera vez a España y nos conocimos personalmente. Es la nuestra una amistad fraternal, que nos mantiene unidos casi a diario a través del correo electrónico. Y quiero decir también que gracias a él, a su paciencia, a su voluntad, a su generosidad, a los numerosos libros que me fue enviando a lo largo de los años, fui conociendo la cultura estonia e identificándome plenamente con ella. De él, pues, es mérito el que hoy nos encontremos aquí reunidos celebrando la publicación de unos cuantos poemas suyos traducidos conjuntamente, “a cuatro manos”, al castellano, y de que yo mismo me haya convertido en intermediador entre aquella cultura y las culturas castellana y catalana.


Esta estrecha relación ha fructificado en diversos proyectos comunes, algunos ya realizados, como es el caso de la traducción de unos poemas de Jaan Kaplinski, seguramente el más destacado de los poetas estonios contemporáneos, publicada por la Casa del Traductor de Tarazona en 1998, o la de dos novelas del joven y prometedor escritor Tõnu Õnnepalu, una ya publicada, Estado fronterizo, y otra todavía inédita, El precio.


[…]


Quiero aprovechar esta ocasión para expresar mi reconocimiento más sincero a las instituciones estonias que, por dos veces, me concedieron ayudas económicas con las cuales pude permitirme sendas estancias en Estonia para trabajar en la traducción de Kaplinski, la primera, y de esta antología de Jüri Talvet, hace dos años, mediante una beca “Traducta” de Kultuurkapital. Estos viajes, y otros que he realizado por tierras bálticas, me han permitido conocerlas de cerca, estar en contacto directo con las realidades de aquellos países, que poco o nada tienen que ver con los estereotipos difundidos a veces entre nosotros: vale la pena acercarse hasta allí para comprobar que, pese a las condiciones de sumisión y represión en que tuvieron que vivir estonios, letones y lituanos durante cuarenta y cinco años, supieron guardar y mantener vivas sus tradiciones, sus lenguas, su literatura, su música, su arte, sus formas de vida; y que su próxima integración a la Unión Europea no hará más que reintegrarlos al ámbito cultural y geopolítico de la Europa occidental, al que pertenecen y han pertenecido siempre de pleno derecho. Felicitémonos, pues, por el enriquecimiento que supondrá para todos nosotros lo que ellos podrán aportarnos, que sin duda, para muchos, será una agradable sorpresa.


Y no quiero terminar sin agradecer al embajador de Estonia, señor Tomasberg, a Marin Mõttus por sus desvelos, al amigo Ángel [García Galiano] y a todos quienes han hecho posible este acto, la voluntad que han puesto para que pudiera realizarse.


Muchas gracias por su atención y por su paciencia. A continuación, Jüri leerá en estonio uno de los poemas incluidos en esta antología, y luego lo leeré yo en versión castellana, juntamente con otras composiciones contenidas en el libro que presentamos.



Jüri Talvet
Elegía estonia y otros poemas /
Eesti eleegia ja teisi luuletusi

Versión en lengua española del autor
y de Albert Lázaro-Tinaut

Valencia, Llambert Palmart, 2002

Colección “Poesía”, núm. 7

108 páginas

ISBN: 84-932752-2-0






Cinco poemas de la antología


Suponiendo que el polvo no sea más que el polvo del más allá

El cielo es de un azul inusitado

en esta primavera estonia.
(¿Nostalgia del futuro? ¿Buen augurio?)
Las palabras liberan el horizonte
y he aquí que todos somos
muchísimo mejores. Es como si los ataúdes

que flotan sin cesar en el aire de tu ensueño
ya no sirvieran para el mal.

Tampoco para el bien. El polvo

–cualquier polvo– sin embargo
contiene más tristeza

que un cuerpo vivo. Así,

en esta primavera que muestra en Estonia

un cielo tan insólitamente azul,

cualquier desequilibrio en todo aquello
que promete y augura, es un reflejo
del más allá, de lo real y verdadero.


Kujutlus, et tolm võiks olla ainult sealne

Taevas püsib sinine sel / Eesti kevadel (tuleviku- / hõllandus? -enne?). Sõnad / vabastavad silmapiiri ja / korraga oleme kõik nagu / paremad kui muidu. See / on midagi niisugust: puu- / särkidest, mis vaibumatult / hõljuvad sinu kujutluse / tuules, pole kurjuseks / enam asja. Ka headuseks ei, / aga põrm - mis tahes tolm - / sisaldab nukrust ikkagi rohkem / kui elus keha. Seega tavatu / tasakaalutus siinses, elavas, / mis endeliselt, tõotavalt / jäljendab teist, tõelist / sel eriti sinise taevaga / kevadel Eestis.




Primavera y polvo


Así permanecerá ante nosotros
y tras nosotros el día de nuestra muerte,
como una roca tenaz y pura al acecho del amor.

Hoy todos se mueven

en medio de una leve bruma primaveral,

después de haber sido azotados por gélidos vientos
y sin buscar respuestas sonríen
porque las sonrisas
surgen espontáneas de su interior

El tiempo se detiene unos instantes

y se posa como una niebla ligera

en los hombros de los transeúntes

y nadie quiere dar un paso más

Cerca de allí el trabajo espera

hay que fabricar telas, coser vestidos
para cubrir lo tenebroso

y lo salvaje y poderlo olvidar
y así cada olvido quedará perpetuado

con un surco en la frente

Al fin todo está cubierto

El polvo nos arrasa la frente

Durante siglos se ha estado preparando

este momento
Los huesos y la nieve ya se han olvidado
Todo está a punto

¿Quién nos regalará ahora
el amor?


Kevad ja puuder
Ja püsib ta, see suremise päev, / me ees ja taga nagu tõrges kivi, / kuid puhas, armastuse ootel.
Pehmes kevadudus liiguvad / täna inimesed / pärast painavalt külmi tuuli / vastust vajamata / naeratavad / sest naeratus ilmub / nende sisemusest // Aeg korraks peatub kerge uduna / kaijate õlgadel / ja keegi ei tahaks enam / kuhugi minna // Samm edasi ootab töö: / valmima peavad lõimed, kangad, rüüd / millega kaetakse kõik pime, / metsik, püütakse unustada see / ja iga unustus lõikab / laubasse vao // Juba kõik on kaetud / Puuder tasandab lauba / Sajandid on ette / valmistanud seda hetke / Unustatud on luud ja lumi / Kõik on valmis / Kes nüüd armastuse / kingiks meile?




Lo blasfemo


La libertad es un leviatán

que nunca podrás capturar.

La libertad es un leviatán
que los candados del poder

jamás podrán encerrar.
Fue izada en la torre del Estado,

se airea en la torre del Estado

la cola de la libertad.



Blasfeemiline

Vabadus on hiigelloom, / keda sina eal ei taba. / Vabadus on hiigelloom, / keda kinni eal ei pea / võimu enda taba. / Riigitorni heisati, / riigitornis lipneb / vabaduse saba.




Coloquios confidenciales

(hablan el Humanismo y la Ilustración)


–Los globos luminosos de tus senos podrían ser
dos soles, dos causas,
pero al caer la noche se marchitan y se rehúyen
irremediablemente.
(Es lo poquito que ha quedado de la Ilustración.)

–¿No estás harto de tanto ironizar?

Observa con qué dignidad se recogen
Eco, Derrida y Kristeva
ante la tumba de Nietzsche, de Barthes y de Foucault.


–Pues bien:
los globos de tus senos siguen siendo luminosos

aunque la noche cierre mis ojos
para siempre.
Siguen siendo luminosos,
cuando tú cierras los tuyos,
si así lo ha decidido

el farolero taciturno de la noche.



Usalduslikke kõnelusi (vestlevad Humanism ja Valgustus)

– Su rindade helendavad kerad võisid olla / kaks päikest, kaks põhjust, / kuid öö tulekul nad paratamatult närtsisid, / pagesid. / (Niipaljukest järele jäigi valgustusest) // – Kas sa ei tüdine ironiseerimast? / Parem vaata, kui väärikalt palvetavad / Nietzsche, Barthes'i, Foucault' kalmul / Eco, Derrida, Kristeva. // – Hea küll: / su rindade kerad helendavad edasi / ka siis, kui öö minu silmad / lõplikult suleb. / Helendavad, / kui sina oma silmad suled - / kui nõnda soovib ainult / öine tuleläitja.



¿Sabes atisbar a través de las cortinas?

A mediodía, tras espesos cortinajes nocturnos,

la ciudad vela sus sueños.

La playa es un mercado de carne desnuda audazmente

ostentosa, espuma en una patena de olas que esparce
en los labios el acerbo sabor

de una casa húmeda y marchita.


Ningún sol que requeme la piel
podrá explicar el fuego negro,
el relámpago verde

que la ciudad guarda en la celosía

de sus pestañas,
ni la muerte, ante cuya furtiva llegada

la ciudad se sacude el sueño de la siesta

y con mano avezada

corre las cortinas.


Kas mõistad piiluda läbi kardinate?

Paksude öökardinate taga / linn keskpäeval oma unenägusid hoiab. / Rand on uljalt välkuva palja ihu turg - / lainekandikul vaht, mis pihuneb huulil / mõrkjaks maiguks / märjast lagunevast majast. // Ükski päike, mis põletab nahka, / ei suuda seletada musta tuld, / rohelist välku, / mida oma ripsmevõrede varjus / hoiab linn, / surma, mille ette linn / keskpäevauinakuks / asjaliku käega / kardinaid tõmbab.



Poemas traducidos por Jüri Talvet y Albert Lázaro-Tinaut.

sábado, 10 de julio de 2010

Sobre “Le Firman”, novela de Stefani Sen Senar

Vista parcial de Ohrid (Macedonia), con los muros
de la fortaleza del príncipe Samuel.

(Foto © gzdesigns.net. Projects/dfi/macedonia)
Por Albert Lázaro-Tinaut
(26 de diciembre de 2006)

Los Balcanes, en particular su parte más incógnita (entre Belgrado y Grecia), han estado presentes durante los últimos años en las páginas de la prensa y en la televisión sólo con motivo de la desintegración de Yugoslavia y de las guerras que siguieron a ésta, sobre todo las de Bosnia y Kosovo.

Las antiguas repúblicas yugoslavas, desgajadas de la federación (Montenegro ha sido la última pieza que se ha desprendido del núcleo) eran poco conocidas entre nosotros. Algo sabíamos, si acaso, de Serbia, Croacia y Eslovenia, pero casi nada de un pequeño territorio fronterizo con Bulgaria, Grecia y Albania (y ahora con el sur de Serbia, con el conflictivo y aún políticamente indefinido Kosovo) que se llama Macedonia.


La Macedonia de nuestros libros escolares era la patria de Alejandro el Grande, lejana en el tiempo y situada en las regiones septentrionales de Grecia. Recientemente, tras la ruptura de la federación de Yugoslavia, nos enteramos del contencioso entre la ex república yugoslava de Macedonia y el Estado griego tanto por la denominación del país que accedía a la independencia como por su bandera. Aún hoy, en muchos lugares, la Macedonia eslava aparece con la denominación de Antigua República Yugoslava de Macedonia (en inglés: Former Yugoslav Republic of Macedonia) o con la sigla FYROM.

Stefani Sen Senar, nacida en Francia en 1970 y residente en las proximidades de París, de padre francés y madre de origen macedonio, que estudió balcanología durante tres años en el INALCO de París, ha querido regresar a la cuna de sus orígenes maternos y sondear la convulsa y tormentosa historia de aquellas tierras y de sus habitantes, cuya identidad y cuya lengua han sido cuestionadas muchas veces. Al igual que los pueblos vecinos (a excepción de los montenegrinos), los macedonios estuvieron sometidos durante siglos al Imperio otomano y formaron parte, por consiguiente, de un enorme Estado cuyo centro neurálgico, Istanbul, la antigua Constantinopla, se encontraba entre dos concepciones de la vida y del mundo: la oriental, islamizada, y la occidental, hija de Bizancio y de religión cristiana ortodoxa.

Hasta no hace mucho tiempo, la imagen que teníamos de aquella ciudad multiétnica casi legendaria, de aquel mundo que confundíamos fácilmente con el de Las mil y una noches, del que fluían palabras exóticas como sultán, samovar, baños turcos, odalisca, harén, serrallo o caravanserrallo…, era la que nos habían dejado los pintores románticos y algunas postales antiguas. La realidad, sin embargo, era muy distinta, y de ella pueden dar fe no sólo los pueblos balcánicos que estuvieron sometidos a aquel Imperio, sino también algunas minorías como, sobre todo, los armenios, que fueron objeto de crueles persecuciones y matanzas.


Ese mundo a veces paradójico (pues tampoco fueron tan déspotas algunos sultanes otomanos modernos, al menos hasta finales del siglo XIX) aparece de repente, de forma más fantasmagórica que real, en Le Firman de Stefani Sen Senar. La acción nos lleva a un lugar apacible, maravilloso: el lago Ohrid, en el extremo fronterizo sud-occidental de Macedonia, cuyas aguas comparte con Albania, en la otra orilla. Y asomada al lago Ohrid, la ciudad del mismo nombre, de la que la autora está íntimamente enamorada. Allí, y prácticamente sólo allí, en aquel rincón casi perdido de Europa, se desarrolla la trama de la novela. Allí viven unos lejanos parientes de la muchacha que, desde Francia, ha querido intentar en pleno invierno la aventura de llegar en tren a Istanbul para buscar al asesino de sus padres. Ella, la protagonista, también es estudiante de balcanología, como la autora, con lo que descubrimos pronto cierta identificación entre ellas (y no es arriesgado afirmar que se encuentran muchos elementos autobiográficos en la obra).

El azar decide, sin embargo, que el tren quede bloqueado "un día de diciembre de 1989" por una tempestad de nieve en Skopje, la capital de Macedonia; "y fui a parar a Ohrid, donde aparentemente nada parecía atraerme salvo, tal vez, el fantasma de una lejana abuela macedonia por vía paterna". Y ahí empieza lo imprevisto, de ahí arranca la historia en la que tiene un protagonismo muy importante el misterio que se encierra en los sótanos de la vieja casa donde se hospedará. De ese misterio se desprenderá luego una alucinación en la que tendrá mucho que ver un antiguo firmán (decreto del sultán) que guardaba celosamente la familia, y que unos siniestros personajes surgidos del pozo profundo y oscuro del pasado, pero anclados en un extraño presente, quieren arrebatar.

En medio de todo ello, Sen Senar se recrea en aquel mundo soñado y ahora real ante sus ojos, en aquella Ohrid plácida y brumosa en invierno, bulliciosa y luminosa en verano, cuando se llena de veraneantes. Reproducirá sus propias sensaciones y nos ofrecerá momentos bellísimos y potentes, como cuando asiste a la curación de un cisne herido, con un ala rota, que ha sido llevado a la terraza de la casa donde vive. Y, además, como en un imaginario pesebre, sitúa y describe con gran sensibilidad psicológica a unos personajes que se convierten en prototipos de los habitantes de la Macedonia de hoy, en tránsito desde unos modos de vida aún bastante ancestrales, conservados durante el período de la Yugoslavia comunista, hacia una sociedad moderna y en pleno desarrollo, ejemplarizada por la capital del país, Skopje. Dos mundos paralelos que acaban fundiéndose (o al menos van camino de hacerlo) en la realidad de la nueva Europa. Ohrid, sin embargo, permanece en el imaginario de Stefani Sen Senar como lo que queda del paraíso perdido, como el sueño de una mujer enamorada que se resiste a abrir del todo los ojos.

Soprenden en esta novela la naturalidad con que la autora maneja el lenguaje, un lenguaje rico en matices, elegante y efectivo a la vez, y la madurez con que se enfrenta a un relato complejo, que resuelve eficazmente. Soprende (gratamente) también que un intelectual de la talla de Predrag Matvejevich haya aceptado prologar la obra para poner de manifiesto el talento con que la autora ha sabido sortear las "trampas" en que se suele caer en este tipo de novelas: la cursilería del exotismo, el folklore de bazar, el "color local" chillón… Como dice Matvejevich, Le Firman es el segundo libro de esta joven novelista. "Desde la aparición del primero, Racines barbares", afirma, "hay quien ha visto en ella a 'una Françoise Sagan de los Balcanes'. El paralelismo me parece que se debe sobre todo a su edad. La diferencia entre Bonjour Tristesse y Le Firman es de otra naturaleza. Stefani Sen Senar es, en realidad, más madura que precoz. Cuando uno se aproxima a ella, descubre más malicia que inocencia; una malicia alimentada por la inteligencia". Por su parte, el escritor serbio Vidosav Stevanovic la ha comparado con "una Marguerite Yourcenar eurobalcánica"; alguien ha descubierto en ella el influjo de Tahar Ben Jelloun… Es preferible, sin embargo, prescindir de las siempre inútiles y engañosas comparaciones y otorgarle a la autora una personalidad propia, que con seguridad marcará sus próximas obras. Sin compararla con nadie, el prestigioso poeta y narrador francés Robert Sabatier ha escrito, después de haber leído otra novela suya, Racines Barbares ('Raíces bárbaras'): "Me ha interesado el tono de este libro, por sus acentos de sinceridad y por el perfecto flujo de su estilo". Comparto plenamente esta afirmación.

Alabado por la crítica francesa y de otros países, Le Firman se ha publicado tambien en macedonio y está previsto que aparezca en edición búlgara a principios del año 2007. La edición original francesa está ilustrada con unos magníficos dibujos del artista macedonio Kolé Manev.


Stefani Sen Senar: Le Firman
Prefacio de Predrag Matvejevitch
Con 8 ilustraciones en blanco y negro de Kole Manev

Dorval Éditions, Jargeau (Francia), 2006

196 pp.
Esta novela había sido nominada en la categoría Cultura para el Grand Prix Newropeans for the European Democratisation 2006.



Esta reseña fue publicada originalmente en NewropMag el 10 de abril de 2007.